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Como en Recoleta, pero en un pueblo de Buenos Aires
La sensación al llegar a Don Tato es la de pasar del campo a la gran ciudad en dos segundos. La infraestructura edilicia, la arquitectura, la puesta en escena del lugar, tienen más que ver con Puerto Madero, Recoleta o cualquier barrio top de la Ciudad de Buenos Aires que con ese pequeño pueblo de actividad frutihortícola, un grupo de productores de arándanos, una empresa papelera, tres puertos, y algunos countries alrededor.
Dos indios gigantes construidos por los mismos artistas que hicieron las maquetas de Tierra Santa sostienen una pesada viga de madera en la entrada principal. Cuatro gauchos realizados en yeso (con ropa real) por la misma gente, forman parte de la decoración del lugar, que se destaca por su rusticidad y simpleza, y «que tiene que ver con el ser argentino, con nuestras raíces, con nuestro pasado y nuestro presente», sostiene Jorge «Tato» Aguirre, que junto a su mujer Gabriela Gentile y dos de sus hijos están a cargo del emprendimiento. «La inversión inicial fue de 1.000.000 de dólares para el desarrollo del restorán, aunque en tres años estimamos depositar otros dos millones de dólares, para convertirlo en el mayor emprendimiento privado de la zona, con la concreción de un hotel con spa y un salón para eventos», confiesa.
Don Tato ofrece servicio para 350 comensales. El costo promedio del cubierto es de $ 65, cuenta con un espacio VIP, dos terrazas, sala de
reuniones corporativa, Wi Fi, play-room para chicos con dos niñeras permanentes, estacionamiento privado y seguridad las 24 hs. El desayuno o la merienda incluyen té, leche, café, cereales, manteca, dulces, jugos, pan, medialunas, tortas fritas, churros, pastelitos, bizcochitos de grasa y huevos con panceta (por
$ 25) son algunas de las alternativas. El mate con el termo y la bombilla de caña van de regalo.
El almuerzo o la cena puede ser a la carta o libre, con una opción denominada «7 pecados capitales» (pastas, parrilla mixta, postre, bebida y vino de la casa. La cena de los sábados incluye show, y el menú tiene la alternativa de cochinillos, cabritos y costillares de novillo al horno de barro.
«Es un punto estratégico, es la alternativa que faltaba para la zona, que incluye Zárate, Campana, Baradero, San Nicolás y por supuesto Lima», concluye su creador.


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