Los distinguidos de Punta del Este

Secciones Especiales

La gastronomía está dentro de los primeros puntos a tener en cuenta a la hora de analizar cualquier lugar donde se vaya de vacaciones. Por los cambios que se presentan en cada temporada, es un tema que nunca se agota y mantenerse actualizado es la clave. La península más turística del Uruguay no es la excepción y se somete a la crítica de sus fieles seguidores.
Quienes conocen el buen nivel de los clásicos restoranes saben que la tradición no es una condición que garantice permanecer dentro del top ten. Para poder mantenerse arriba de esa cotizada lista de propuestas gastronómicas las variables no son siempre las mismas y no se reducen exclusivamente a precio, calidad y servicio.
La princesa Leticia d'Arenberg no dudó un minuto en nombrar los restoranes que más le atraen: Marismo, el Yatch Club de Punta del Este, La Huella y Cactus y Pescados. «En febrero tendré más tiempo para ir a mis preferidos ya que durante enero tuve compromisos que me impidieron salir a comer afuera», nos confió la princesa, quien tuvo una importante agenda de eventos entre fin de año y todo el mes de enero con motivo de los festejos del centenario de Punta del Este, del cual fue nombrada madrina.
«Me encanta ese de la arena», dice en referencia a Marismo, el singular reducto situado a más de 55 km de la península de Punta del Este y construido entre arbustos autóctonos y las dunas de José Ignacio. Y continúa describiendo el restorán, uno de los más elegidos de la temporada: «Se come muy bien. Pero lo que más me gusta es el lugar donde el piso es de arena y las mesas rodean varios fogones. Me gusta el ambiente donde nadie se mete con nadie, es muy privado y te sentís bien, y todo lo que se sirve es muy sano y fresco gracias a que tiene un importante turn over».
Leticia nos comenta que, aunque escucha que a mucha gente no le gusta la calidad de la comida, ella está conforme ya que el lugar no pretende ser otra cosa de lo que es. Aclara que no se aceptan tarjetas de crédito y eso muchas veces no cae bien entre los turistas. Se siente a su vez una privilegiada ya que los dueños son buenos amigos de su hijo Guntram von Habsburg (conocido por haber abierto su propio restorán 121 el cual mantuvo hasta la temporada pasada y por 3 años seguidos) y, gracias a esto, asegura tener su reserva asegurada.
Gloria Fiorito también eligió Marismo, entre otros, pero nos confiesa que durante enero era muy difícil conseguir reservas y había que llamar con anticipación, algo que a ella no le gusta hacer durante las vacaciones. «A pesar de todo lo organizada que soy durante el año, en vacaciones elijo lo que quiero hacer en el momento».
Muy cerca de Marismo, 1 km más escondido, se encuentra Nam, cuyo dueño Federico Beherens se hizo conocido el año pasado por sus apariciones junto a Araceli González. Nam, con su sello oriental y características de alta cocina, es un preferido del artista plástico argentino Eduardo Pla.
Casi todos nuestros encuestados coinciden en reconocer a La Huella como el más taquillero de los restoranes, durante las últimas temporadas. «Casi siempre almuerzo en La Huella ya que también me gusta ir a la playa que está al lado», me dice Gloria. Y Ricardo Piñeiro, otro de los habitués, comenta: «La Huella me divierte porque es un lugar relajado y canchero. Por eso me encanta». Hay que agregar que este lugar es una mina de oro, para beneplácito de su dueño Martín Pittaluga, ya que se transformó en el punto de encuentro social por donde caminan tanto políticos como empresarios, modelos, artistas, todos aquellos que les divierte ver la vidriera de personajes que desfilan, y también a aquellos que simplemente les gusta comer bien a orillas del mar. Es tal el poder de convocatoria que hasta Alan Faena, quien es conocido por su preferencia de salir poco a comer afuera mientras veranea por la zona, cuando lo hace, elige ir a este simpático parador de playa. Por supuesto no vale ni aclarar que obtener una mesa para almorzar se transforma en una odisea. Por la noche las reservas también se agotan, pero el lugar se pone más romántico y carece de la rotación peregrina y molesta de visitantes playeros. Fiorito destaca, como último punto dentro de los confines de José Ignacio, que el Parador de Nordelta en la playa Mansa la sorprendió con un sushi exquisito por el cual eligió volver para próximos almuerzos.

UN PIONERO

Gustavo González Caiaro, quien por motivos de trabajo y por gusto recorrió de punta a punta cada espacio gastronómico del Este, nos anticipa sobre el cierre del mítico restorán de Francis Mallman. «¡Se nos va Los Negros!» nos comenta con un anticipado tono de nostalgia y nos recomienda muy enfáticamente «Andá a Los Negros y probá su ojo de bife o su caja de hierro de frutos del mar que son impecables y un buen recuerdo para el futuro» y continúa con su relato: «Es que Mallman fue sin dudas el pionero total, si no imaginate: año 1977 en José Ignacio, vos, el mar, y el Gran Francis, un capo que creo que con Garzón le erró, pero eso es otra historia», remata Caiaro sin pelos en la lengua. A la otra historia que se refiere es a la última apuesta de Mallman en el pueblo de Garzón. Es que ni Caiaro llegó tan lejos. Ni siquiera invitado por su dueño quiso viajar hasta allá. «Quién va a ser el loco que se va a recorrer los 100 kilómetros hasta el pueblo de Garzón para comer y tomarse unos vinos. Aunque te espere Mallman en persona, el problema no es la ida sino la vuelta», advierte.
De regreso a la península, en varios puntos aislados sobre la Ruta 10 antes de llegar a La Barra de Maldonado, González Caiaro resalta a De Cocineros, en San Vicente, con un sushi que sin dudas fue su punto máximo, y continúa recomendando: «En El Franchute se encuentra la noche más divertida, aunque localizar el lugar y conseguir una reserva es misión casi imposible, pero una vez que se llega allí el chef deleita con una cocina exquisita». El nombre de El Franchute hace referencia al francés Laurent Laine quien el año pasado estaba a cargo de La Table de Jean Paul en Le Club. «Laurent recibe en el living de su casa. Está relajado, sin ataduras, y logra como los dioses la clásica cocina bistró de su país». finaliza entusiasmado el calificado periodista gastronómico. Muy cerca de ahí, en Manantiales, O'Farrell también tuvo sus votos hacia su excéntrica comida, pareja en calidad a la que se sirve en Buenos Aires. De paso por Bikini también vale nombrar a Cactus y Pescados, un simpático parador y restorán que logró llamar la atención de Leticia d'Arenberg por su simpleza y despojo de grandes pretensiones.
Bistró de Taiana es otro restó merecedor de elogios por su amable servicio y activo esmero en una original propuesta gastronómica. Este año además se destacó por su inquieta presencia en varias acciones marketineras.
Ana María Bozzo, chef y dueña junto a su marido de La Posta del Cangrejo, exclusivo hotel y restorán ubicado en La Barra, fue especialmente nombrada y elogiada por su amiga d'Aren-berg y también por Ricardo Piñeiro, quien suele hospedarse varios días al año en este tradicional lugar. Dentro de las destacadas características por la cuales se nombra La Posta del Cangrejo como uno de los mejores restoranes por su cocina mediterránea y atlántica, cabe recordar que Bozzo recibió en el año 1982, de manos del alcalde adjunto de París, el Tenedor de Oro y su cocina es considerada emblemática dentro de la gastronomía esteña.
La cocina de Ana María Bozzo fue elegida este verano por importantes empresas para realizar eventos. Amiga de Dolli Irigoyen, sólo pudo salir un par de veces durante enero a probar las propuestas de otros colegas. Ana María reconoce que le falta visitar varios nuevos restoranes, pero no duda en que en cuanto pueda irá a La Huella, El Bungalow Suizo e Il Baretto. «Me gusta mucho su comida italiana» agrega.
Nuevamente Eduardo Pla nombra a Novecento como otro elegido en La Barra. Este restorán, que sigue pisando fuerte en Uruguay y en el resto del mundo, fue fundado por el argentino Héctor Rolotti quien abrió el primer Novecento en New York en 1991. Con siete restoranes en su haber y un séquito de fieles clientes y amigos de varias partes del mundo, festejó sus 15 años con una importante fiesta en La Barra. Valeria Mazza, Alejandro Gravier y Nicolás Repetto, son algunos de sus primeros clientes a quienes se los puede ver seguido comiendo en el lugar.
Antes de acercarnos a la península donde se encuentra la mayor cantidad de restoranes nombrados y recomendados, nos encontramos con el que todos califican con los mayores elogios: La Bourgogne. Es el clásico de los clásicos, el primero de la lista de los mejores para muchos. Es que Jean Paul Bondoux, el gran maestro de chefs, desde el comienzo se plantó como número uno. ¡Y no hay quien lo contradiga! La Bourgogne de Punta del Este es original y al que muchos destacan por encima del de Buenos Aires.
Arribados a la península, centro de Punta del Este, retomamos uno de los elegidos de la princesa d'Arenberg, el Yatch Club de Punta del Este (YCPE), y no el de Uruguay, porque hay una importante diferencia. Al de Punta del Este sólo se accede por membresía, es otro clásico del lugar y la princesa se refiere al mismo de esta forma «Soy socia desde hace 50 años. Es un excelente restorán, está muy bien servido y atendido. Yo me siento como en casa y la gente es muy simpática y eficiente. Si no fuera de esta manera, ni siquiera saldría de mi casa». También eligen venir a comer al YCPE entre otros, el presidente del Jockey Club de Buenos Aires, Bruno Quintana y su mujer Mariel, Lily Sielecky y el embajador de Uruguay en la Argentina, Francisco Bustillo Bonasso, y su mujer Cecilia.
Dentro de los restoranes preferidos de Bustillo, también están Lo de Tere, de su amigo Pancho Marques, y Blue Cheese al que elige cuando tiene antojo y no hace en su casa su famosa corvina negra al asador.
Entre otros clásicos, aunque más recientes, está el Citrus de los argentinos Alejandra Dellepiane y su marido Willy López. «Comer en Citrus es como estar en la proa de un barco», afirma Pla a quien no sólo le gusta ir por la exquisita comida estilo californiana que ofrecen sino por su ambiente social y porque al lado hay una discoteca a la que le divierte acudir posteriormente.
View Point es una de las novedades en La Punta, y tuvo muy buena aceptación su propuesta de cocina gourmet elaborada por el reconocido chef internacional Roberto Ottini, a quien se lo recuerda por su trabajo anterior en Cipriani. Entre los que acudieron a su reciente inauguración, se pudo ver a Sergio Renán, Teté Coustarot, Alfredo Odorisio, Pía Soldati, Magdalena Ruiz Guiñazú, Mónica y Guido Parisier, Luis Rusconi, e Ignacio Viale Tinayre.
La Stampa y su pasta, Miró y el sushi también son de la partida elegida. Por su parte, Il Baretto espera la visita de Bozzo y de cualquier comensal exigente que quiera degustar su comida italiana. La Tuttie se destaca por estar todo el año abierto, lo cual no es una característica muy común. «El pescado es fresco y lo hacen muy bien», finaliza de contarnos el artista plástico. Y desde La Punta saltamos finalmente al corazón de Maldonado, donde está la intendencia y el centro administrativo de este Departamento turístico. Ahí mismo hay dos inolvidables restoranes que siguen vigentes y muy frecuentados por los que hace años vienen a veranear a Punta: la parrilla Lo de Rubén y La Taberna Vasca.

Florencia Solanas Pacheco

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