9 de septiembre 2016 - 00:19

Los riesgos de la superabundancia de economistas

Cuando algo es de todos, no es de nadie. La frase de Milton Friedman podría ampliarse al organigrama del sector público, puntualmente del Ministerio de Economía ( ahora denominado "de Hacienda"). Alfonso Prat Gay en teoría es quien lleva adelante la política económica del país. Pero no tiene a cargo Producción, Comercio y desde ya tampoco Agricultura, Industria, Minería, Transporte ni Obras Públicas. La AFIP escapa a la influencia de Prat Gay. Esto no sería tan grave si no fuera por el hecho de que sobre Hacienda y Finanzas, las áreas que aún conserva el otrora Ministerio de Economía, ahora comenzaron a tallar la dupla de la Jefatura de Gabinete, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. Es decir que el "Ministro de Economía/Hacienda" ahora tiene un eslabón intermedio en su relación con el presidente de la Nación.

En la actual estructura las responsabilidades se diluyen. Las reuniones del "equipo económico" ahora tienen tantos participantes como si se tratara de una reunión de gabinete. O de consorcio. No sería un tema preocupante si todos los integrantes estuvieron alineados en lo que a pensamiento económico se refiere. Pero lo que piensa Prat Gay, es muy diferente a lo que piensa Rogelio Frigerio, Federico Sturzenegger, Quintana, Abad, Lopetegui o Carlos Melconian.

Tampoco es necesario volver a un esquema como el que tuvo a su disposición Domingo Cavallo en los 90 con un superministerio que englobaba las áreas arriba mencionadas. O un retorno al existente en etapas del kirchnerismo, donde prácticamente no existía un ministro de Economía sino que el lema imperante era que el "Presidente es el ministro". Simplemente el Gobierno tiene que tener una estructura ágil de decisiones en lo económico, con un responsable bien definido y que tenga diálogo directo con el Presidente. Si en 2017 la meta fiscal no se cumple, o la economía crece menos o sube el desempleo, ¿quién es el responsable? ¿Peña, Lopetegui, Quintana o Prat Gay?

El fantasma de Cavallo pareciera seguir rondando en Balcarce 50. Desde el auge del superministro y los recelos que generó su crecimiento en la era Menem, el titular del Poder Ejecutivo evitó siempre darle alto rating al titular del Palacio de Hacienda. Lo lógico sería que el ministro de Economía tenga menos funciones que en los 90, pero con diálogo directo con el presidente de la Nación. El jefe de Gabinete en el esquema Macri, tiene una mayor preponderancia que en todas las anteriores gestiones, hasta podría decirse que desde la reforma de la Constitución de 1994. El tridente Peña-Quintana-Lopetegui concentra el poder. Y las responsabilidades sobre lo que sucede en la economía se diluyen. Como en el fútbol, el amontonamiento de estrellas no garantiza ningún resultado.

La superabundancia de economistas en el gabinete tiene como antecedente la conformación del gabinete de Fernando de la Rúa. Juan Llach (Educación), Ricardo López Murphy (Defensa), José Luis Machinea (Economía) y hasta Fernando de Santibáñez y Luis Secco (SIDE) estaban en el plantel de la Alianza. Rodolfo Terragno, era el jefe de Gabinete. La responsabilidad hasta febrero de 2001 fue de Machinea aunque sus colegas de gabinete estuvieron en contra de cada una de sus medidas desde que asumió en diciembre de 1999. Muchas estrellas no dieron seguridad económica ni tranquilidad a inversores. Podría decirse que genera roces innecesarios, internas y peleas. Es simple: hay que elegir un economista y capaz. Nada más.

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