La charla con el responsable de Agua del Cajón (así se llama la unidad de producción que está a 15 minutos de la ciudad de Neuquén, y es la central térmica y de ciclo combinado más grande de la región) se llevó a cabo en paralelo a un informe que en ese momento estaba dando a luz Cammesa, que en este número difundimos. Kohler y el organismo que administra el mercado eléctrico coincidieron (cada uno por su lado y con distinto léxico) en que aquella paradoja de precios bajos por un lado y altos en el otro es un síntoma más del desquicio en que sigue sumido el sistema. La impresión es que se continúa pateando la pelota para adelante, con el agravante de que para hacer esto es necesario emitir permanentemente más y más resoluciones operativas. (Entender estas resoluciones ya se está convirtiendo en toda una especialización.) Pasando en limpio, el sistema eléctrico se sigue deteriorando y no sólo en su estructura de transporte, sino también en generación. Aunque no se quiera admitir, ya no tenemos un sistema tan confiable. Moderno todavía, pero confiable... cada vez menos. No hay transmisión y comenzará a faltar también generación, y la demanda ha ido en aumento.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En definitiva -se comentó en la mesa-, faltan inversiones y aquí se volvió sobre qué marco debiera construirse o recuperarse para motivar estas inversiones. Veamos algunos datos que recordaba Daniel Montamat recientemente: dentro de los países en desarrollo y en materia de recuperación de costos en servicios públicos, la electricidad está en tercer lugar, sólo adelante de la distribución de agua potable. La telefonía es la que mejor recupera los costos invertidos y le sigue el gas. Otro dato que es necesario mantener presente es que, según el Consejo Mundial de Energía, hasta 2030, en todo el mundo se invertirán en energía unos 550 mil millones de dólares por año. De ese total, aproximadamente 44 mil millones (8%) se dirigirían a países de América latina. Pero lo interesante es que 71% de estas inversiones se necesitarán para producir, transportar y distribuir electricidad, franja que, a su vez, es la que menos costos recupera y es la más regulada. Montamat decía: "De toda la inversión, la mayor parte debe ir al sector más vulnerable de la industria energética: el sector eléctrico". Otra estadística muy ilustrativa es que, mientras que el promedio mundial de inversiones domésticas en energía es de 8%, en América latina apenas llega a 2%. La región tampoco tiene ahorro (está endeudada) por lo que dependerá de la inversión externa, esencialmente.
Para darle un toque de humor a este panorama, alguien de la mesa bromeó a Kohler: le sugirió que cobrara entrada a las aguas termales que hay en Agua del Cajón (se las conoce como "la laguna del chancho" y son visitadas por mucha gente de Neuquén) y se dedicara al negocio turístico.
Este mes Neuquén también fue noticia por otros dos hechos relacionados con el tema petrolero, que se comentaron mucho. Uno de ellos fue la llegada del flamante presidente de Repsol YPF, Antoni Brufau, quien anunció un conjunto de inversiones en la cuenca. Pero el tema de fondo fue el conflicto que mantiene la empresa (además de otras petroleras) con la provincia por el cálculo del precio del petróleo para el pago de las regalías. Neuquén se presentó a la Justicia reclamando que el precio de referencia sea el internacional WTI y no el interno interno que (acuerdos y retenciones mediante) ha forzado el gobierno nacional. No se sabe cómo se zanjará la cuestión, pero Brufau logró que la provincia se retirara del ámbito judicial para buscar una salida negociada. Como este juicio también alcanzaba a las demás petroleras, Brufau de paso les hizo un favor a todas. El segundo tema fue otra vuelta de tuerca que hubo por parte del sindicato de trabajadores del sector, que acompañaron reclamos salariales con medidas de fuerza y bloqueos a yacimientos disfrazados de "asambleas". Al final, lograron un aumento de 37%, desglosado en distintos porcentajes, hasta llegar a esa cifra a final del año que viene. Todavía no se firmó el acuerdo definitivo, pero ya están pidiendo un aguinaldo doble para fin de año. Paradójicamente, acá se da una situación inversa a la del conflicto por las regalías, porque las empresas grandes generalmente no tienen demasiados problemas en pagar aumentos, pero las chicas se las ven en figurillas.
Mientras tanto, todos ya se preparan para despedir el año, como es habitual también en las empresas del sector. Los empleados comienzan a preparar las celebraciones "intraempresas", mientras que se van haciendo los primeros balances de lo que fue el año para la industria petrolera. Por supuesto que, si se mira el precio, pocos años podrían haber sido mejores que el que está por finalizar. Los gobiernos, tanto nacional como provincial, agradecidos porque, vía retenciones, regalías u otras imposiciones, las arcas públicas se han beneficiado de esta situación. Aunque si se analiza el panorama más a fondo, surge que todavía se mantienen los interrogantes para el futuro. Cuando termine diciembre, se podrá tener la cifra final de la producción petrolera nacional y, nuevamente, se verá que es inferior a la del año pasado. Es decir, no se puede revertir esa curva de declinación (que no tiene nada que ver ni con el precio ni con las condiciones políticas) que evidentemente están mostrando los yacimientos y que obliga a apelar cada vez más a la recuperación asistida.
Dejá tu comentario