La salud cardiovascular depende de una sumatoria de hábitos cotidianos. Aunque muchos no lo tengan en cuenta, lo que se come todos los días tiene peso en cómo responde el organismo frente al paso del tiempo. Es por eso que ciertos alimentos empiezan a ocupar un rol cada vez más importante en la mesa.
Entre las recomendaciones de los profesionales, aparece un grupo que durante años fue visto solo como un snack ocasional. Hoy en día, distintos expertos lo ubican dentro de una alimentación equilibrada por su composición y sus efectos en el organismo. En la práctica, incluirlos no implica cambios drásticos, sino sumar pequeñas elecciones que pueden influir en el colesterol o la presión arterial.
Buenos para el corazón: los beneficios de comer frutos secos
El organismo necesita energía constante para mantener en marcha sus funciones vitales. Dentro de ese sistema, el circuito cardiovascular es fundamental porque distribuye el oxígeno y los nutrientes a todos los tejidos. Los frutos secos aportan componentes que acompañan ese proceso, como las grasas insaturadas, que colaboran en el equilibrio del colesterol, junto con fibra, proteínas vegetales y antioxidantes.
Distintos trabajos científicos analizaron su impacto en la salud. En uno de ellos, con más de 13.000 participantes, se observaron grandes diferencias entre quienes los consumían con frecuencia y quienes no lo hacían. Los primeros mostraron menor circunferencia de cintura y mejores valores de presión.
Además, se registró una reducción en el colesterol LDL. Este tipo de colesterol se asocia con un mayor riesgo cardiovascular cuando se encuentra en niveles elevados. También influyen en la sensación de saciedad y al generar mayor plenitud, ayudan a evitar el consumo excesivo de otros productos, impactando en el peso corporal.
Frutos secos
A pesar de su tamaño, los frutos secos ayudan con muchas funciones del organismo.
Pexels
Los más recomendados por los cardiólogos
No existe una única opción dentro de este grupo. Cada variedad tiene un perfil nutricional particular, aunque todas comparten propiedades beneficiosas. Por eso, los especialistas sugieren alternarlas y entre las más elegidas están:
- almendras
- nueces
- pistachos
- avellanas
- nueces de Brasil
- castañas
- macadamias
- piñones
- nueces pecanas
Las nueces aportan ácidos grasos omega-3, excelentes para la salud cardiovascular. Las almendras se destacan por su contenido de vitamina E, que actúa como antioxidante. Los pistachos combinan proteínas y fibra, favoreciendo la saciedad. La variedad permite obtener distintos nutrientes sin caer en la monotonía y suma tanto sabor como textura a las comidas.
Comer frutos secos
Si se los combina con otros alimentos saludables, los frutos secos pueden potenciar tu bienestar.
Pexels
Cómo incorporarlos a tu alimentación diaria
La clave para sumar estos alimentos en la rutina está en la cantidad y en la forma de consumo. Las recomendaciones indican entre tres y siete porciones semanales. Cada porción ronda los 25 gramos, medida que equivale a un puñado pequeño, suficiente para obtener beneficios y no excederse en calorías.
Existen varias maneras de integrarlos en el día a día:
- En el desayuno, junto con yogur o frutas.
- En platos frescos, como ensaladas.
- Como opción entre comidas, en reemplazo de snacks ultraprocesados.
Lo aconsejable es elegir versiones sin sal ni azúcares agregados, ya que afectan el equilibrio nutricional. También hay que prestar atención a situaciones particulares, como alergias o indicaciones médicas específicas, en esos casos se debe consultar antes de incorporarlos de forma habitual. Según los expertos, su aporte se potencia cuando forman parte de una dieta variada, con frutas, verduras y legumbres.