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"Esta ciudad se viste de fiesta para los turistas"
La ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz recuperó el Lago del Parque de Sur como así tam-
bién la construcción y ampliación del paseo de la costanera
Durante las vacaciones de invierno, la ciudad toma otro color, se transforma. En Santa Fe se está viviendo una etapa de renovación turística que abarca todo tipo de fiestas, ferias y eventos que identifican a Santa Fe y ayudan a recuperar usos y tradiciones de épocas pasadas.
La Fiesta del Alfajor Santafesino es un ejemplo de lo que estoy diciendo. Es un evento único en su tipo en todo el país y se realiza anualmente durante las vacaciones de invierno. El alfajor santafesino es el principal protagonista, nacido en los albores de la Constitución nacional de 1853, nutre de autenticidad a la gastronomía local. Se elabora en base a una receta sencilla y autóctona que ha cautivado a lo largo de generaciones el paladar de visitantes nacionales y extranjeros, haciéndose de un prestigio que trasciende las fronteras. Sus secretos, historia, anécdotas, recetas y procesos productivos nutren de belleza y de un tinte atractivo a su fiesta, que convoca a miles de visitantes año tras año.
Por otra parte, la ciudad también es privilegiada por sus atractivos naturales. Sus ríos, arroyos e islas la convierten en uno de los centros pesqueros más importantes del país, al punto que a sólo diez minutos del corazón céntrico se dispone un nutrido abanico de pesqueros que auguran al visitante buenas capturas de dorados, surubíes y toda una serie de especies menores para la pesca variada, como amarillos, moncholos, patíes, bogas, tarariras y armados.
La posibilidad de practicar todas las modalidades de pesca deportiva es otro de los atractivos de la región: spinning -pesca con carnada de costa o embarcado-, fly fishing y trolling pueden ser desplegados con éxito en los alrededores de la capital santafesina.
A su vez, este tipo de turismo aventura cuenta con un cuerpo de guías profesionales de pesca (capacitados por organismos públicos) que están en condiciones de brindar al turista pescador un servicio a la altura de sus exigencias y motivaciones.
Además de esto, hay que comentar que la ciudad, por el hecho de ser capital de la provincia y por el bagaje histórico cultural con el que cuenta, entre otros aspectos, recibe anualmente una notoria afluencia de estudiantes del interior de la provincia de Santa Fe, de Córdoba y Entre Ríos.
Por ello, hemos confeccionado un Programa de ecoturismo escolar, que tiene como finalidad adecuar la oferta turística santafesina a las motivaciones de viaje de los estudiantes, que se basa en la puesta en valor de los atractivos naturales y culturales ligados a las ciencias biológicas que ostenta nuestra ciudad. Está planificado para toda una jornada de duración e involucra atractivos como el Museo Ameghino, Estación Zoológica Experimental «Granja de la Esmeralda», Reserva Costanera Este y Parque Temático Colonia Pujato; redundando en un producto atrayente que propone una interactuación directa y activa de los estudiantes con el medio natural, procurando la concienciación y educación de los mismos sobre la problemática ambiental local y regional.
Otra de las cualidades santafesinas es el encanto y autenticidad de la gastronomía, que es un reflejo del fuerte proceso inmigratorio y cultural que hemos tenido en esta parte de la Argentina.
La cocina santafesina se caracteriza por su color, frescura y creatividad. Está compuesta principalmente por abundantes frutas y verduras cultivadas en el cinturón ecológico que rodea a la ciudad; también por un heterogéneo grupo de quesos y lácteos frescos provenientes de la cuenca lechera; carnes, sobre todo de vaca y cerdo, diversas clases de pescados y aves salvajes obtenidas del majestuoso río Paraná y los maravillosos paisajes plagados de islas, ríos y arroyos a los que éste da vida.
A partir de esta entrevista, todos quedan invitamos a disfrutar del embriagador aroma de nuestras comidas típicas, como el pescado frito, el surubí a las finas hierbas, el dorado o la boga a la parrilla, o el chupín de armado, entre otros platos destacados.
Otro de los orgullos santafesinos son las artesanías locales, ampliamente reconocidas por su autenticidad y exclusividad en toda la región, entre las que sobresalen los mates, cintos, sandalias y demás objetos en cuero de sábalo, surubí y carpincho de criadero y otros productos de los humedales ligados al río Paraná, destacándose también los trabajos en cerámica y arcilla con diseños heredados de las comunidades indígenas que poblaron la región.
Un exponente de esto es la Feria del Sol, que se acomoda en pleno corazón de la ciudad -sobre el Boulevard Gálvez- y es una cita ineludible para todos aquellos que quieran vivir una muestra con un fuerte sello de creatividad, diversidad de artesanías y recuerdos regionales.
Por otra parte, en las afueras de la ciudad se encuentran las comunas de Rincón y Cayastá, que desde hace un tiempo hasta esta parte se han convertido en salidas de índole histórico-cultural.
En ellas se pueden apreciar los hermosos paisajes a la vera de la Ruta N° 1, que comienza cruzando la laguna Setúbal -a través del histórico Puente Colgante-, llega a San José de Rincón, seguido del Museo de la Costa y Santa Rosa de Calcines, entre otras alternativas. En Cayastá, la visita son las ruinas de Santa Fe la Vieja y Museo de Sitio.
Por ejemplo, una salida de un día completo sería por la mañana con un traslado hacia La vuelta del Pirata, continuando con la navegación por los ríos y arroyos, pasando por Arroyo Leyes y llegando al Paraná. Este raid cuenta con guías baqueanos, perfectamente especializados.


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