- ámbito
- Secciones Especiales
La guerra de los Oscar

A los estudios cinematográficos les encanta la sana competencia, y la sucia también. Pero ahora las batallas por el Oscar son más feroces que nunca y se libran desde las trincheras, usando cualquier tipo de artilugio. Entre las tácticas favoritas figuran las operaciones encubiertas, la propaganda política y la información y desinformación transmitida en secreto a los medios. Hay suficiente mala intención como para abastecer a toda una campaña para el Senado. Y también hay mucho dinero: se han invertido aproximadamente 15 millones de dólares para que gane A Beautiful Mind (Una mente maravillosa) —lrededor de 2.600 para cada uno de los 5.739 miembros de la Academia—
" Siempre se ha competido ferozmente, pero no recuerdo haber visto semejante cantidad de golpes bajos y difamaciones como este año", dice Robert Osborne, el columnista de Hollywood Reporter y autor de 70 Years of the Oscar: The Official History of the Academy Awards (70 años del Oscar: la historia oficial de los Premios de la Academia). Asegura haber recibido innumerables notas anónimas y correos electrónicos que hablan mal de tal o cual candidato. Han quedado en la historia aquellos inocentes días en que los estudios simplemente ponían más dinero para promocionar a sus películas y estrellas y trataban de ganar la batalla a fuerza de billetes. Ahora se trata de derrotar al enemigo.
Al rojo vivo
El arte de congraciarse con los miembros de la Academia se remonta a 1930, cuando Mary Pickford, una de las fundadoras de la misma, ganó el premio a la mejor actriz tras haber agasajado a los votantes con suntuosas fiestas en su mansión de Pickfair. Pero la era de los ataques a la yugular comenzó hace tres años con la irrupción de DreamWorks, de Steven Spielberg, y Miramax Films, de Harvey Weinstein, quienes se caracterizan por luchar a brazo partido por la estatuilla a la mejor película.
Esta vez puede que no suceda lo mismo. Todos consideran que In the Bedroom, de Miramax, tiene pocas posibilidades. Y aunque DreamWorks ayudó a financiar A Beautiful Mind, será Universal Studios quien se lleve la gloria en caso de que triunfe.
Ahora otros estudios aprendieron a jugar el juego. Contratan estrategas para organizar sus campañas y hasta hacen que los nominados visiten a grupos importantes de votantes. Como candidatos presidenciales que acuden a los hogares de jubilados a cazar votos, los candidatos al Oscar visitan las residencias de ancianos donde viven los jubilados de la industria.
"Todos han tomado nota de lo que hacen Harvey y Bob y los imitan", dice un consultor que trabaja para Fox y su Moulin Rouge. Fox contrató un grupo de publicistas para que "den la mano y sonrían" a los miembros votantes de la Academia de varias edades que desempeñen distintos trabajos. Un rival también acusa al estudio de tener un documento de Miramax que detallaba las estrategias de Weinstein para conseguir el Oscar.
Un embrollo maravilloso
A Beautiful Mind es por muchos motivos una de las favoritas para mejor película: trata de una aventura sobre la vida real acerca de un héroe atormentado y su hermosa esposa. Y Crowe es un actor apasionado y sutil a la vez —uando no amenaza a los productores de televisión o despliega su aparentemente incontrolable descaro. Pero A Beautiful Mind tiene otras "cosas". Comprender qué hay detrás de toda esta campaña de rumores contra A Beautiful Mind no es fácil, porque a estas altura s del año nadie habla abiertamente sobre nada en Hollywood. Y en Hollywood, en cualquier momento del año, todos mienten. Pero la historia viene a ser algo así:
¿Cansado de los anillos?
Estos juegos de A Beautiful Mind deberían haber aumentado las posibilidades de El señor de los anillos. Obtuvo más nominaciones que ninguna otra película, y en 16 de los últimos 17 años la película con más nominaciones ganó el premio mayor. Pero sus rivales dicen que New Line Cinema, la distribuidora del filme, no ha sabido aprovechar las circunstancias. "No siento su presión", observó un estratega de otro estudio. "No parece que tengan su maquinaria publicitaria a toda máquina".
Russell Schwartz, un ejecutivo de New Line, tiene su propia visión, con un leve toque del 11 de septiembre: "Aunque la película ocurra en un mundo imaginario, el tema del bien contra el mal es más relevante que el de cualquier otra película que compite con ella". (Traducción: si usted no vota por El señor de los anillos, ganan los terroristas.)
Hasta ahora, la película ha estado a salvo de los Snidelys del séptimo arte: no se ha escuchado una palabra anti-Hobbit. Pero los analistas dicen que The Lord of the Rings pierde ante A Beautiful Mind. Tal vez New Line intente iniciar unos rumores en contra de su propia película para generar la caridad comprensiva de los votantes. —on informe de Jeffrey Ressner/Los Angeles.


Dejá tu comentario