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Incubadoras de empresas: asesoramiento integral para los nuevos emprendimientos

Las incubadoras de empresas (IE), también denominadas "criaderos de negocios", elaboran programas que facilitan el surgimiento de emprendimientos o negocios que requieran asistencia técnica, científica, tecnológica y financiera. A tales fines, las incubadoras les proveen un lugar físico común y les brindan una importante serie de servicios y beneficios para que estén en condiciones de superar el estado embrionario y se inserten en el mercado con una razonable expectativa de sobrevida, desarrollo y éxito comercial.
Este concepto ha evolucionado sin pausa y fue adaptándose en otros países, reflejando en cada uno de ellos condiciones económicas, institucionales, regionales y tecnológicas particulares.
De esta manera, con el tiempo se fueron convirtiendo en un instrumento para la promoción de una base industrial regional más diversificada y para estimular la creación de empleos.
Ya hacia fines de los '70, las incubadoras de empresas se transformarían en una herramienta para el mejoramiento de la competitividad regional y nacional a través del fomento de firmas innovadoras y de base tecnológica.
Un perfil que se fue acentuando durante la década de 1980 a través de la profundización de la relación entre el concepto de incubación y las instituciones académicas con aquellas del sector público dedicadas a la investigación científica.
Mientras que, durante los '90, la tendencia se inclinó hacia el desarrollo de IE orientadas a dar asistencia a emprendimientos industriales y tecnológicos específicos, como los de biotecnología y de alcance ambiental.
Los programas de incubación de empresas están creciendo vertiginosamente alrededor del mundo y, en la actualidad, se estima que existen mil quinientos criaderos de negocios, una expansión significativa si se contempla que hace 10 años había trescientos. Sólo en los Estados Unidos existen más de quinientas incubadoras en las que trabajan más de ocho mil empresas, habiéndose graduado hasta la fecha alrededor de cuatro mil quinientas.
Según la Asociación Nacional de Incubadoras de Empresas, las estadísticas indican que más de 80% de las compañías que se incorporan a un proyecto de incubación se consolida luego de un período de asistencia promedio de 27 meses.
Tipos de incubadoras
Existen varios tipos de IE en función de los patrocinadores o accionistas que las integren, quienes, por su parte, cumplen con la misión de determinar sus objetivos.
* Sin fines de lucro: pueden ser entidades públicas o privadas, y estar patrocinadas por organizaciones gubernamentales o sin fines de lucro. Se orientan principalmente hacia el desarrollo y la diversificación económica, y la creación de empleo.
* Relacionadas con instituciones académicas: en este caso, las IE están asociadas con universidades y resultan una fuente de oportunidades de investigación y generación de emprendimientos por parte de los alumnos, investigadores y grupos afines.
* Híbridas: conjugan los esfuerzos de los gobiernos, agencias sin fines de lucro y/o privados. Estas asociaciones pueden ofrecer a la incubadora acceso a fondos y recursos públicos, y a la experiencia y el financiamiento privado.
* Privadas con fines de lucro: estas incubadoras son administradas por grupos de inversión. Sus intereses primarios son el rendimiento económico de la inversión en las empresas incubadas, la posibilidad de ejecutar nuevas aplicaciones y la consiguiente transferencia tecnológica.
* Otras: se encuentran patrocinadas por una variedad de fuentes no convencionales, como organizaciones técnicas, religiosas, cámaras de comercio, etc.
A su vez, las IE se pueden clasificar en función del objetivo principal y las características de las firmas incubadas.
* Incubadoras de uso general o mixto: la meta de éstas es promover un desarrollo industrial y crecimiento económico sostenidos a través del desarrollo de negocios. Al tiempo que incluyen a firmas de conocimiento intensivas, también reciben su asistencia empresas de baja tecnología en servicios y manufacturas livianas. Pero su principal objetivo es brindar acceso a fuentes locales o regionales de recursos técnicos, gerenciales, de marketing y financieros.
* Incubadoras para el desarrollo económico: se trata de IE cuyo objetivo principal es estimular la persecución de metas económicas específicas, como la creación de empleo y la reestructuración industrial.
A menudo son el resultado de las iniciativas de gobiernos locales cuya meta principal es contribuir a la creación de nuevas firmas y fortalecer las existentes que generan empleos.
En algunos países, esta meta incluso puede estar orientada a grupos específicos como los jóvenes, las personas desempleadas durante un largo período, las mujeres, etc.
* Incubadoras tecnológicas: fomentan el desarrollo de firmas de base tecnológica. Se encuentran localizadas en las cercanías o en el interior de las universidades o parques tecnológicos y científicos, y se caracterizan por establecer enlaces institucionalizados con las fuentes de conocimiento (universidades, agencias para la transferencia de tecnologías, centros de investigación y laboratorios nacionales).
Otro de sus objetivos principales es la promoción de la transferencia y difusión de tecnologías, así como el fomento de una actitud emprendedora entre investigadores y académicos. En algunos países, las IE no sólo apuntan a firmas nuevas, sino que también colaboran con firmas de base tecnológica pequeñas, incluyendo subsidiarias de firmas de mayor envergadura.
Administración
La gestación de una empresa bajo el amparo de una incubadora es un aporte valioso, sobre todo durante el inicio de un emprendimiento, cuando los protagonistas enfrentan ciertos obstáculos, que en cierto contexto, pueden contribuir a que el proyecto tambalee y fracase:
* Elevados costos fijos y de entrada a los mercados.
* Falta de acceso al mercado de capitales.
* Información insuficiente sobre el desarrollo del negocio y las tecnologías disponibles.
* Habilidades de gerenciamiento limitadas.
Por otra parte, la etapa de arranque de un negocio pequeño se encuentra asociada con un grado de incertidumbre considerable y, a menudo, sufren problemas financieros durante ese período.
De hecho, la existencia de "cuellos de botella" en la etapa siguiente, en particular vinculados al gerenciamiento y marketing del emprendimiento, deriva en la quiebra de muchas empresas nuevas pasando a integrar la elevada tasa de fracasos de esta clase de firmas. En efecto, las estadísticas revelan que la tasa de mortalidad de las nuevas empresas que dependen de los vaivenes del mercado supera 80%, mientras que en las incubadoras esa cifra sólo llega a 20-25%.
En el caso de las incubadoras de empresas de base tecnológica (IEBT) -se denominan de esta manera a las firmas incubadas que en sus procesos de producción utilizan la tecnología como principal insumo-, los servicios de incubación contribuyen en gran medida a la reducción de la incertidumbre, y de esta manera, colaboran en el incremento de las probabilidades de supervivencia de los emprendimientos.
A nivel mundial, una proporción cada vez más importante de las incubadoras son administradas por universidades o fundaciones. Esta participación garantiza una alta probabilidad de éxito en el desarrollo de nuevas compañías y constituye un eje central del proceso, porque además de prestar los servicios esenciales, muchas veces las instituciones académicas comparten el riesgo comercial al asociarse a una empresa incubada.
Para las universidades, la actividad de incubación representa un desafío y una oportunidad única para conocer y llevar a la práctica los procesos de creación y maduración de una empresa; actualizar los programas de grado en función de esta experiencia; generar un mecanismo concreto de transferencia de tecnología al medio; y capacitar a los graduados en la creación de sus propias empresas.

