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UN SEGMENTO QUE CRECIO 20%

El nivel de demanda, en la mayoría, hizo imposible una reacción inmediata para la provisión de unidades desde las plantas que -salvo Iveco- todas poseen en Brasil. Y menos cuando el principal socio del Mercosur estará cerrando 2007 con casi 100.000 unidades comercializadas. Esto puso al límite la capacidad de producción y abastecimiento, lo que en la Argentina se sintió, a pesar de estar considerado como un mercado de prioridad en Latinoamérica. De todos modos, las expectativas fueron superadas con creces, tomando en cuenta que desde 2003, el mercado de camiones se mantiene con una demanda sostenida.
Como ejemplo vale reseñar que los pesados de más de 200 caballos se comercializan en un promedio de 11.500 vehículos al año, desde 2005. En efecto, después de la crisis, el repunte del mundo del transporte no tiene techo. A tal punto que -actualmente- se estima que el parque nacional automotor alcanza entre 350 y 400 mil unidades, llevando así la media de antigüedad a los 20 años que marca la ley. Con 42% del total del mercado los semipesados, y con 5% los pesados, captan la porción principal de la torta.
Con los camiones de ambos segmentos los transportistas pueden atender las necesidades de los dadores de carga, puesto que la relación peso-potencia de estos productos es más que suficiente para superar las características topográficas del territorio nacional. Si bien el campo, con sus cosechas de millones de toneladas, demandó incesantemente camiones, no hay que atribuirle -en exclusividad- el papel movilizador de la economía nacional.
Además de la agroindustria, actividades crecientes como la minería, las petroquímicas y el transporte internacional llevaron a los empresarios a invertir en nuevas herramientas no sólo para ampliar la flota y así atender una oferta superada, sino también para renovar unidades con nuevas tecnologías.
No puede pasarse por alto que este año se presentaba con algunas incógnitas. La introducción desde el 1 de enero de nuevas motorizaciones en los vehículos comerciales para cumplir con las normas Euro 3 de emisiones de gases contaminantes fue toda una revolución. Para llegar a estos estándares, la mayoría debió recurrir a motores con gestión electrónica de la inyección y así hacer evolucionar sus modelos con una tecnología que -a priori- podía crear distancias con los transportistas.
Sin embargo, la transición resultó mucho más rápida que lo esperado, a tal punto que la aceptación no afectó a marcas líderes en el mercado que, en algunos casos, estrenaban este tipo de productos (Ford Camiones y Volkswagen Camiones & Buses).
Otras (Mercedes-Benz), que habían sido pioneras en la introducción de estos motores, pudieron revertir una triste historia que -entonces- afectó sus intereses. La inexperiencia para atender esas tecnologías electrónicas se transformó con capacitación y confiabilidad del producto.
Incluso, cuando el exitoso Mercedes-Benz LS 1634 incorporó un corazón de nueva generación. El voto de confianza de los clientes hizo que la introducción de los camiones frontales Axor y Atego no generaran tantas dudas ni prejuicios. Si bien podría haber sido traumática, la respuesta del mercado habla a las claras de que las nuevas tecnologías no influyeron en el momento de la adquisición. De todos modos, en el market-share de 2007, un porcentaje importante responde (para todos) a las «viejas unidades» que permanecían es stock y fueron liquidadas hasta la total renovación.
Todas las plantas están al límite de su capacidad. La de Iveco en Ferreyra, Córdoba, produce unas 1.000 unidades al mes, en tres turnos (CBU, el camión rodante; el conjunto CKD, que son el camión desarmado y las cabinas), y exporta 60%.
Incluso, en Sete Lagoas, Brasil, los camiones pesados Stralis también entran en línea de producción sin ser exclusivos de la Argentina para atender el 95% de crecimiento que experimentó la marca en los primeros 9 meses del año. Ford Camiones anunció, también en Brasil, una fuerte inversión para ampliar su planta de San Bernardo Do Campo (San Pablo) y desarrollar nuevos productos. VW Camiones mantiene con su fábrica de Resende (Rio de Janeiro) el liderazgo en exportaciones, con 25%.
Mercedes-Benz también tiene su planta a full, pero logrando el abastecimiento que le permitió crecer en la Argentina 2% respecto del año pasado. Agrale sigue aguardando el decreto del gobierno para que la habiliten como industria automotriz y comience a ensamblar en la ex planta de Dimex, en Mercedes, provincia de Buenos Aires. Todo esto habla a las claras de un año 2008 con un ritmo febril para la región y, en particular, para el país, como el del último trienio.


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