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Una exitosa celebración de la juventud del país

En 1949, por decisión ministerial de la Nación, San Salvador de Jujuy se convirtió en sede de la Fiesta Nacional de la Juventud, congregando delegaciones de todo el país en una importante actividad deportiva y cultural que incluyó la presencia y la actuación de artistas famosos del Buenos Aires de aquel entonces. El broche de oro fue la elección de la reina, hecho que animó a los estudiantes a elegir representantes entre aquellas que habían sido consagradas en los colegios. Y María del Carmen Cantero, representante del Anexo Comercial del Colegio Nacional Número 1, fue elegida Reina de la Juventud.
Fue el primer paso. Registros de los años 50 y 51 hablan de un par de carrozas que giraban alrededor de la Plaza Belgrano. En 1952 ya fueron siete las que pasearon a decenas de reinas y princesas. Desde entonces, con otros números, detalles y una superación constante, la historia se repite año a año, con los mismos protagonistas, los estudiantes jujeños.
Veinte años después, desde 1972, ese bullicioso festejo no sólo tuvo carácter nacional, sino que pudo demostrar que era la única fiesta con verdadero espíritu federal, porque la joven estudiante consagrada como Reina Nacional no tuvo que cumplir con el requisito -excluyente en todas las demás fiestas- de ser oriunda de la provincia anfitriona, es decir, la elegida podía ser la representante de cualquiera de las provincias de la Argentina.
En los últimos 55 años, el paso de las carrozas y los escenarios donde se elige la Reina de los Estudiantes fue mudando para dar mayor cabida a quienes vienen a compartir una instancia muy especial en la vida de los adolescentes jujeños. Primero se hacía alrededor de la Plaza Belgrano y ahora el paseo de las carrozas se realiza por Avenida Córdoba, en el Parque San Martín. Antes, las carrozas trasladaban a sus reinas por calle Belgrano hasta la Sociedad Española para la elección; ahora, la elección de la Reina Capital tiene lugar en la Federación de Básquet, la instancia provincial se presenta en alguna ciudad del interior jujeño y la elección nacional tiene el escenario montado especialmente en el viejo Estadio de la Liga Jujeña. Hasta unos 10 años atrás, en un solo desfile se presentaban todas las carrozas; ahora, por el crecimiento del número de establecimientos participantes, se las dividió en dos grupos de algo más de 25 colegios cada uno.
Otra diferencia es que antes la Fiesta no duraba más de 4 días, y ahora la celebración se desarrolla a lo largo de 10, dado que también tiene lugar el Congreso Nacional de la Juventud.
Quienes llegan a Jujuy por primera vez, atraídos por el encuentro septembrino, se preguntarán cuál es la motivación para aquellos estudiantes que no son carroceros y las chicas que no fueron elegidas reina. Es simple: esta Fiesta permite una participación y un protagonismo de todos. Para formar parte de ella, Jujuy invita a todo el país a disfrutarla del 20 al 30 de setiembre. El que llegue a la provincia podrá disfrutar de desfiles de carrozas, espectáculos musicales y del mágico show de la Elección de la Reina Nacional de los Estudiantes, con cantos, bailes y vestuarios que transportan al espectador a un mundo de fantasía.
A lo largo de 55 años ininterrumpidos de estudiantina, fueron muchas las jóvenes bellezas que cumplieron el sueño de representar a su colegio o a su provincia en la gran cita. Eso permitió brindarle un marco nacional y plenamente federal a esta Fiesta. Para una joven ser elegida Reina Nacional de los Estudiantes también le abre puertas para un futuro mediático, como a Daniela Cardone (Reina Nacional en 1979, por Río Negro) o a Ana Carolina Ardohain, «Pampita» (Reina Nacional en 1994, por La Pampa), reconocidas modelos internacionales. Pero también hubo quien conjugó belleza con un título universitario, como Karen Hallberg (Reina Nacional en 1977, por Jujuy), egresada como física nuclear del Instituto Balseiro.
Lo importante para los jujeños es el carácter federal, real y concreto, que tiene esta convocatoria: de 34 reinas nacionales elegidas desde 1972, sólo 7 son jujeñas, igual número de misioneras, pero también se hicieron notar La Pampa, Río Negro, Córdoba, San Luis, Catamarca, Salta, Santiago del Estero, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes. Más allá de toda la propuesta de festejo, de alegría tranquila que se vive en setiembre, la Fiesta Nacional de los Estudiantes pone de manifiesto que es la juventud la que piensa, concibe, propone y desafía, instando a los mayores -alguna vez estudiantes- a no bajar los brazos, a no detener la marcha, a conservar o recuperar el brillo inalterable de aquella luz de la adolescencia, a reavivar el tesón para afrontar el reto que propone la vida, sostenidos por la fuerza de las convicciones. La Fiesta Nacional de los Estudiantes de Jujuy, ayer, hoy y siempre expresa un mañana soñado de un Jujuy triunfal, vital, nacido en la vigilia de los canchones.


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