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''El vino es un buen embajador''
Los Lapania (Eduardo en la foto) confían en el poderío de la marca argentina por su vinculación con el fútbol, las mujeres lindas, la carne y el polo, entre otras
cosas.
«Yo no tenía ninguna experiencia previa, pero decidimos instalarnos en Mendoza, porque allí está 70 por ciento de la actividad vitivinícola. Si bien en la Argentina se puede plantar en cualquier lado -si no me equivoco los primeros viñedos, en la época de la colonia, estaban en Quilmes-, por alguna razón Mendoza se ha desarrollado más que otras zonas. Los antepasados se pueden equivocar pero no se pueden equivocar masivamente y durante siglos», asegura Lapania, quien había comenzado su proyecto personal con algunos socios, pero después se hizo cargo de la firma con su familia y hoy trabaja con su hijo, Cristóbal, quien, como economista, se desempeñó durante muchos años en el sistema financiero, hasta que se hizo cargo del desarrollo de la marca a nivel local.
Los Lapania consideran que para una marca nueva es mucho más fácil instalarse y crecer en el exterior que localmente, porque en el exterior es «el vino argentino» o «uno de los vinos argentinos», porque ninguna marca tiene una proyección mundial. En cambio en el mercado local las marcas tienen otro peso y lleva más tiempo instalarse. «Existen bodegas muy consolidadas, muy tradicionales, pero si bien en un sentido el consumidor está arraigado, también se encuentran los que están dispuestos a experimentar», afirma Cristóbal y agrega: «salimos al mercado local con algunos productos novedosos, como el verdelho y el bonarda. Intentamos imponernos con cepas que no sean tan tradicionales».
Antes de dedicarse a la industria vitivinícola, Eduardo Lapania tenía una relación estrictamente formal con el vino, y tuvo la oportunidad de experimentar distintas variedades cuando vivió en Europa, ese continente al que más tarde ingresó con sus productos. «En el mercado internacional participamos de los tres eventos más reconocidos: las ferias de Burdeos, Dusseldorf y Londres, además de alguna otra exposición en Brasil, Estados Unidos, Japón o Singapur. Aparte de esos grandes eventos, participamos con Wines of Argentine en las giras de degustación».
Así es como los Lapania fueron aprendiendo de vinos, adentrándose en este mercado. «Hay cosas que no vamos a aprender nunca porque uno no puede saber de todo. Hay que saber rodearse de gente que sepa, ahí está el arte de la conducción. Pero, de todas formas, tenemos fe en que vamos a progresar. Como muestra basta decir que hace 30 años Louis Vuitton sólo era una fábrica de valijas...»


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