15 de septiembre 2006 - 00:00

''Grecia tiene casi tantos turistas como habitantes''

Llegar a Grecia y decir que uno es argentino es garantía de que será muy bien recibido, asegura el embajador Cogevinas, a quien le gustaría, cuando se retire, vivir la mitad del año en Buenos Aires.
Llegar a Grecia y decir que uno es argentino es garantía de que será muy bien recibido, asegura el embajador Cogevinas, a quien le gustaría, cuando se retire, vivir la mitad del año en Buenos Aires.
Si bien no está de acuerdo que Ulises, el protagonista de la «Odisea», la inmortal epopeya de Homero, haya sido el primer viajero que hizo «turismo aventura», Alexios Cogevinas, embajador de Grecia en nuestro país, sostiene que los griegos fueron pioneros del turismo. «Tenemos una experiencia muy grande, que nos viene de nuestro más remoto pasado. Y que se ratifica en nuestro territorio anualmente. Nuestra población es de once millones de habitantes y todos los años nos visitan ocho millones de turistas. Eso demuestra el éxito del turismo a Grecia. Y esto se vuelve en más valioso aún cuando se considera que nuestra infraestructura empezó de la nada en los años 60 y ha llegado a tener un nivel altísimo de servicios, de hotelería, con una diversidad que nos permite satisfacer todo tipo de turistas, del más humilde mochilero al magnate que llega en su jet a las islas privadas».
Cogevinas prefiere dejar de lado los comentarios de cómo Grecia quedó segundo en el Mundial de básquet, y recordar en cambio cómo las Olimpíadas de Atenas 2004 terminaron de transformar y modernizar su país, algo que se había iniciado en 1981, cuando su patria ingresó en la Unión Europea, y reafirmado en 2001, cuando se adoptó el euro. O sorprender explicando que hace 25 años que se enamoró de la Argentina.

Flechazo criollo
El embajador de Grecia confiesa que con la Argentina tuvo un «amor a primera vista» y considera que eso hoy les está pasando a muchísimos extranjeros que nos visitan.
«Vine por primera vez como turista en 1982. Llegué en un día soleado, de ésos que a mí me gustan, uno de esos días que aquí algunos llaman un día peronista, y sufrí un encantamiento, un flechazo. Todo se parecía a cosas que quería: el clima era parecido al de Grecia, la ciudad se parecía a París y las chicas se parecían a las que siempre me gustaron.» Todo le gustó, al punto que se casó con una argentina, tiene una hija argentina y apenas pudo pidió ser embajador en la Argentina. Y eso luego de haber pasado por el Gabinete del Primer Ministro griego, sido delegado permanente en la UNESCO, cónsul en Boston y ministro consejero en la Embajada de París.
«La primera vez que vine a la Argentina en 1984, como primer secretario de la embajada, tuve la suerte de que me invitaran a todos lados y así pude conocer la Argentina secreta, la de las bellas estancias y los más variados paisajes. Por eso me sentí feliz de volver acá en 2002. Y es por eso que cuando me retire, me gustaría pasar medio año en Atenas y medio año en Buenos Aires, con lo que confirmo que adoro a este país.»
Y, un poco después, señalará que entre los griegos hay una especial consideración por la Argentina. «Luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando caímos en una tremenda pobreza, cuando hubo guerra civil, en los años 40 la Argentina nos ayudó y eso es algo que no se olvida. Por eso en Grecia declarar que uno es argentino es ser muy bien recibido. Además, acá hubo una importante inmigración griega. Onassis, por caso, vivió y trabajó en la Argentina. Pero la inmigración griega a la Argentina viene de la formación de este país, desde 1810. Y hasta hubo próceres que eran griegos, como lo demuestra que haya una fragata que se llama Comandante Spiro. Hubo griegos en la construcción de los puertos argentinos y también de los subtes. Hay una larga amistad entre nuestros países».
Si bien su gran carrera la ha hecho como diplomático, Alexios Cogevinas es licenciado en Economía de la Universidad del Pireo, y eso lo lleva a plantear el turismo desde la perspectiva económica. Considera que el tipo de cambio ha hecho que la Argentina se transforme en un destino turístico internacional. «La Argentina ofrece por la plata que se quiere gastar lo mejor. Es la primera vez en los 25 años que llevo en el país que veo tantos turistas. El país se puso de moda, por todo lo que ofrece, pero también porque los argentinos hoy tienen buena fama, se los ve cordiales, simpáticos. No se hace un viaje tan largo, desde la Unión Europea, para llegar a un país donde no reciben bien al extranjero. Y acá, luego de una crisis muy grande, reciben muy bien a los visitantes.»
Esta reflexión del embajador Cogevinas lleva a plantearle si Grecia, que fue un país con oportunidades para un amplio sector de viajeros, desde que forma parte de la Unión Europea se ha convertido en un país muy selectivo para el turismo, y muy caro para los argentinos.
«No es el hecho de que Grecia forme parte de la Unión Europea sino de que participa del euro, que son dos cosas distintas. Antes Grecia era un destino muy barato, ya no lo es más, tiene el mismo nivel que el resto de los países europeos. Pero que visiten Grecia viajeros de lo que fue Europa del Este sigue mostrando que no somos tan caros como para no venir a gozar de nuestras playas, nuestros paisajes y a conocer la cuna de Occidente», responde el embajador.
La tierra de los grandes navieros (el padre del embajador lo fue), de magnates como Onassis y Niarchos, tiene islas secretas, confirma Cogevinas, que son del dominio del jet set internacional.
«Grecia tiene todo para atraer: clima, playas, el Mediterráneo, islas, montañas. Contamos con 19 centros de esquí, y hay días que hasta en Atenas nieva. Nuestros ríos permiten el rafting. Y tenemos muchísimos atractivos más. Pero hay uno que sigue siendo esencial: los más de cinco mil años de nuestra historia, nuestra cultura, nuestro arte».
De inmediato surge en quien escucha a Alexios Cogevinas la marca que ha dejado Grecia en una catarata de imágenes esenciales, de nombres con los que se convive a diario: de El Olimpo y las Olimpíadas a la mitología con Edipo y el complejo señalado por Freud, y las eternas Antígona, Electra y Sísifo. Allí está desde el poeta Homero, o esos griegos que decidieron llamarse Homero, a los Premio Nobel Odysseus Elytis y George Seferis; desde los geniales Esquilo, Sófocles, Eurípides a Michel Cacoyannis y Theo Angelopoulos o Nikos Kazantzakis; desde los presocráticos, Platón y Aristóteles a, por dar un nombre, Costas Axelos. Y claro, están los matemáticos, los historiadores, los médicos, porque todo parece haber nacido en el ágora. Y el embajador se sonríe cuando le recordamos que la actriz Tita Merello mencionaba a otro gran griego, esta vez un científico, cada vez que decía: «Muchachas, no se olviden de hacerse el (Georgios) Papanikolaou».
«Hasta la persona más zafia se enamora de la cultura griega, de sus esculturas, de su arquitectura, de su arte, pero el turismo a Grecia hoy no es, como acaso lo haya sido en el siglo XIX, sólo cultural; es de placer, deportivo, de aventura, de todo tipo, y es que es casi inevitable para las personas de buen nivel no haber pisado por lo menos una vez Atenas.»

Entrevista de Máximo Soto

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