3 de junio 2005 - 00:00

Raíces de la vida rural en medio de las bellas sierras

Los establecimientos rurales de Córdoba combinan el  confort necesario para cumplir con las exigencias del turismo del siglo XXI y el goce de recuperar las prácticas campestres más antiguas de la provincia.
Los establecimientos rurales de Córdoba combinan el confort necesario para cumplir con las exigencias del turismo del siglo XXI y el goce de recuperar las prácticas campestres más antiguas de la provincia.
Los múltiples paisajes son accesibles a través de cabalgatas o de caminatas por bellísimos senderos. Vale tomarse un tiempo para contemplar las salidas o puestas de sol en la pampa, con la fragancia del alfalfar. Y allí también percibir los azules cerros al atardecer, condimentados por relatos autóctonos de los lugareños. Los propietarios y habitantes de los establecimientos rurales serán los mejores guías.

Con ellos se podrán apreciar las actividades propias de la estancia, que incluyen amplias variedades de cultivos y la cría de ganado. También yerras, cabalgatas y prácticas de polo y de equitación. Las estancias podrán encontrarse cerca de montañas, lagos, cursos de agua o inmensas llanuras. Degustar la gastronomía local será una fiesta para el paladar, gracias a los aromas y sabores naturales que la caracterizan.

Posibles recorridos

El paseo puede comenzar en las Sierras Chicas, disfrutando a caballo el Parque Natural de Ongamira. Este espacio verde es único por su geomorfología, ya que en épocas prehispánicas pertenecía a los comechingones. Desde allí se puede disfrutar de caminatas y de atractivos turísticos tales como Estancia Jesuítica Santa Catalina, el cerro Uritorco o la casa Museo de Fernando Fader. En Ascochinga, a 57 kilómetros de la ciudad de Córdoba, se encuentra una de las estancias más importantes de la zona. Garantiza la calidad y la atención que requieren los más exigentes. Aquí también son imperdibles las cabalgatas guiadas por baqueanos, quienes acompañarán a los visitantes a conocer la magia de cada rincón. También se realizan paseos en carruajes de época, bajo la sombra de la arboleda del parque y sus fragancias.

Los amantes del deporte están invitados a practicar mountain bike, tenis, croquet, golf e incluso nadar en exclusivos ríos y arroyos.

Otra opción para tener en cuenta es una visita al establecimiento San Clemente, ubicado a unos 1.200 metros de altitud, en las Sierras Grandes. Vale disfrutar de esta muestra de conjugación de naturaleza y aventura. Su proximidad al Parque Nacional Quebrada del Condorito tienta a realizar cabalgatas o caminatas con avistajes de cóndores.

Los ríos y arroyos, casi inexplorados, cuentan con playas para pesca. Están rodeados de tentadores senderos por los que se descubren lugares de ensueño. Dentro de las innumerables actividades al aire libre, los turistas pueden hacer safaris fotográficos, visitas a artesanos e incluso participar de las distintas etapas de producción de las magníficas obras que nacen de las manos locales.

El que lo desee puede aventurarse aún más en las serranías mediterráneas, conociendo el imponente macizo rocoso de Los Gigantes. Se encuentra a 1.400 metros de altura y a sólo 28 kilómetros de Villa Carlos Paz. El paisaje de alta montaña y la cercanía de la naturaleza conforman los principales atractivos.

Para el momento del descanso, podrá alojarse es una estancia muy característica, que conserva algunas particularidades de su primitiva construcción, de unos 80 años de antigüedad. Allí se ofrecen caminatas y cabalgatas guiadas, excursiones al río Yuspe y la visita a una mina a cielo abierto.

En los establecimientos rurales cordobeses, el visitante se sentirá un habitante más del lugar. Disfrutará de las actividades camperas, de diversos deportes y se arriesgará a un tiempo de aventura.

Córdoba posee tantos atractivos que el turista siempre sentirá que quiere volver.
Informes: en Córdoba: 0351-4348260, en Capital Federal; Tel.: 011-43734277; en Rosario: 0341-4493568; en Tucumán: 0381-4218669, e-mail: [email protected], Web: www.cordoba-turismo. gov.ar.

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