Como es de público conocimiento, el mundo de la tecnología avanza a pasos agigantados y una agencia que parece estar siempre un paso adelante es la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, mucho mejor conocida como NASA.
Con la ayuda de este material, la agencia estadounidense puede llegar a cambiar el mercado tecnológico para siempre.
Con una nueva batería, la agencia está deseando innovar por completo el mundo de la tecnología.
Como es de público conocimiento, el mundo de la tecnología avanza a pasos agigantados y una agencia que parece estar siempre un paso adelante es la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, mucho mejor conocida como NASA.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Esta misma es la que llevó al primer hombre a la luna, estableció la Estación Espacial Internacional, descubrió posibles océanos ocultos en Urano y Neptuno y ahora está desarrollando unas nuevas baterías que podrían extremadamente longevas para un artefacto tecnológico.
Si bien actualmente el estándar para baterías en todo dispositivo electrónico son las de litio, es sabido que este material no es el mejor y sufre de ciertos problemas que se están tratando de resolver hace bastante. El principal de estos es la manera en la que se degrada con el tiempo. Su vida útil es bastante limitada si se la compara con el gran impacto ambiental que provoca y sus complicaciones logísticas. Otro problema no menor es la manera en la que se sobrecalientan, además de que en casos extremos en los que tengan una falla de fabricación, pueden provocar incendios.
Es por cosas como estas que la NASA está desarrollando una tecnología basada en baterías de níquel-hidrogeno. Hasta ahora, estas vienen siendo utilizadas en la Estación Espacial Internacional (EEI) y la empresa energética alemana RWE ya se encuentra poniéndola a prueba en Wisconsin, Estados Unidos. Estas baterías prometen más de 30.000 ciclos de carga y descarga.
Su diseño minimiza el riesgo de que ocurran accidentes y es menos costoso. Además pueden mantener hasta el 86% de su capacidad inicial incluso después de 30 años de uso continuo y son resistentes a temperaturas extremas. Al ser una opción mas sostenible, se le tiene muchas expectativas, aunque por el momento sigue siendo puesta a prueba.
Dejá tu comentario