11 de julio 2008 - 00:00

Hoy, la calidad del vino marca el estilo de vida

Rafael Calderón es ingeniero agroindustrial. Se recibió en Chile, perotiene una trayectoria de 11 años en la Argentina.
Rafael Calderón es ingeniero agroindustrial. Se recibió en Chile, pero tiene una trayectoria de 11 años en la Argentina.
Es natural pasar en la charla con el ingeniero Rafael Calderón del arte a las características actuales de nuestra industria vitivinícola, oírlo enfatizar la importancia del valor agregado, cómo la Argentina debe conquistar mercados y todo lo que en ese sentido ha logrado Salentein Family of Wines. Cada párrafo de la charla se vuelve atractivo y lleva a reflexionar.

Periodista: ¿Desde cuándo está al frente de un grupo bodeguero que produce vinos premium y a la vez expone arte premium?
Rafael Calderón: Hace 16 años que estoy en el negocio del vino. Y en este momento, direccionando todo el proyecto de Salentein Family of Wines, que comprende propiedades y viñedos en el Valle de Uco y en San Juan. Tres bodegas Salentein, El Portillo y Callia, más la Posada Salentein en el Valle de Uco y un Centro Cultural-Gastronómico con obras de arte de, entre otros, Antonio Seguí, Carlos Alonso, Rómulo Maccio, Marta Minujín, Eliana Molinelli, Pájaro Gómez. Gorriarena, Polesello, García Uriburu. Una de las colecciones de arte argentino contemporáneo más importantes del país. A ese espacio se lo bautizó Killka, palabra incaica que significa umbral. El arte siempre estuvo unido al vino y nosotros le dimos su lugar, y lo compartimos con todo el mundo, desde los operarios a los turistas.
P.: ¿Cómo llega a ese puesto top? ¿Qué estudios realizó?
R.C.: Soy ingeniero agroindustrial, me recibí en mi país, en Chile. Pero tengo una trayectoria de más de 11 años en la Argentina. Llegué a esto buscando industrias de origen agropecuario con alto valor agregado. Siempre creí en el valor agregado y no en los commodities, sobre todo viniendo de un país chico como Chile, que había que buscar valor agregado para generar empleos, negocios y más. Y el vino es muy bueno para construir la imagen país internacionalmente. Estuve mirando distintos sectores como la pesca, la industria del salmón, pero me decidí por el vino porque va más allá de una etiqueta, una botella, una marca, toda una historia detrás. Es algo que se puede preservar en el tiempo, un sector de la industria que ayuda al país y a su economía.
P.: El haber trabajado en vinos en Chile y en la Argentina, ¿le permite hacer alguna comparación?
R.C.: Creo que los orígenes de ambas industrias son diferentes. En la Argentina arranca con inmigrantes italianos o españoles que llegaron a Mendoza y se dedicaron a la producción vitivinícola, que es lo que llevaban en la sangre. Básicamente se dedicaron a vino a granel. En Chile fue al revés, la gente aristócrata copió a los franceses y empezó a hacer vino. Pasó bastante hasta que la industria se estableció formalmente a nivel internacional. Esto Chile lo logra por su limitación interna, por tener un mercado interno muy pequeño, con muy poca población. Por eso siempre tuvo que mirar afuera y rebuscársela para lograr un negocio interesante. En cambio a la Argentina, esto le empieza a suceder cuando el boom del vino internacional comienza a crecer en países del Nuevo Mundo, que tiene una economía más ventajosa que los vinos franceses, italianos o españoles. Así se da el surgimiento de Australia, Nueva Zelanda, California, Chile y la Argentina. En los 90 la Argentina se empezó a internacionalizar y busca incorporar tecnología de punta. Llegué en 1997. La industria aún no estaba desarrollada. Tenía un par de jugadores interesantes. Hoy el negocio está muy atractivo con proyectos grandes, medianos y nichos pequeños, en muchos casos con éxito. Se tiene un varietal insignia: el Malbec, que ha abierto puertas en Europa y Estados Unidos como factor diferenciador.

factores diferenciadores

P.: ¿Cuál es ese factor diferenciador de nuestro Malbec?
R.C.: Es algo nuevo, fácil de tomar, un vino agradable al paladar, y el nombre Malbec es muy fácil de pronunciar. Esos factores han hecho que la Argentina entrara en el trade, en el comercio, que son los que llegan a los consumidores y generan abundancia.
P.: ¿Qué otras transformaciones vio en nuestro mercado?
R.C.: Otra, muy importante, es lo que ha sucedido con el consumidor argentino. Ha crecido la cultura en este aspecto. Saber de vinos es para una persona una demostración de su nivel y su progreso personal. Es por eso que hoy la calidad ha pasado a formar parte del estilo de vida de los argentinos. Eso es muy relevante para una estrategia general de compañía, porque para comerciar en mercados internacionales hay que tener un buen puesto en el mercado interno, para poder declarar con autoridad que el vino es consumido en su país de origen.
P.: ¿El turismo ha influido?
R.C.: Sin duda. El turismo ayudó, sobre todo el enológico y en regiones como Mendoza, con la cantidad de gente que recorre la Ruta del Vino. También cambió la gastronomía, basta ver el boom de restoranes en Buenos Aires. Hace una década no había más que bife de chorizo con papas fritas, hoy tenemos multietnia. Y esas cartas ayudaron al avance de los vinos premium. Otra cosa son los wine trips, los viajes al origen de los vinos, que ha hecho que los porteños estén viajando más a Mendoza cuando hay un fin de semana largo.
P.: Ustedes han impulsado mucho de eso.
R.C.: Somos los pioneros del Valle de Uco. Una de las regiones más aisladas de contaminación de toda Mendoza. Rodeada de montañas, bañada de aguas puras, y con tierras fértiles. Es un oasis vitivinícola. En 1996 comenzamos a plantar, y hemos tenido un gran desarrollo. Allí se han logrado unos muy buenos Malbec, Sauvignon Blanc y Pinot Noir. Además,
Killka ha sido elegido «el museo de la industria vitivinícola». Con nuestra bodega, nuestra posada de estilo campestre (con 8 habitaciones para un máximo de 20 personas), con nuestro restorán criollo e internacional, con nuestro centro cultural, con nuestra sala multipropósito para convenciones, y nuestra Capilla de la Gratitud Ecuménica, construida al estilo incaico, nos hemos convertido en una parada obligatoria, en un lugar de imperdible visita. Además, el área Salentein Tourism opera estancias y lodges en los lugares más recónditos y bellos de este país.
P.: ¿El prestigio de Killka se debe a la gran colección de arte de vanguardia argentino?
R.C.: Para conseguir formar esa valiosa selección de los mejores pintores argentinos recientes, se formó una comisión de destacados especialistas. Pero, además, tenemos una colección permanente de pintores holandeses del siglo XIX y XX. Y una sección de muestras que cambian cada tres meses de artistas locales, de San Juan y Mendoza.
P.: ¿Cuáles son los proyectos actuales de Salentein?
R.C.: Desplegar el escenario de los vinos Salentein, Numina, Primus, Los Leones. Seguir desarrollando las propiedades que tenemos. Estamos invirtiendo en hectáreas para crecer en el Malbec de Valle de Uco. Estamos preparándonos para tener suficiente vino de alta calidad para el Gran Mundo. En San Juan estamos trabajando en una finca nueva buscando alta jerarquía en Malbec y en Syrah. Estamos incentivando cada vez más el turismo. Todos nuestros distribuidores del mundo están viniendo a conocer las bodegas. La idea es convertirlos en verdaderos embajadores de nuestra marca. A esta altura sabemos que nuestra mejor fórmula es que la gente que hace la experiencia Salentein vaya y la comunique. Invertir en marcas las ha mundializado. Vamos a seguir invirtiendo en arte, en cultura en la región, enriqueciendo a la comunidad donde operamos. Tenemos que invertir en educación para poder desarrollar la mano de obra calificada que faltaba en la región. Y hacer el proyecto amistoso con el medio ambiente.
P.: ¿Qué significa eso? ¿Una orientación ecológica?
R.C.: Tenemos varios proyectos verdes, algunas posibilidades de productos orgánicos y, en el fondo, tener agricultura sustentable, sin atentar contra el medio ambiente, siendo lo más armónico posible para proteger un valle privilegiado que nos permite vinos de altísima calidad.
P.: ¿A cuántos países están vendiendo los vinos?
R.C.: A cuarenta. Nuestros mercados principales son la Argentina, Holanda, Estados Unidos, Inglaterra y Brasil; a México le estamos apuntando porque tiene alto potencial. América en general está cada vez más interesada en los vinos argentinos. En Chile están preocupados porque la Argentina, en esta región, está creciendo a pasos agigantados.

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