27 de septiembre 2001 - 00:00

Microemprendimientos originales para salir de la crisis

JABONES ARTESANALES

Hace dos años, Graciela Gallo cayó en la cuenta de que tenía que hacer algo ante el deterioro irreversible en que se sumergía su situación laboral, que incluía reiterados descuentos de sueldo y despidos de compañeros. Esa inestabilidad la llevó a pensar en nuevas alternativas de empleo, que le permitieran no sólo aumentar, o bien, mantener sus ingresos, sino también ayudar a sus familiares más cercanos, que pese a contar con títulos universitarios, no encontraban trabajo en el mercado.

Aprovechando que tenía cierta experiencia en trabajos manuales, ella y su marido, Juan Carlos Norese, empezaron a elaborar jabones artesanales, una actividad que en poco más de 7 meses les permitió consolidar una entrada de dinero mensual complementaria, así como hacerse de una clientela fiel y cautiva. De todas formas, Gallo aclara que antes de comenzar a dedicarse a esta actividad de manera profesional «volví a tomar cursos y seminarios no sólo en cuanto a la fabricación misma de los jabones, sino también sobre diversos aspectos comerciales que necesariamente tenía que tener en cuenta si quería tener éxito en mi emprendimiento». La primera experiencia la llevaron a cabo durante la Navidad pasada, oportunidad que aprovecharon para regalarles a los conocidos y familiares jabones creados por ellos mismos. Esto les sirvió para analizar el grado de aceptación que tenían los productos y las eventuales modificaciones que debían hacerles. «La respuesta fue buenísima, recibimos un montón de felicitaciones. Por eso, decidimos sistematizar un poco más nuestro trabajo. Es decir, dejar de tomarlo como un hobbie para encararlo como una actividad más seria», dice Gallo.

InversiOn mInima

La inversión inicial fue mínima, la suficiente como para adquirir la materia prima necesaria, algunos moldes, colorantes y fragancias. Por las características propias del producto -natural, sin conservantes, no masivo, etc.-, decidieron comercializarlo mediante la venta directa, a través de catálogos, una decisión que el tiempo se encargó de demostrar que fue la acertada. «Empezamos con una vendedora y hoy tenemos 10 promotoras, distribuidas en shopping, universidades y clubes», se entusiasma la emprendedora, quien reconoce que al comienzo tuvieron que regalar los productos, para que sean conocidos por los clientes.

Además, Gallo resalta la gran dosis de esfuerzo que implica poner en práctica un emprendimiento de esta naturaleza, tanto más cuanto que ellos todavía conservan sus respectivos empleos y no les sobra el tiempo. «Son muchas horas de trabajo, incluyendo los sábados y domingos, porque como por ahora no podemos tomar a ningún empleado, más allá de las vendedoras, nosotros tenemos que hacer todo. Por eso, es tan importante que la persona que se dedique a una actividad como ésta sienta pasión por lo que hace», asegura. Si bien los buenos resultados no tardaron en llegar, todo el dinero que obtenían debían reinvirtirlo para mantener a flote el negocio. En ese momento, decidieron pedir un crédito al CAM (Centro de Apoyo a la Microempresa), de $ 3.000 con 3 meses de gracia y a pagar en 20 cuotas sin intereses. «Fue una ayuda muy grande, porque nos permitió comprar materia prima en cantidad y, de esa manera, abaratar los costos, porque, al comprar mucho, nos hicieron considerables descuentos. Con esa plata también pudimos importar esencias naturales de Brasil, que son baratas y de buena calidad», dice Gallo.

Dificultades

A la hora de analizar cuáles fueron los principales obstáculos que encontraron para llevar adelante el emprendimiento, el matrimonio confesó que la falta de infraestructura fue uno de los más duros escollos. Pero precisamente esas inevitables dificultades hacen imperioso que la persona que quiera hacer un emprendimiento tome los debidos recaudos. «En primer lugar, hay que decidir en qué nicho del mercado se van a colocar los productos. Yo había hecho cursos de marketing y tenía alguna idea de estas cosas. Pero después, hay muchos temas de los que uno se da cuenta a medida que lleva a cabo el negocio», confiesa Gallo. El matrimonio también considera que el crecimiento del emprendimiento debe ser lento, pero seguro.

«Tenemos en claro que esto no es un negocio para hoy, sino para mañana -comenta Norese-. Preferimos que por ahora nuestros márgenes de ganancia sean pequeños, pero que los clientes que nos compran una vez vuelvan a hacerlo. No se puede pasar de una miniempresa a una PyME, porque el comerciante se funde. Por eso, hacemos mucho hincapié en la calidad de los productos que vendemos.»

•Los jabones de la abuela Yiya: tel./fax: 4586-4733

([email protected]).

ELABORACION DE CERVEZA

Aprovechando sus conocimientos y gustos personales, Nancy Iannucci, bioquímica con orientación en bromatología y nutrición de profesión y amante confesa de la cerveza, comenzó a elaborar hace tres años artesanalmente esa bebida. Lo que en su momento empezó como un hobbie, orientado solamente a satisfacer a conocidos y amigos, se fue convirtiendo paulatinamente, gracias a la notoria aceptación que tuvo el producto entre sus allegados, en un micrompendimiento cada vez más ambicioso, que hoy en día incluye la instalación de una fábrica de elaboración propia en la provincia de Buenos Aires.

«Cuando vi que la cerveza tenía tanta aceptación, decidí empezar a comercializarla. Como necesitaba un crédito, me acerqué al CAM, por intermedio de un compañero de la UBA», comenta la joven cervecera, quien patentó su bebida bajo el nombre de L’ngosta. Una vez hecho el contacto, tuvo que presentar un proyecto de negocio, para lo cual recibió el asesoramiento del organismo, ya que no tenía mayores conocimientos sobre comercialización. El crédito recibido le sirvió para cubrir la faceta de marketing del emprendimiento, que hasta ese momento tenía descuidada. «Todo lo que tuviera que ver con el marketing del producto era la parte más floja de mi proyecto. Así que utilicé el dinero que recibí para elaborar etiquetas y tarjetas, porque me di cuenta de que no podía entregar una botella sin una marca que la identificara.» También destinó parte del dinero para adquirir lúpulos importados, que son bastante caros.

Planta propia

En estos momentos, Iannucci tiene pensado construir una pequeña planta de elaboración, con capacidad de fabricar entre 2.000 y 3.000 litros por mes, para lo cual presentó un proyecto en la Municipalidad de la provincia de Buenos Aires y en el Ministerio de Trabajo. «Mi intención es llevar a cabo la elaboración en la provincia y vender el producto en la Capital», dice la emprendedora, quien estima que estará en condiciones de comercializar la cerveza para fin de año.

El tiempo durante el cual Iannucci distribuyó la cerveza entre sus amigos y allegados le sirvió para desarrollar la fórmula del producto y determinar la cantidad exacta de espuma y gas.

Hasta el momento, tiene 3 productos principales: cerveza negra -muy pesada, con mucha malta y alta graduación alcohólica-, cerveza de trigo y miel y cerveza tipo pilsen, más clásica y de mayor aceptación en el paladar argentino. Además de estas bebidas, la emprendedora tiene pensado comercializar cervezas de temporada, elaboradas especialmente para cada época del año. Por otra parte, Iannucci aclara: «Tengo en claro que no puedo competir con las cervezas convencionales, por una cuestión de precios. Mi competencia está entre el resto de las cervezas artesanales, que por el momento son muy pocas y hay un gran mercado insatisfecho».

•Cerveza L’ngosta:

tel.: 4541-9328/

fax: 4541-7032 ([email protected]); (http://langosta.virtualave. net).
DOSIFICADOR DE ADHESIVOS
Para Norberto Palla, la invención de productos no es una actividad nueva, ni mucho menos. Allá por la década del ’0, inventó un acelerador automático (Speeding Up), mediante el cual los vehículos pueden mantener una velocidad crucero y, al mismo tiempo, ahorrar una considerable cantidad de nafta. Apelando nuevamente a esa dosis de ingenio, creatividad y conocimiento, este biólogo y docente ideó un dosificador de adhesivos, producto por el cual el año pasado obtuvo una de las dos medallas de plata que recibió en la Exposición Internacional de Inventos, que todos los años se lleva a cabo en Ginebra. La otra le fue otorgada por el nuevo modelo que presentó del acelerador automático.

Palla, quien actualmente ocupa la Secretaría de la Asociación Argentina de Inventores, está próximo a lanzar el dosificador al mercado, a un precio de sólo $ 30 por unidad. «Esta herramienta servirá para aprender a colocar cerámicas, azulejos o graníticos en paredes y pisos», dice.

El instrumento en cuestión tiene un funcionamiento bastante simple. Las piezas (cerámicas, etc.) se colocan manualmente dentro del dosificador; éste, mediante la tapa, presiona el adhesivo pero en dirección contraria al volumen del material, lo que permite un contacto permanente y uniforme hasta agotar el cemento.

El inventor considera que este producto será de suma utilidad para todos los profesionales que se dediquen a algún oficio de la construcción y enumera las razones específicas que avalan su hipótesis: «Su uso es tan simple que con un regla nivelada y plomada en los muros, más dos hilos que marquen escuadra en los pisos, la persona sólo tendrá que apoyar una pieza al lado de la otra».

Los márgenes de las piezas quedan libres de cemento; de esta manera, la persona no se ensucia las manos, y también impide que aquél se desborde, con lo cual tampoco tendrá que limpiar las juntas para colocar luego la pastina de terminación. Así, no sólo se simplifica el trabajo, se ahorran tiempo y autoadhesivo, sino que además todas las piezas reciben igual cantidad de cemento fresco, con lo cual la fijación de las piezas es total.

Palla destaca los beneficios que tiene este novedoso instrumento por sobre los artículos convencionales. «Vale la pena recordar, entre otras cosas, que en el trabajo convencional hay que untar manualmente grandes paños o superficies, de manera que al colocar las últimas piezas el material está seco o bien con un grado de humedad escaso, que no es el indicado.»

El eximio inventor, que en estos momentos necesita contactarse con distribuidores e inversores para comercializar sus productos a nivel mundial, aprovecha la ocasión para lamentar la indiferencia que la Argentina le dispensa a profesionales como él.

«Cuando llegué de la última exposición internacional de inventos, en la cual había ganado dos medallas, no había nadie esperándome en el aeropuerto. Esta actitud contrasta notablemente con la que me dieron en otros países, como Suiza o la República Checa, en los cuales se valora mucho a los inventores y a todos aquellos que hacen algo productivo.» Palla confiesa que si bien no le faltan ganas ni ofertas para radicarse en el exterior, su amor por la Argentina y por sus alumnos es más fuerte.

•Norberto Palla: tel./fax: 4544-3783/ (15) 4972-4869.


CLAVES PARA TENER EN CUENTA

En un determinado segmento del mercado. Así, se diseña un producto o servicio con características únicas. A su vez, podemos afirmar que estamos en presencia de un producto original y con un alto valor agregado cuando tenemos la certeza de que en caso de que ese producto o servicio fuera retirado del mercado no podría ser reemplazado por la competencia.

Para identificar las necesidades de los consumidores, el emprendedor tiene que prestar especial atención a cuáles son las falencias y buscar los problemas que tiene determinado segmento del mercado. Esto se logra a través de encuestas.

Por otra parte, la segmentación del público consumidor significa dividirlo según modalidades de consumo, niveles de ingreso, costumbres, etc. Una vez identificado el sector al cual se quiere apuntar se puede elaborar una estrategia publicitaria acorde, teniendo en cuenta sus hábitos de consumo y valores.

Habilidades

Todo emprendedor que desee alcanzar éxito en su desempeño debe desarrollar diferentes habilidades, como ser constancia, flexibilidad, visión, seguridad, planificación, orientación y resolución. La puesta en marcha de un microemprendimiento es un proceso complejo, que requiere una orientación y un entrenamiento adecuado; es decir que se necesitan requisitos mucho más amplios y ambiciosos que contar con determinado capital, que es lo que la gente tiende a creer. De hecho, hay iniciativas que pueden comenzarse con $ 100, $ 200 y $ 400, ya que por lo general se empieza con los productos o servicios mínimos indispensables, para ir incorporando nuevos a medida que los consumidores lo exijan. Asimismo, el emprendedor tiene que ser capaz de resolver y prevenir los problemas que necesariamente se le presentarán en el trabajo cotidiano. Hoy en día, los tiempos en que vivimos son vertiginosos, de manera que si la persona que desea realizar una actividad de este tipo no adquiere la suficiente flexibilidad para adaptarse a los cambios fracasará.

Ahí es cuando surgen las explicaciones más frecuentes, que no siempre son verdaderas: el problema es la situación que atraviesa el país, el mercado, etc. Es decir, inconvenientes ciertos, pero no los únicos ni mucho menos inhibidores de cualquier iniciativa comercial.

Y si no, basta con repasar las experiencias de todos aquellos a quienes les fue bien con un emprendimiento propio. Al analizar de cerca todos esos casos, nos damos cuenta de que los microemprendedores que han triunfado han puesto mucho más en juego que un capital: creatividad, ingenio, innovación, constancia, flexibilidad y por sobre todo, una meta clara.

Por: Lic. Silvia Lilián Spiegal, SLS & Asociados.