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ARTE ARGENTINO DE EXPORTACION
Tomás Maldonado, «Composición 208», 1951, Colección Patricia Cisneros.
Hace apenas unos meses, en el ambiente del arte repercutió la escalada del dólar y ante el derrumbe social, político y económico, se suspendieron varias exposiciones procedentes del exterior. Nunca llegaron la tan esperada muestra «España, sueño de la razón», ni las de Lichtenstein, Kahlo y Rivera. Los patrocinantes se batieron en retirada y parecía que la Argentina, insertada no sin dificultad en la agenda de eventos internacionales, estaba sentenciada al olvido. Y hasta parecía merecer ese olvido. Sin embargo, el año más adverso de la historia del país culmina con un balance positivo. Primero arribaron las obras de Rembrandt y de artistas como Lasar Segall, Vanessa Beecroft, Shirin Neshat, Antoni Muntadas y Mimmo Paladino. Luego se realizaron las ferias Arte BA y Expotrastiendas con ventas abultadas, mientras nuevos espacios y galerías abrían sus puertas. Finalmente, la II Bienal de Buenos Aires logró convocar 195 artistas de 45 países de todo el mundo, y muchos argentinos estuvieron presentes en exposiciones relevantes del exterior, como Arco, Art Basel o Documenta.
Las 100 obras pertenecen a las colecciones argentinas de Ricardo Grüneisen y Eugenia Crenovich, las fundaciones Pettoruti y Pan-Klub, los museos MALBA, Arte Moderno y Xul Solar, y las extranjeras Von Bartha (Suiza), Patricia Cisneros (Venezuela), Cecilia Torres (Nueva York) y la Fundación Lucio Fontana (Milán), entre otras. El ambicioso proyecto se concretó a fuerza de rigor para el trabajo, el patrocinio de Techint y el interés por el arte de Paolo Rocca, presidente de la empresa. En todo caso, la muestra es compleja, refleja no sólo la evolución del arte abstracto argentino, fundante del resto de los movimientos de Latinoamérica, sino también el contexto en que se desarrolla. Pero también es didáctica; un video fotográfico documenta el crecimiento económico, social y cultural del país, la producción rural, el desarrollo urbano y el florecer intelectual, desde el origen hasta la década del ’0 y el advenimiento del peronismo. Las primeras revistas de arte, catálogos, documentos y manifiestos históricos de las vanguardias forman, junto a las obras, un conjunto cuyo valor documental es inédito en el exterior. El catálogo, con textos de Rosemberg, Pacheco, Adriana Lauría y Crispolti, además de una entrevista a Tomás Maldonado, manifiestos, biografías y la imprescindible cronología histórica, es en sí mismo un documento. En la investigación, con el apoyo del archivo de Méndez Mosquera y la Fundación Espigas, trabajaron Florencia Battiti, Cristina Rossi, Patricia Artundo y Luis Priamo, y en el diseño de la muestra, el estudio de arquitectura Caruso & Torricella. Nada es fruto de la improvisación.


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