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Las telenovelas nos dieron ganas de ver este país
Rafael Eldad, embajador de Israel,
habla del turismo a la Argentina y a su tierra
«Y a mí, que era un chico, me parecía una gran ciudad judía. Así la veía en mis recorridos. En la escuela, el cine, la sinagoga, los lugares de paseo», recuerda el embajador.
Cuando tenía 12 años, en 1962, Rafael Eldad emigró con su familia a Israel «como tantas familias judías de Marruecos y de países árabes, donde se vivía un poco con temor».
Estuvo estudiando hasta los 18 años en un internado que recuerda como «delicioso» porque se estudiaba de todo, desde las materias tradicionales a las religiosas, que le dieron «un conocimiento más amplio sobre fuentes culturales y filosóficas».
Salió del internado para ingresar en el servicio militar obligatorio, que dura tres años y que hizo en la Marina, en los barcos misileros, «en la gran tecnología de punta de aquel tiempo».
Ese aprendizaje le sirvió en 1973, cuando ya estaba retirado, de reserva, y lo convocaron para participar de la Guerra de Iom Kipur.
«Volví a estar en un buque misilístico. Apenas comenzamos a navegar, y yo a sentirme mareado, tuvimos un combate con cuatro barcos sirios».
Al salir del servicio militar fue a estudiar Ciencias Políticas e Historia en la Universidad de Haifa, y para pagar sus estudios trabajaba en un internado como instructor y profesor de Historia.
Ankara, en Turquía, fue su destino siguiente. «Ahí conocí una embajada de verdad. Fui segundo secretario (la carrera comienza con ese cargo) en un país musulmán pero laico. Luego fui primer secretario en Costa Rica. Fue pasar a otro mundo y comenzar a aprender español. Costa Rica es un país sin ejército, chiquito, simpático, lindo, agradable y un poco aburrido. Estuve entre el 83 y el 86, cuando la guerra en Nicaragua y Centroamérica -El Salvador, Guatemala, Panamá- estaba convulsionada. Y yo estaba allí, en una isla de plena tranquilidad. Cuando volví a Israel me enviaron a Ghana el tiempo suficiente como para sacarme las ganas de volver por el Africa. Después vine por primera vez a la Argentina, del 89 al 94, y viví los dos atentados, el de la embajada y el de la AMIA. El atentado a la AMIA ocurrió el 18 de julio y yo tenía que irme dos días después, el 20 de julio, y había programado una despedida en la AMIA el 19. Por ese tiempo tuve que ser vocero, tuve una gran exposición pública, y lo que recibí fueron muestras de afecto, de consideración, de solidaridad, de apoyo. Me quedé hasta agosto. Y me fui con una sensación tremenda que lo marcó todo.»
Luego de esas tragedias, padecimientos y tribulaciones, Rafael Eldad regresó a Israel, donde estuvo dos años en el Centro de Prensa de la Cancillería. Volvió a América latina esta vez ya como embajador. Lo enviaron primero a Perú, y luego de uno de sus frecuentes pasos -«siempre de una duración bianual»- por Israel, volvió -esta vez como embajador plenipotenciario- a la Argentina.
«Algunos sostienen que fue para que yo pudiera cerrar un círculo tras aquellas tragedias; no creo que sea así. La relación que hay con la Argentina es de amistad, de cooperación, de acercamiento. Estos tres años que llevo como embajador fueron de una presencia marcada de Israel acá. Y por más que haya alguna voz discordante, estoy convencido de que la gran mayoría de los argentinos siente una clara simpatía por Israel.»
Entrevista de Máximo Soto


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