12 de diciembre 2022 - 00:00

Tecnología para resolver las asimetrías en el acceso a los servicios de salud

Daniel Nasuti 2_opt.jpeg

Octavo país en extensión territorial del planeta, la Argentina es una nación demográficamente concentrada. El 40% de la población y casi la mitad de su PBI se encuentran en el Área Metropolitana de Buenos Aires, una franja costera de 50 kilómetros de profundidad. No en vano un viejo refrán local dice: “Dios está en todas partes pero atiende en Buenos Aires”. Si reemplazamos “Dios”, por servicios médicos, salvo algunas otras grandes ciudades esparcidas en su inmensa y diversa geografía, el refrán se materializa en cientos de estudios y prácticas médicas que solo pueden hacerse allí, incluso algunas que no requieren demasiada complejidad.

Así las cosas, en nuestro país, durante todo el año, decenas de miles de personas deben viajar miles de kilómetros para obtener asistencia médica de calidad. Estamos ante un problema de asimetrías en materia de acceso a los servicios de salud, que la tecnología está en condiciones de resolver.

Telemedicina, digitalización de historias clínicas, gemelos digitales de pacientes, equipos ambulatorios de diagnóstico rápido y preciso. Hoy, la tecnología médica ofrece soluciones disponibles y accesibles para que estas asimetrías puedan reducirse y que más personas, incluso en localidades alejadas de los grandes centros urbanos, puedan acceder a servicios confiables.

En nuestro país, los casos se multiplican. En San Luis, a unos 700 kilómetros de la megacapital argentina, se diseñó un importante proyecto hospitalario destinado a resolver esas asimetrías en materia de acceso a la salud. El Hospital Ramón Carrillo, surgido de la iniciativa pública con apoyo de empresas y especialistas del ámbito privado busca convertirse en un gran polo sanitario regional, que permita a las poblaciones cercanas acceder a servicios de salud de calidad de forma rápida y eficiente. Para lograr este objetivo, las autoridades y proveedores locales buscaron una plataforma que pudiera ser flexible y escalable y que ocupara poco espacio. Allí se instalaron equipos que permiten procesar de forma certera, eficiente y rápida cientos de miles de estudios, que previamente debían derivarse a centros muy alejados de la ciudad.

Digitalización en la mira

Otro concepto central es el desarrollo informático. Una de las formas de acortar la brecha que tiene el paciente con la atención médica es que las autoridades sanitarias conozcan esas necesidades que tienen las personas y eso solo se puede lograr con la digitalización de las historias médicas que permitan conocer cuáles son las patologías que afectan a la población y cuáles son las tecnologías que se necesitan incorporar para atenderlas.

Casos como el de San Luis, comienzan a replicarse en muchas localidades del país: en Curuzú Cuatiá, Corrientes, el Centro Oncológico Elena Rocca de Bonatti permite a los pacientes del Sur de la provincia, Norte de Entre Ríos y zonas aledañas acceder a los mismos servicios de diagnóstico y tratamiento que en Europa o Estados Unidos. En el centro Gornitz, de Alta Gracia, se procesan decenas de miles de análisis clínicos de pacientes del Norte de la provincia de Córdoba, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero. El Centro Oncológico Integral de Neuquén ya realiza complejas intervenciones para tratar el cáncer, como las braquiterapias, utilizando imágenes 3D. En agosto de 2020 llegó a Tierra del Fuego el primer resonador de alta precisión de 1.5T y cientos de pacientes evitaron trasladarse miles de kilómetros en costosos viajes para algo tan elemental como obtener un diagnóstico preciso.

Todo esto sucede en la Argentina. Pese a las dificultades estamos demostrando que es posible revertir la concentración de servicios de salud en Buenos Aires, ampliando la oferta en distintos puntos del país. La tecnología lo permite, los pacientes lo demandan. Debemos y podemos continuar este camino porque más y mejor tecnología de salud salva y cambia vidas.

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