12 de junio 2009 - 00:00

Prefinanciar exportación para salvar la cosecha

Prefinanciar exportación para salvar la cosecha
Ante el difícil escenario que se presenta para la siembra del trigo, la mejor opción que emerge para fondearse y llegar con éxito al momento de la cosecha es asegurarse la prefinanciación de exportaciones. Claro que esta posibilidad no es para muchos, dada la restricción en los cupos para poder vender al exterior y, además, los obstáculos administrativos para concretarla.

La gran pregunta es si este año habrá suficiente producción de trigo para que queden saldos exportables. A las complicadas últimas dos cosechas se suman, este año, las escasas lluvias en todas las zonas trigueras del país, principalmente en el sur de la provincia de Buenos Aires. Así, los pronósticos desde distintos organismos oficiales y privados no son muy alentadores.

La producción de este cereal viene en descenso desde hace algunos años. En la campaña 2007/2008 se alcanzaron a cosechar 16 millones de toneladas. Pero un año más tarde, ese total se redujo a la mitad cuando la cifra quedó fijada en 8 millones de toneladas. Y, para 2009/2010, se sabe que va a caer aún más, pero el resultado final recién se comenzará a conocer a fines de este año. Según estimaciones del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina, la producción triguera «estará por debajo de los 5,9 millones de toneladas que consume el mercado interno».

Saldo

Sin embargo, no todos los pronósticos son tan pesimistas. En otros institutos sostienen que de la producción triguera -si bien escasa- quedará cierto margen que se podrá destinar para exportar. Y es ahí donde aparece la posibilidad de prefinanciar esa venta, concretándola a través de bancos. «Es complejo, pero el que lo haga primero va a poder obtener estos créditos antes de que se acabe el saldo de exportación», sostuvo Ricardo Negri, líder de investigación y desarrollo de AACREA.

Son varias las entidades que ofrecen estos créditos hoy, aunque las mejores condiciones son las de los bancos públicos. Los que más desarrolladas tienen estas líneas son el Credicoop, el Nación y los bancos provinciales. El beneficio que tienen es que estos préstamos se otorgan antes de concretar la venta, haciendo presente la documentación correspondiente. Según la normativa vigente del Banco Central, se debe presentar alguna de las tres opciones que avale la exportación. Éstas son: carta de crédito, orden de compra o la factura proforma.

En general, el plazo de otorgamiento es de 180 días, pero dado el largo ciclo de la cosecha de trigo, se puede conseguir extenderlo por hasta 270 días o, en algunos casos, hasta 360. Dependiendo de la entidad, los préstamos son por el 70% o el 80% del valor FOB y, en todos los casos, son en dólares. Algunas entidades otorgan un mínimo de u$s 20.000 y un máximo de u$s 1 millón, pero otras no fijan esos límites. Y las tasas oscilan según sea la calidad crediticia de quien solicita el préstamo, además según los acuerdos que cada sucursal tenga con los municipios o gobiernos provinciales.

Según informó el gerente internacional del Credicoop, Enzo Mártire, la tasa nominal anual (TNA) que se cobra en esa entidad para este tipo de créditos es del 4,75%. A ésta hay que sumar los costos de otorgamiento y los gastos administrativos asociados. En el Banco Provincia tienen dos líneas, ambas a un año de plazo: una que es para los exportadores directos (con una tasa del 5,5%) y la otra para productores que venden a los exporta-dores, con un interés del 6,5%.

Negri, de AACREA, explicó que las líneas bancarias son útiles para cubrir los gastos operativos de la cosecha, pero no siempre son suficientes para los costos derivados de la fertilización. Es por eso que, a la hora de obtener paquetes tecnológicos, si no se cuenta con fondos propios se puede buscar que las mismas empresas de insumos sean las que financien estas ventas. Sin embargo, dadas las malas condiciones actuales de siembra, no hay garantía de que estas compañías estén dispuestas a asumir el riesgo de fondear a los productores. Es así que se espera que la caída de tecnología sea significativa para esta cosecha. «Cuanto menor es el paquete tecnológico, mayor es el riesgo que se asume en la cosecha. Si no se utilizan fertilizantes, se depende exclusivamente del clima», señaló Negri.

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