Con otro expreso guiño hacia el Poder Judicial argentino, el Papa invitó otra vez a medio Comodoro Py a Roma.
Con la mira puesta en la problemática del narcotráfico a nivel global, el Vaticano organizó para esta semana un congreso mundial, al que convocó a figuras relevantes del mundo de la política y de la Justicia de varios países. Bajo el título "Narcóticos: problemas y soluciones para un asunto mundial", la Pontificia Academia de las Ciencias preparó el encuentro -que tendrá lugar en la Casina Pío IV el 23 y 24 de noviembre- "por expreso pedido del papa Francisco". Así lo manifestó Marcelo Sánchez Sorondo, capellán de Su Santidad, quien aseguró que el objetivo de la reunión es "examinar la situación actual del consumo de drogas desde un punto de vista cultural y geopolítico, los diferentes tipos de sustancias, los centros de producción y de distribución, y las tipologías de consumidores, haciendo especial hincapié en la prevención del abuso de sustancias por parte de los niños y de los jóvenes".
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Pero el dato que repercute fuertemente en el escenario político argentino es la presencia de dos jueces federales y un legislador porteño, que carecen de diálogo con el oficialismo. En carácter de disertantes, concurrirán la doctora Zunilda Niremperger, magistrada chaqueña responsable de varios operativos anti drogas de gran transcendencia (como la operación Carbón Blanco) y el diputado de la Ciudad de Buenos Aires Gustavo Vera, titular de la organización La Alameda, que viene denunciando las peligrosas vinculaciones entre la política, la Polícía y los responsables de delitos complejo como el narcotráfico y la trata de personas.
Pero además, viajaron a Roma durante el fin de semana una delegación integrada por otros titulares de despachos reputados de Comodoro Py como los jueces María Servini de Cubría, Sergio Torres y Daniel Rafecas.
La actividad -que será clausurada con un discurso del Papa- convocará a funcionarios y dirigentes tan diversos como la reina Silvia de Suecia, el titular de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Yuri Fedotov o el escritor italiano Roberto Saviano, especializado en temáticas de mafias.
Cada actividad de perfil internacional organizada por el Vaticano en la era Francisco siempre tiene implícito un gesto de respaldo para los argentinos que reciben la invitación. La lista de oradores y de los que asisten como oyentes siempre son puntillosamente armadas con un criterio más pensado en el impacto local que provoca la convocatoria que en la trascendencia del propio convocado. Algo que también se hace extensivo a las presencias en la residencia de Santa Marta para compartir un encuentro, privilegio que el exarzobispo de Buenos Aires había decidido no otorgarle más a ningún dirigente político argentino, hasta la semana pasada, cuando hizo la excepción para recibir a la vicepresidenta Gabriela Michetti. Claramente, este encuentro no es la excepción y el mensaje apunta a direccionar las preferencias papales por el poder de contralor que tiene la Justicia.
La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) estima que en 2013, el año más reciente para el cual hay datos, 246 millones de personas en todo el mundo -es decir, una de cada 20 personas entre las edades de 15 y 64 años- utilizaron una droga ilícita, lo que representa un aumento de tres millones de personas respecto del año precedente. Pero lo que es aún más alarmante es que 27 millones de personas han sido caracterizadas como "consumidores problemáticos de drogas". Asimismo, solo uno de cada seis de esos consumidores problemáticos ha tenido acceso a algún tipo de tratamiento de su adicción.
Para Sánchez Sorondo, "el objetivo es llegar a un consenso sobre la mejor manera de poner fin al tráfico de drogas. En tal sentido, parecería que la inversión en educación, en prevención, en cuidado de la salud, en tratamientos contra las adicciones y, en ciertos casos, en alternativas al encarcelamiento resultaría mucho más eficaz que la simple penalización de las víctimas.
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