4 de noviembre 2005 - 00:00

Un banquete para los fanáticos de la pesca

La Fiesta de la Corvina, que se realiza en enero, congrega a una multitud de pescadores, pero también están los que visitan la provincia para realizar safaris fotográficos o para obtener un placentero y feliz descanso.
La Fiesta de la Corvina, que se realiza en enero, congrega a una multitud de pescadores, pero también están los que visitan la provincia para realizar safaris fotográficos o para obtener un placentero y feliz descanso.
Y a partir de marzo, se puede buscar el trofeo mayor: el dorado. Los conocedores de estas tierras aseguran que las mejores zonas para la pesca se encuentran en el río Paraguay y sus afluentes: Dalmacia, Herradura, Colonia Aquino, Arroyo Ramírez, boca del río Bermejo, Villa Emilia y boca del riacho Pilagá. Allí llegan año tras año pescadores de toda Sudamérica, europeos y japoneses que no sólo se asombran del sigilo y del tamaño de los surubíes, sino también de la inmensidad y de la belleza de la impenetrable selva formoseña.

Existe un límite en la cantidad de piezas que puede extraer cada pescador, generalmente el máximo es de diez diarias. Y según las especies, también se definen máximos por día y por temporada. Se requiere, además, una licencia deportiva que es otorgada por la Dirección de Fauna de la Provincia.

La fiesta de la pesca se vive a diario por los riachos formoseños desde muy temprano y hasta la caída del sol. Pero desde hace cinco años hay una fecha en la que todos quieren conquistar el mejor exponente. Se trata de la Fiesta Nacional de la Corvina, una celebración con cada vez más adeptos y que en 2006 se realizará del 28 al 30 de enero. La competencia se lleva a cabo en Herradura, unos 40 kilómetros al sur de la capital provincial. Esos días, los fanáticos de la pesca compiten desde sus lanchas a motor y hasta algunos, que prefieren rescatar el espíritu autóctono de la zona, se animan a intentarlo en canoas como las que aún usan los indios tobas para pescar a mano con harpones.
  
Safari fotogrAfico

Pero los casi virginales 72.000 kilómetros cuadrados de Formosa no sólo son un paraíso para los pescadores. Realizar una expedición en lancha o los más osados en piragua por los brazos del delta del Paraguay es una experiencia aventurera que permite una fascinante cercanía con la naturaleza. Durante este safari fotográfico, el silencio de la selva se ve interrumpido por los monos aulladores y el aleteo de las garzas moras.
Los extensos ríos, esteros y cañadas son el contexto ideal para la observación de un sinnúmero de aves como tucanes, chajaes y bandurrias que conviven pacíficamente con algunas especies en riesgo de extinción, como el aguará guazú, el yacaré, el yaguareté y el oso hormiguero.
 
Acercarse a lo ÉTNICO

Formosa ofrece a los visitantes la posibilidad de sumergirse en los secretos ancestrales de sus culturas originales. Y una de las mejores formas es hacer un recorrido por el trabajo artesanal que aún hoy practican las comunidades de los wichis, pilagás y tobas. Hay algunos circuitos aborígenes para visitar estas comunidades, entrar en las casas de los aborígenes, hablar con los caciques y hasta asistir a algunas fiestas costumbristas para agradecerle a la lluvia, al sol o entregar ofrendas al río Pilcomayo.

El guerrero dorado

«Nos encontramos con el espec-táculo más grandioso y bello que haya de presenciar jamás pescador alguno», escribió una vez Domingo Faustino Sarmiento al hablar de la pesca del dorado, pirayú o tigre de los ríos. Muchas formas de llamar a esta especie autóctona de nuestras aguas, considerada uno de los mayores trofeos para los fanáticos de la pesca. Ganó seguidores y adeptos de todo el mundo quizá por sus acrobáticos saltos y su fuerte resistencia a la hora del combate.

El dorado puede ser capturado en todas las modalidades de pesca: trolling, carnada, spinning y mosca. Cada técnica obviamente implica el uso de equipos diferentes y es fundamental, como con ninguna otra especie, que sea el adecuado. Los anzuelos deben ser finos, estar afilados y tener buena abertura. Las cañas recomendadas son las de acción rígida y con un nylon que estire lo menos posible. Y los reeles deben reunir tres condiciones básicas: buena capacidad de carga, engranajes resistentes y excelente regulación de freno. A partir de ahí, todo es emoción y habilidad del pescador.

Los conocedores suelen dar un consejo a los pescadores que prefieren la técnica fly cast. Más allá de los tipos y marcas, se deben utilizar moscas de gran volumen y vistosas porque este pez está preparado para comer bocados grandes. Por ejemplo, un sábalo de su dieta habitual mide en promedio 30 centímetros. En cuanto a los secretos sobre dónde encontrar un buen ejemplar, hay tres que los guías de pesca siempre tienen en cuenta. En el lugar hay zonas donde se haya acelerado el curso del agua por la acción de un obstáculo físico como islotes, piedras sumergidas o troncos caídos.

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