El diseño de un automóvil indica a qué clase de usuario se quiere seducir, y para lograrlo Chrysler es una de las compañías que más han cambiado su identidad en los últimos años. En sus diseños se percibe una clara diferenciación de sus productos con respecto a la competencia, y uno de ellos es, sin dudas, el PT Cruiser. Con el nacimiento del modelo convertible se distingue aún más. No existe otro automóvil en el mundo que ofrezca las características del PT Cruiser convertible. Nacido en 2004, recién ahora ha llegado a la Argentina con el último re-styling adoptado por toda la gama. Su diseño, más allá de los gustos personales, es su principal virtud. Por supuesto, no es un auto creado para pasar inadvertido.
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La presentación interior es otra de sus virtudes, pero su característica más importante es que con la adopción de un motor naftero con turbo y 230 CV de potencia se ha logrado un auto que ofrece un gran placer de manejo, especialmente en ciudad. Recupera con una elasticidad inusual desde bajos regímenes de potencia; por eso, su marcha es muy placentera.
El comando de caja permite pasar los cambios con rapidez, aunque tiene un tacto diferente de las otras que lleva un tiempo acostumbrarse para sacarle provecho. La elasticidad es otra de sus virtudes. Con la cuarta marcha necesita menos de 8 segundos para pasar de 80 a 120 kilómetros por hora. La velocidad máxima está limitada electrónicamente a 195,1 kilómetros por hora. Un valor más que suficiente para sus aspiraciones. El problema es que el corte del limitador es muy abrupto y molesto. En la mayoría de los autos con limitador de velocidad, esto no sucede. Por la forma en que corta da la sensación de que le ha pasado algo malo al motor, aunque en verdad eso no sucede.
El confort de marcha es muy bueno, y los funcionamientos de los frenos y la dirección son siempre eficientes. La posición de manejo es buena, pero debe mejorarse por dos motivos: el volante no regula en profundidad y el asiento es demasiado alto, incluso en su ubicación más baja.
En seguridad, el único faltante importante es el control de estabilidad. Sí tiene el de tracción, antibloqueo de frenos y cuatro airbags. El equipamiento responde a un vehículo de su precio, y el faltante más notorio es la ausencia de los faros de xenón.
Los principales inconvenientes de su diseño son la insonorización y la capacidad del baúl. Sus 210 litros son muy limitados para cuatro personas, aunque se puede ampliar si viajan dos personas o si se desea transportar objetos largos rebatiendo una parte de los respaldos posteriores.
Además, no ha quedado espacio para una rueda de auxilio convencional y, en su lugar, tiene una rueda temporal.
Por otra parte, el cubrecapota no se guarda de forma práctica y le saca aún más espacio al baúl. Estas incomodidades están a la vista, pero no se puede negar que sus virtudes son mucho más importantes.
Tener un convertible con un diseño exclusivo que es impulsado por un motor que genera un gran placer de manejo y muy buenas prestaciones son las cualidades que más va a valorar la persona que desea este automóvil. Los que admiran estas cualidades van a quedar seducidos desde el arranque.
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