- ámbito
- Secciones Especiales
Fuentes alternativas para reducir el déficit energético y ahorrar divisas

La crisis económica y social de diciembre de 2001, como las medidas adoptadas en materia energética, sobre todo el nivel de las retenciones impuestas, nos ha llevado a una situación crítica en materia de inversiones, tanto en petróleo y gas como en energía eléctrica, con serios perjuicios también para las provincias productoras de hidrocarburos.
En el año 2004 asistimos a la primera crisis no declarada de abastecimiento energético, que obligó al gobierno nacional a tomar decisiones de alto costo fiscal como la importación de gas de Bolivia, la importación de energía eléctrica de Brasil y el abastecimiento de fueloil proveniente de Venezuela para nuestras centrales eléctricas, todo a precios internacionales, con un gasto de más de mil millones de dólares, que continuará en 2005 y en 2006, mientras que a las empresas productoras locales se les reconoce un tercio de dichos valores, y a las provincias se las condena a percibir regalías por debajo de las que por ley les corresponden.
El otro proyecto mencionado tiene como finalidad otorgarle a la actividad extractiva de energía geotérmica (única fuente con riesgo minero) los beneficios de la Ley N° 24.196 de inversiones mineras. Ambos proyectos fueron apoyados por la Secretaría de Energía y por la Secretaría de Minería y el Cofemin, respectivamente.
En el mismo sentido he presentado, con la adhesión de otros diez senadores, un proyecto de ley por el que se propone la elaboración de un Plan Nacional del Hidrógeno, a fin de que desde el Poder Ejecutivo Nacional se establezca una política de largo plazo sobre todas las fases destinadas a la producción, transporte, almacenamiento y utilización de este combustible, que seguramente comenzará a revolucionar nuestras vidas en las próximas décadas, en lo que se ha dado en llamar "la economía del hidrógeno". El gobierno de Estados Unidos ha encarado políticas públicas para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, a través de distintos programas y políticas de largo plazo, destinando sólo para los próximos 5 años nada menos que 1.200 millones de dólares.
Los beneficios que incorpora el proyecto de ley sobre las FER son incentivos fiscales, con costos prácticamente nulos para el fisco. Los inversores podrán realizar la amortización acelerada de sus equipos; diferir el pago del Impuesto a las Ganancias y la devolución del IVA, todo ello en un marco de estabilidad fiscal. Como contrapartida se deberá alcanzar 40% de integración con equipos fabricados en el país. Estos beneficios son coincidentes con los incentivos que actualmente esta impulsando el gobierno nacional en materia de exploración de hidrocarburos y los vigentes en el régimen minero y del software.
Decimos que el costo fiscal de estas medidas es prácticamente nulo ya que los diferimientos propuestos tienen sólo costo financiero, ya que los mismos serían imposibles de recaudar si las inversiones no se realizan. Verdad de Perogrullo...
La inactividad legislativa del Congreso de la Nación ha impedido que estas iniciativas avancen positivamente hacia la creación de leyes marco para que la Argentina encuentre alternativas para salir de esta latente crisis en materia energética. Es necesario despertar de este estancamiento legislativo actual e impulsar verdaderas políticas de Estado de largo plazo tan necesarias en nuestro país.
Que la incapacidad de algunos no cause un daño irreparable al país. Bienvenido el debate si es para mejorar el proyecto. De la discusión saldrá la luz o la energía... Por ahora es un diálogo de sordos: sabemos que así como no hay peor ciego que el que no quiere ver, también es cierto que no hay peor sordo que el que no quiere oír.
(*) Senador nacional.


Dejá tu comentario