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Charlas de quincho
Pese a la declinante temporada en febrero en Punta del Este, el cumpleaños de un empresario hotelero relumbró, de manera solitaria, como el portentoso ágape de tiempos pasados. Y pasados en todo sentido, porque el invitado estrella fue un ex presidente, acompañado por muchos de sus allegados en años de esplendor. En cambio, todo lo que se habló y opinó fue de inquietante actualidad. A ese cumpleaños están dedicados casi todos los jugosos quinchos de hoy. También estuvimos en la carpa VIP de la Copa Davis, donde los asistentes (de la política) hicieron un nuevo diagnóstico sobre el futuro del juicio político al jefe de Gobierno de la Ciudad. Veamos.
En el cumpleaños 72 del empresario Aldo Elías hubo una concentración de personalidades: el empresario Juan de Dios Rodríguez y el diputado Luis Barrionuevo (arriba izq.); el ex presidente Carlos Menem junto al cumpleañero (arriba der.). El hotelero Elías, su esposa Blanca y el barítono Leonardo López Linares y Richard Troncoso en Punta del Este (centro). Palco en la Davis: Enrique Rodríguez, Aníbal Ibarra, Jorge Telerman, Daniel Scioli y diputados porteños Alberto Pérez y Jorge Giorno (abajo).
Casualidades de la vida -el hotelero se enteró del nombre cuando la escrituró-, debe añadirse otra: el mismo arquitecto de San Elías había construido otra en el balneario, cercana, a la cual denominó La Blanca, singularmente el mismo nombre de la esposa de Elías. A pesar de la tentación, no invirtió en ella. Posiblemente, todavía no se lo haya perdonado.
• En cuanto a los candidatos a la Capital Federal, se arriesgó que el Presidente ha pensado en un banquero de cooperativas, el boquense Carlos Heller, de habitual comunión en la Casa Rosada y quien en la Navidad estuvo en las inmediaciones sureñas de Kirchner. Habrá que ver las encuestas futuras, cómo lo inventan como aspirante. ¿Y Roberto Lavagna candidato porteño del santacruceño?, interrogó otro. «Por lo que sé -comentó un informado-, el ex ministro se empezó a poner nervioso porque no llega ni una de las llamadas telefónicas que está esperando, tal vez deba buscar fusionarse en otros horizontes» (en esta última misión, de nítida pretensión justicialista, se encuentra su colaborador y ex diputado Alberto Coto).
• Como no alcanzaba mencionar a un ex alto directivo de Boca Juniors, también se habló de quien ocupó luego la presidencia del club: Mauricio Macri. Es que un episodio en el golf puntaesteño -campeonato de la Copa Vigil, en el Cantegril- no pareció beneficiarlo. En la primera jornada, por la mañana, como rengueaba por un problema en la rodilla, pidió y le autorizaron hacer los 18 hoyos en un carro con baterías, cuestión que en el club sólo habilitan a los mayores de 65 años. Al día siguiente, cuando volvió a completar el torneo, no pudo participar: lo habían denunciado por haberlo visto jugar al fútbol, luego del golf, con lo cual se invalidaba su excusa de que tenía problemas con la rodilla. Hay reglas exigentes en ese deporte, más tal vez que las honorables de la caballería.
• Empezaron a llegar los platos árabes, kepe crudo, cocido y frío, también caliente, otra carne envuelta en hojas de parra, purés varios (de garbanzos y berenjenas), también una suerte de cuajada, platos que el dueño de casa había preparado con su esposa por la mañana, sazonados con sofisticadas especies -allí se entiende por qué hubo una guerra por el mercado de esas exquisiteces- y olivas de distinta presión. Tras esa incursión oriental siguió, para exceder cualquier apetito, asado de carne vacuna y cerdo a la parrilla, sin faltar luego cordero lentamente hecho al horno de barro. Una exageración gastronómica, sin duda, interés del anfitrión por mostrar que todas las dependencias de su nuevo quincho funcionaban a pleno.
• A poco de empezar la cena hubo apagón de velitas y la torta se guardó para más tarde, con la cobertura de postres. Es que el festejo empezó tarde, como todo en esta Punta del Este que hoy aparece vacía, pero con expectativas coruscantes para esta semana: es que llega al puerto un barco exclusivo, con no menos de 2.000 gays, lo que constituye una revolución en el balneario.
Primero, porque se afirma que estos visitantes del crucero son grandes consumidores y, segundo, porque se han alborotado los gays locales y no saben cómo recibirlos, si vestidos de negro o de blanco, con zapatillas o con ojotas. Aunque sea por 48 horas, muchos sueñan con que la Punta del Este administrada por el socialismo se convierta en una émula de Mikonos, esa isla griega que abrevó en sus costumbres del pasado y que revive hábitos de la avenida Castro, en San Francisco. Mientras, en la cena inacabada, se volvían necesarios los discursos, y quien precedió la palabra fue el cordobés Hernández.
Mal momento para ese espontáneo con un público menemista.
• Es que el abogado, con verba mediterránea, se permitió homenajear al dueño de casa y, de paso, hizo mención a las virtudes democráticas del ex presidente Menem. En rigor, planteó advertencias sobre la autocracia que se estaba instalando en la Argentina. En esa alocución también quiso incluir a Luis Barrionuevo para que no cejara en su crítica a la administración kirchnerista, pero éste desde el fondo del quincho se permitió corregirlo graciosamente: «Te equivocaste conmigo, yo ya me pasé y voy a votar el proyecto de reforma del Consejo de la Magistratura de la compañera Cristina en Diputados». Risas generales. Ahora falta saber cómo votará su esposa Graciela. Otro, más gracioso aún, espetó: «Yo también estoy con Kirchner, tanto que quiero votar a su favor en 2007, aunque no sé si él me lo va a permitir».
• No se arredró Hernández y continuó en su mensaje, buscando homenajes más propicios. Pidió que no se entregue al gobierno a un periodista, mencionó los peligros que acechan a la libertad de prensa denunciados a menudo y le pidió firmeza en la campaña diciéndole que mucha gente lo acompañaba. El periodista, más entusiasmado con la broma de Barrionuevo que con las palabras de Hernández, también lo cortó: «A mí no me contés, yo también arreglé». Allí la hilaridad fue completa, y el pobre Hernández, sin un cómplice en ese público, desazonado, comentó: «Bueno, ustedes saben que hablo como radical, estoy solo». A lo que respondió, esta vez en coro, toda la audiencia: «Bueno, como están siempre los radicales, solos y pocos». Aún hoy los radicales no pueden contra el humor peronista.
• Menem, hasta ese momento, se había repartido en saludos y, de política, casi no había dicho nada. Salvo la mención de que para concurrir a su despacho, en el Senado, debe pasar todos los días frente al de Cristina de Kirchner -a propósito, ¿dónde estuvo la primera dama que ha desaparecido de los titulares en los últimos 15 días?-, con quien obviamente casi ni se mira. Módico en críticas, sí reconoció que le había molestado el tratamiento que ella le había dado a Daniel Scioli en una sesión parlamentaria, siendo éste una institución (el vicepresidente), tanto que optó por retirarse del recinto como señal de disconformidad. Nada más.
• Ya los comentarios eran vivaces, la gente se cambiaba de lugar, se formaban corrillos y, por supuesto, nadie se atrevía a hablar en voz alta ni para agradecer la cena. Vázquez seguía con lo de su casamiento -lo bendecirá el obispo de Luján, Rubén Di Monte- y Barrionuevo se recluía con Triacca (como en el balneario también estaba el ferroviario José Pedraza y se mencionaban otros capitostes gremiales, más de uno imaginaba una deliberación de «gordos» incómodos con la permisividad de la CGT de Hugo Moyano con el gobierno. Y al respecto, ¿es cierto que avanza un movimiento para reemplazar a José Luis Lingieri como secretario adjunto del camionero en la central obrera debido a que es demasiado funcional a sus directivas?).
• Ese clima subterráneo, político, se disipaba a veces porque le reclamaban al barítono internacional López Linares -amigo de Mariel, la hija de Elías- que sorprendiera con un aria o una canzonetta. El cantante, generoso, compensó la comida (aunque alegó que casi no podía respirar por todo lo que había ingestado) y deslumbró con el temple de su voz operística, a cappella, que lo hizo palpitar al propio Elías, quien debía pensar por la forma en que temblaban cimientos, paredes y techo que el nuevo quincho se le viniera abajo como la casita de los tres chanchitos. Demasiado arte, podía convenir Hernández, para ser apreciado por peronistas, oficialistas o no.
• En otras partes se hablaba de fútbol, pésame para racinguistas, y la impresión de que no trabajar en TV con intensidad a Diego Maradona le provoca algunos disturbios (como el incidente, a la madrugada con una camioneta, este fin de semana). ¿Estará el productor Adrián Suar preocupado por estos avatares para la programación del año?, ya que al Diez hasta lo mencionaban como participante del último cumpleaños de la extra-ordinaria Silvia Suller. Llovían los postres -destacándose un flan de dulce de leche y unas masas sirias con miel y pistachios-, y los del fútbol se preguntaban por el seleccionado y el Mundial venideros, la inclusión o no del joven delantero de Independiente Sergio Agüero. Al respecto, un bien informado señalaba que el jugador ya está vendido al exterior en 20 millones de dólares, pero que el propósito es que la cifra se incremente en 50% más (con lo cual, el club pagaría sus deudas y reformaría el estadio), indicando además que el crack -como siempre ocurre- insiste con más demandas de dinero, que no parece satisfecho con la casa que le compraron en San Isidro y la 4x4 que ya le han adosado al adolescente.
• En otra formación se hablaba de un grupo llamado María, de inspiración religiosa que, sobre la base de un intermediario rosarino que dice hablar con Jesús y la Virgen y que presenta estigmas en su cuerpo, se ha desarrollado en todo el país hasta con inclinaciones políticas. Nadie conoce su objetivo, por ahora y, al parecer, hasta el cardenal Jorge Bergoglio se ha inquietado por esta suerte de logia, integrada por algunos personajes del peronismo a los cuales él conoce (ya que tuvo inclinación por Guardia de Hierro, un grupúsculo del PJ con alguna incidencia en los años 70). Menem, entretanto, vivía su propio Vía Crucis. Es que su vecino en la mesa -en rigor, grandes mesas con 18 comensales por lado- era el cumpleañero Elías y, de repente, fue desplazado por Vicco, quien desde entonces jamás se separó del ex mandatario.
• Se le colgó de un hombro, le tomaba las manos -en verdad, hace más de una década que no tiene un encuentro tan cercano-, lo monopolizaba con historias del pasado y, cada tanto, pronunciaba críticas hasta soeces sobre los Eduardos (Menem y Bauzá), a quienes debe ver como los enemigos públicos de su vida y a los que considera causantes de cierto declive del riojano al final de su último mandato. Muy cargoso Miguel Angel Vicco, le ofrecía compartir el whisky que él consumía. Menem, impertérrito, se mantuvo siempre en su medida copa de champagne. A todo esto, parte del resto de los presentes no compartía esa hegemonía de Vicco -a quien le atribuyen haber sido crítico de su gestión- y, por último, fastidiado Barrionuevo se acercó al lugar y, medio en broma, medio en serio, pero más en serio, le pidió a Vicco que soltara a Menem («le vas a comer la espalda», comentó), ya que también su entorno había perjudicado al riojano. Le aconsejó a Vicco ir «a tomar aire» y devolverle el lugar junto a Menem al dueño de casa, Aldo Elías. Como todo era amable, no hubo incidentes, y Menem luego se retiró a dormir -ya las tres de la mañana- porque debía regresar temprano a Buenos Aires.
• Más concretos, en cambio, otros advertían sobre la inminente intervención en Buenos Aires de cuatro casas de cambio -al parecer, ya hubo allanamientos el viernes pasado- y advertían sobre una investigación de la AFIP sobre la comercialización de tarjetas telefónicas, negocio que en negro suponía ingresos por más de 30 millones de dólares. Por supuesto, en los dos casos aportaban nombres, marcas y apellidos, los que se difumaron debido a que en un costado del salón se instalaron tres cantantes de tango y un fuelle (Claudia Toscano, Carlos Morel y el artífice del grupo, Silvio Acosta) que, a pesar de los problemas de sonido, igual brindaron un profesional espectáculo de música ciudadana. Obsequio de Barrionuevo, claro, ya que Morel es delegado de gastronómicos y trabaja en el Plaza Hotel. «Pero no hace piquetes», explicó para tranquilidad de los presentes el sindicalista al presentarlos como si fuera Silvio Soldán, como él mismo se adjudicó. Por supuesto, el trío terminó el show interpretando el himno «Cambalache», casi una definición argentina de la que no estaban exentos todos los argentinos que protagonizaron uno de los cumpleaños más divertidos e intensos del verano que la crónica obviamente apenas retrató con un esbozo.
• De ese pantagruélico cumpleañosen Punta del Este a los sándwiches de ternera que para algunos privilegiados se repartieron en una carpa instalada, ad-hoc, al costado de los palcos de Lugano, en el parque Roca, en el sur capitalino, donde se desarrolló la Copa Davis de tenis. Allí, el anfitrión era Enrique Rodríguez -alguien que gustó también de ser menemista y por supuesto ministro-, hoy titular de la Corporación del Sur, ente que pretende repetir en el Sur el desarrollo formidable de Puerto Madero iniciado por Carlos Grosso. Las paralelas no se tocan, pero, en ocasiones, así parece. Miríada de figuras para atender el triunfo, casi todos para la fotografía, con un Maradona exultante el primer día y más sereno el segundo, quien pareció tentado por la dupla Jorge Telerman y Aníbal Ibarra, pero que luego se mimetizó en Daniel Scioli y terminó abrazado con Mauricio Macri. El precio de la fama.
• Tampoco faltaron legisladores porteños, de Diego Santilli a Alberto Pérez (el único referente de Scioli, quien con tan poco aspira a tanto), todos amigos en el palco y, sin disimular, hablando sobre la suerte de Ibarra en su juicio político. Casi todos coinciden en que su destitución ya parece improbable y, lo que casi era seguro por las matemáticas la última semana, se ha transformado ahora por efecto de la política. Algunos le asignan responsabilidad al arco de declaraciones (Scioli, Alfonsín, Solá, etc.) a favor de quien fue intendente, otros a estrategias políticas de la oposición (en rigor, al decir Elisa Carrió desde Punta del Este que sus legisladores votaban a conciencia, expresó que podían votar a favor de Ibarra). En ese cuadro, los que parecen perdidosos son Mauricio Macri y el cardenal Jorge Bergoglio, aunque al ingeniero tal vez le convenga -como a la Carrió- la continuidad del funcionario. Es que nadie podría pensar que este hombre deteriorado por Cromañón y, sobre todo, por las tonterías que hizo luego de la tragedia, puede aspirar a algo en la Argentina de los próximos años. Y, como se entenderá, eso es preferible a que aparezca un sucesor con la caja de la Municipalidad que en poco tiempo construya una candidatura para sí con el apoyo del gobierno nacional (como tal vez lo habían imaginado Carlos Zannini o Alberto Fernández desde la Casa Rosada). Nadie sabe, finalmente, en qué posición quedará la Iglesia, ya que Helio Rebot -principal- ariete del kirchnerismo legislativo contra Ibarraresponde a Jorge Argüello, también oficialista, y ambos se vinculan al Episcopado argentino. Tal vez no era una lucha para el pensamiento religioso, ya que de lo que se trata es la extensión de una muerte política simplemente por algunos meses. Y en eso los sacerdotes no son expertos, sólo prometen un más allá mejor en el que por ahora un poco creyente Ibarra no quiere integrarse.
• Para finalizar, reproducimos un e-mail feminista que circula como aquella legendaria cadena de la felicidad y que trata de reivindicar a las damas ante las agresiones machistas. Dice así:
Ellas dicen que son perfectas.... ¿Será por eso que las queremos tanto? ¡Somos perfectas! ¡Sí! Somos perfectas porque:
• No nos quedamos calvas · Festejamos un día internacional y otro nacional
• Nos podemos sentar de piernas cruzadas sin dolor
• Podemos usar tanto color rosado como azul
• Siempre sabemos que nuestro hijo es nuestro
• Tenemos prioridad en los naufragios
• Una huelga de sexo consigue cualquier cosa
• No pagamos la cuenta
• Somos los primeros rehenes en ser liberados
• La edad no disminuye nuestro desempeño sexual
• Podemos excitarnos sin que nadie lo note
• Podemos hacer el amor cuantas veces por día queramos
• Si somos traicionadas, somos víctimas
• Si traicionamos, ellos son los cornudos
• Podemos dormir con una amiga sin ser llamadas lesbianas
• Podemos prestar atención a varias cosas a la vez
• Mujer de embajador es embajadora
• Marido de la embajadora, ¿qué mierda es?
• Mujer de presidente es la primera dama
• Marido de la presidenta, ¿qué mierda es?
• Si decidimos hacer trabajos de hombres, somos pioneras
• Si un hombre decide hacer trabajos femeninos, es maricón.
Y por último, aunque les arda, hacemos todo lo que el hombre hace. Y con tacos altos. Envía esto a mujeres que necesiten levantar sus ánimos y reírse y a hombres que crean que pueden aceptarlo.

