El cruce a Los Andes, una travesía para la historia.
Enviado especial.- El historiador sanjuanino Edgardo Mendoza, con quienes los expedicionarios tuvimos oportunidad de dialogar varias veces en los primeros días del cruce, comparó la travesía de San Martín con las de Aníbal y Napoleón.
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Aníbal gestó el plan para oponerse a la expansión del Imperio Romano, que ya había arrebatado territorios a los cartagineses en la Primera Guerra Púnica. Cuando comenzaron los preparativos para la segunda Aníbal, hábil general cartaginés, sabía que los romanos dominaban el Mediterráneo. Así planeó un ambicioso ataque directo a Roma por los Alpes para el que debía recorrer 1.500 kilómetros en cinco meses.
Partió desde Roma y arribó al pie de la cadena montañosa con 60 mil soldados y 37 elefantes entrenados para el combate. A raíz de accidentes ocurridos en el cruce, y combates liberados contra aliados de Roma, al finalizar el cruce de los Alpes contaba con 26 mil soldados y 21 elefantes. Venció a los romanos en Tesino, Trevia y en la batalla de Cannas, aunque el Imperio Romano se repuso y logró hacerlo retroceder.
Napoleón realizó su travesía por los Andes sólo 17 años después que San Martín. El genial estratega francés desarrolló una idea base: En posición de fuerza, busca encerrar a tu contrincante atacándolo luego por la retaguardia. Sorprender y desconcertar al enemigo, una idea que bien podría haber adoptado del general argentino en su guerra contra Austria.
El plan requería una preparación impecable y una rápida ejecución. También, al igual que San Martín, dio gran importancia a la guerra de zapa, enviando espías y falsas información al adversario. Así, les hizo creer que llevaba un ejército de segundo orden y que se orientaría hacia el Rin.
El paso de Napoleón con 40 mil soldados y cien cañones culminó a 2.472 metros de altura. Cuando desembocó con sus tropas en el Oeste, los austríacos no podían creer lo que veían y se rindieron de inmediato. Poco después, en la batalla definitiva de Marengo, 2.500 austríacos fueron muertos y 7 mil prisioneros.
Aunque el historiador explica que, finalmente, luego de las expediciones tanto Aníbal como Napoleón terminaron derrotados. Ese sería un punto a favor de San Martín.
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