Municipios

Voto fracturado: cómo eligen las secciones

Juntos por el Cambio y el Frente de Todos caminan la provincia con la vista puesta en las diferentes divisiones. El valor de cada uno a días de las primarias.

Buenos Aires se renueva. Y el primer examen se juega en las PASO. El próximo 11 de agosto, cerca de 12 millones de bonaerenses deberán elegir entre una gran batería de candidatos de todo tipo y color político quiénes quieren que los representen en la categoría de presidente y vicepresidente, gobernador y vice, diputado nacional (35), senador (23) y diputado provinciales (46), intendente (en los 135 municipios), concejal (1097 en total) y consejero escolar (401). El resultado servirá para filtrar la cantidad de frentes políticos que disputarán las elecciones generales del 27 de octubre y, además, dejará más clara una contienda que, según los encuestadores, será de las más reñidas de los últimos años.

Con más de tres años en el poder, María Eugenia Vidal deberá revalidar su mandato ante Axel Kicillof, la carta principal del peronismo unido, quien se impuso a la idea de llevar al frente a un intendente y buscará quedarse con una provincia que reúne al 37 por ciento del poder electoral. Por el lado del lavagnismo, y desde atrás, aparece la figura de Bali Bucca, exintendente de Bolívar.

La provincia votará dividida en 8 secciones. La primera, con municipios como Merlo, Moreno y San Martín (entre otros), reúne algo más de 4.3 millones de electores; mientras que la tercera (La Matanza, Lomas de Zamora y Quilmes) pasa los 4.5 millones. Entre las dos juntan casi 9 millones de votantes lo que equivale al 72 por ciento del total de la Provincia y a un cuarto de todo el país. Solo La Matanza, con más de un millón de electores, alcanza el 10 por ciento de Buenos Aires y el 3 por ciento a nivel nacional.

Si a estos números se agrega el poder de la quinta sección (General Pueyrredón, Tandil y Necochea), el padrón bonaerense queda casi reducido a tres porciones de la provincia, ya que entre este trinomio representa casi a 10 millones de votantes, el 80 por ciento de la Provincia y casi una tercera parte del país. Le siguen la sexta (Bahía Blanca es la cabecera), la segunda (San Nicolás, Zárate y Pergamino), la octava (La Plata), la cuarta (Junín y Chivilcoy como referencias) y la séptima (con Olavarría como ciudad principal).

En la actualidad, Cambiemos está al frente de 67 de los 135 municipios bonaerenses, el peronismo unido cuenta con 65, Consenso Federal con uno (Chivilcoy) y hay tres distritos vecinalistas que van con boleta corta (Tres Arroyos, Villarino y Carmen de Areco). Los intendentes son los principales referentes a la hora de traccionar votos de abajo hacia arriba.

Por su parte, la cámara de Diputados de la provincia tiene 44 representantes macristas y 46 del Frente de Todos, mientras que en la Cámara Alta hay 29 de Juntos por el Cambio y 17 entre Unidad Ciudadana y el Frente Renovador.

Los cambios no responden directamente a la cantidad de votos en general sino al voto por sección por lo que el valor de las porciones territoriales cobra gran importancia. Y en ese sentido, la pregunta que nace como referencia es… ¿cómo suele votar la provincia?

Radiografía electoral bonaerense

En 2007, luego de la crisis económica, el peronismo (con Daniel Scioli como candidato a gobernador) se llevó el 47 por ciento de los votos en la primera, una sección que siempre votó a su favor pese a contar con municipios eternamente adversos como Vicente López y San Isidro. La Coalición Cívica, Unión PRO y el radicalismo sumaron 35.5 por ciento. En 2011, el triunfo fue aún más holgado: 49.44 para el ya consolidado cristinismo contra 15 por ciento se su perseguidor más cercano (Francisco de Narváez).

Sin embargo, en 2015 hubo un giro marcado. Pese a que el peronismo volvió a imponerse, la diferencia fue mínima: 34,8 a 34,4 (14 mil votos), mientras que el Frente Renovador sacó el 23 por ciento (su número más alto en toda la provincia). Con Gustavo Posse y Jorge Macri, como intendentes de mayor acarreo, Cambiemos apuesta a achicar la brecha. Sin embargo, el Frente de Todos confía en que esta será la sección donde más se note la unidad gracias al aporte de Tigre y San Fernando.

¿Qué pasó en la tercera? En 2007 el Frente para la Victoria (la porción más importante del PJ) ganó cómodo pero como sus rivales también crecieron, cosechó cinco de las nueve bancas en juego mientras que la oposición se repartió dos. El 2011 fue otro año de contundencia en el que, con el 57 por cientos de los votos, volvió a quedarse con las nueve bancas mientras que su rival más directo no superó el 10%. La sorpresa llegó en 2015 donde pese a conseguir 42 por ciento, dejó que Cambiemos llegue a un 30, un número impensado hasta para los propios macristas. En la actualidad, según números del peronismo, Juntos por el Cambio no llega al 20 por ciento.

A diferencia de la primera y la tercera, la quinta no siempre tuvo un voto tan marcado. La confirmación se dio en 2015 cuando Cambiemos logró un 46 por ciento ante el 31 del Frente para la Victoria. Y 2019 no parece ser la excepción ya que los candidatos del municipio más poblado (General Pueyrredón) se dividen casi en tercios entre Cambiemos (Baragiola o Montenegro), Frente de Todos (Fernanda Raverta) y la boleta corta de Gustavo Pulti. En los años previos, el peronismo había logrado imponerse pero nunca con tanta distancia como la conseguida en las dos secciones más populosas. En 2007, fue 45 a 20; mientras que en 2011 fue de 50 a 19.

En la octava (La Plata), en 2007, Scioli superó por amplio margen a Margarita Stolbizer gracias a la suma de los tres candidatos a intendente que llevaban su boleta, sin embargo, la división de fuerzas hizo que solo consiguieran una de las tres bancas para el senado en juego. En 2011, como en todo el país, el triunfo fue mucho más convincente con el 43 por ciento de los votos para gobernador y los puestos de la Cámara alta.

Un antecedente que contrasta con lo alcanzado en 2015, cuando Vidal se quedó con ese mismo porcentaje e invirtió el poder al quedarse con toda la representación legislativa. Un funcionamiento casi calcado al de la sexta. Con la diferencia de que tanto en 2007 como en 2011, el peronismo se quedó con 4 de la 6 bancas mientras que en 2015 se dio la misma situación pero, en este caso, para Cambiemos.

Aquí la clave estará en Bahía Blanca, donde el intendente Héctor Gay (Cambiemos) está al frente de las encuestas con una ventaja ante Federico Susbielles “que cada vez es menor”, como aseguran desde el peronismo local.

Si hay una sección difícil de interpretar, esa es la segunda. Más bien conocida como “el campo”. Luego de triunfar en 2015 por un número ajustado (39 a 35, el mismo que el resultado provincial), Cambiemos apuesta fuertemente al voto local. Los representantes para la legislatura, incluso, salen de los distritos más populosos (tres de los cuatro candidatos a senador son de San Nicolás) mientras que el Frente de Todos pone al frente a Paco Durañona, intendente de San Antonio de Areco). Como antecedente previo, en 2007 y 2011 (luego del conflicto de la 125), Scioli superó el 54 por ciento de los votos.

La cuarta, tiene un recorrido similar al de la cuarta, pero con una presencia un poco más fuerte de Cambiemos. En la elección de 2015, el voto a Vidal represento una diferencia de 8 puntos a su favor mientras que en las anteriores Scioli pasó el 50 por ciento.

Para estas elecciones habrá que ver cuántos votos puede traccionarle a Lavagna (jugando a la inversa de lo que dicen los analistas, que será una elección de arriba hacia abajo), Guillermo Britos, intendente de Chivilcoy (segundo municipio en importancia, detrás de Junín) que va como candidato de Consenso Federal.

A menos de 20 días de las PASO, la Provincia empieza a jugar su propia elección. Un escenario que servirá de motor para la puesta a punto de cara a las elecciones de octubre en una carrera que, se presume, será la más pareja de la historia.

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