La construcción en seco dejó de ser una alternativa reservada para proyectos puntuales y empezó a ganar protagonismo en el mercado argentino. El crecimiento de la oferta de materiales, la necesidad de acortar los plazos de obra, la búsqueda de viviendas más eficientes desde el punto de vista energético y una mayor previsibilidad en los costos llevaron a que cada vez más familias y desarrolladores opten por este sistema para construir una casa, ampliar una vivienda o realizar una refacción.
El interés también encuentra respaldo en los números. Según especialistas del sector, hoy construir una vivienda con este método demanda entre u$s1.200 y u$s1.600 por m2, valores similares a los de una obra tradicional, aunque con ventajas vinculadas al tiempo de ejecución, el ahorro operativo y el confort interior.
La mejora en la calidad de los materiales, la incorporación de sistemas industrializados y una mayor capacitación de la mano de obra modificaron la percepción sobre este tipo de construcciones. Si hace algunos años la construcción en seco se asociaba principalmente con viviendas prefabricadas o desarrollos de menor escala, hoy también forma parte de proyectos residenciales de alta gama, edificios y ampliaciones donde la rapidez de ejecución y la eficiencia energética se volvieron factores determinantes al momento de invertir.
Más velocidad y costos similares
Uno de los principales argumentos a favor de la construcción en seco pasa por la reducción de los plazos de obra. El sistema más difundido es el Steel Framing, una estructura conformada por perfiles de acero galvanizado sobre la que luego se incorporan aislaciones y distintos tipos de revestimientos.
Francisco Pedrazzi, presidente del Instituto de la Construcción en Seco (INCOSE), explicó que el costo total de una obra realizada con Steel Framing resulta similar o incluso hasta un 10% inferior respecto de una construcción húmeda, según la ubicación, la superficie y las características del proyecto.
El directivo aclaró que la verdadera diferencia aparece una vez que la vivienda entra en uso. Precisó que una casa construida con este sistema reduce hasta un 60% el consumo de energía destinado a calefacción y refrigeración respecto de una obra tradicional, un ahorro que se mantiene durante toda la vida útil del inmueble. A ese beneficio también se suma una menor emisión de gases de efecto invernadero.
Un informe elaborado por INCOSE sobre tres prototipos de viviendas de 41, 58 y 115 m2 mostró que una casa de mayor tamaño requiere, en promedio, 263 días de ejecución con Steel Framing frente a 384 días mediante construcción tradicional. La diferencia equivale a 121 días, es decir, una reducción cercana al 31% en los tiempos de obra.
La construcción en seco utiliza estructuras metálicas, aislaciones y placas prefabricadas que agilizan la ejecución, reducen desperdicios y mejoran la precisión de la obra
Para desarrolladores e inversores ese factor resulta determinante porque permite comercializar, alquilar o habitar la propiedad varios meses antes, con un impacto directo sobre la rentabilidad del proyecto.
Qué materiales impulsan el crecimiento
El avance de la construcción en seco también responde a la incorporación de nuevos materiales disponibles en el mercado argentino.
La estructura principal utiliza perfiles de acero galvanizado de alta resistencia, mientras que el aislamiento térmico y acústico suele resolverse mediante lana de vidrio o poliestireno expandido. En el interior predominan las placas de yeso y, para las fachadas, crece el uso de placas cementicias, fibrocemento y fibroyeso.
Otro sistema que gana espacio es el EIFS (Sistema de Aislación Térmica Exterior), compuesto por placas de poliestireno expandido revestidas con mallas de fibra de vidrio y morteros especiales que mejoran el aislamiento de la vivienda.
Pedrazzi señaló que estos materiales permiten reducir significativamente la transmisión del calor a través de muros y cubiertas, lo que explica buena parte del menor consumo energético registrado en este tipo de construcciones.
A esa evolución tecnológica también se suma el crecimiento del SIP (Panel Estructural Aislado), un sistema prefabricado que combina estructura y aislación en una única pieza.
El arquitecto Maximiliano Olmi, de Arquitecto X Hora, sostuvo que el ingreso de materiales más específicos durante los últimos años amplió las posibilidades de diseño y aceleró la adopción de este tipo de soluciones.
El profesional indicó que el sistema SIP constituye una de las innovaciones más relevantes porque permite reducir considerablemente los tiempos de ejecución, mejorar la eficiencia energética y ofrecer un nivel de sustentabilidad superior frente a otros métodos constructivos.
Refacciones, ampliaciones y viviendas nuevas
La construcción en seco dejó de limitarse a casas completas. Hoy también ocupa un lugar importante en ampliaciones, remodelaciones y refuncionalización de ambientes.
Olmi explicó que una ampliación realizada mediante construcción tradicional suele requerir entre cuatro y seis meses. Con sistemas industrializados y prefabricados esos plazos pueden reducirse a pocas semanas sin modificar el costo final e incluso con mejoras en el confort interior.
Otra ventaja aparece durante la ejecución. Al utilizar piezas prefabricadas desaparecen los tiempos de fraguado del cemento, disminuye el desperdicio de materiales y la obra mantiene un ritmo más constante incluso frente a condiciones climáticas adversas.
El Steel Framing se consolidó como uno de los sistemas que más crece en Argentina por su rapidez de ejecución, menor impacto ambiental y elevado nivel de aislación térmica y acústica
Pedrazzi agregó que este método también reduce el impacto ambiental porque demanda menos agua, genera menos escombros y mantiene un espacio de trabajo más limpio y organizado.
Eficiencia energética y nuevas terminaciones
La eficiencia energética constituye otro de los aspectos que más interés despierta entre quienes evalúan construir una vivienda. Según el estudio de INCOSE, una casa de 115 m2 desarrollada con Steel Framing registra un consumo energético anual cerca de un 42% inferior respecto de una vivienda equivalente construida con ladrillos. La mayor capacidad de aislación térmica permite mantener una temperatura interior más estable durante todo el año y reduce la necesidad de calefacción y refrigeración.
La velocidad de ejecución representa otra ventaja clave. Según el relevamiento, una vivienda construida con Steel Framing puede completarse entre un 25% y un 31% más rápido que una obra húmeda equivalente, según la superficie. Esto permite acortar los plazos de entrega, reducir costos financieros, disminuir la exposición a aumentos de precios y, en muchos casos, mudarse varios meses antes que con un sistema tradicional.
El informe también derriba uno de los mitos más extendidos sobre este sistema: el costo. En viviendas de distintas dimensiones, las diferencias de precio frente a la construcción tradicional resultan mínimas e incluso pueden favorecer al Steel Framing en proyectos de mayor superficie. A esto se suma una mayor estabilidad frente a la inflación del sector. Pedrazzi acotó: "Con una aislación térmica muy superior, una vivienda construida en seco conserva mejor el calor en invierno y el fresco en verano, reduce el consumo de energía y mejora el confort de quienes la habitan".
Los datos muestran una reducción del 62% en el consumo destinado a calefacción durante el invierno y un ahorro cercano al 20% en refrigeración durante el verano. Esa diferencia surge principalmente por la mayor capacidad aislante de muros y cubiertas.
Olmi coincidió en que la aislación termoacústica representa uno de los puntos más importantes del sistema. Indicó que una vivienda correctamente diseñada puede reducir hasta un 70% la energía necesaria para climatizar los ambientes, siempre que el proyecto contemple materiales adecuados y mano de obra especializada.
Las viviendas construidas en seco utilizan estructuras de acero galvanizado, placas de yeso y materiales aislantes que mejoran el confort interior
El arquitecto también destacó la aparición de nuevos productos para terminaciones. Entre ellos mencionó revestimientos antibacterianos, porcelánicos de gran formato que reproducen piedra o madera natural, pinturas ecológicas que mejoran la calidad del aire interior, pisos vinílicos fabricados con materiales reciclados y hormigones autorreparables, capaces de extender la vida útil de determinadas estructuras.
En cuanto a los costos, Olmi precisó que actualmente una vivienda construida íntegramente mediante sistemas en seco o una refacción integral se ubica entre u$s1.200 y u$s1.600 por m2, dependiendo de las terminaciones elegidas, el nivel de aislación, la complejidad del proyecto y el equipamiento previsto.
Para el especialista, el mayor desafío consiste en seleccionar profesionales con experiencia específica en este tipo de construcciones, ya que una correcta ejecución resulta determinante para aprovechar todas las ventajas del sistema. Concluyó: "La velocidad de obra y el confort interior son dos de los grandes diferenciales de este modelo, siempre que exista un buen proyecto y materiales de calidad".