HOY LA ATENCIÓN DE LOS INVERSORES ESTARÁ PUESTA EN LA REUNIÓN DEL BCE - Expectativa por las señales que brinde Mario Draghi sobre los programas de estímulo. El mercado está dividido sobre el futuro de la paridad de la moneda comunitaria. Ayer el dólar subió 0,3% y cerró 1,152 por cada euro.
De la mano de la "Trumpnomics" y acorde al sesgo contractivo de los principales bancos centrales, el consenso esperaba que el euro se acercara a la paridad con el dólar en los primeros meses del año (llegó a tocar los 1,035 dólares). Sin embargo, la moneda comunitaria ha desafiado al mercado alcanzando niveles próximos a los máximos de 2016, cuando operó en 1,1616 dólares. Incluso coqueteó cerca de los 1,158 dólares. Resulta insoslayable el impacto negativo, sobre el dólar, del fracaso político de Trump por la reforma sanitaria que junto con la derrota en el Senado -donde cuatro republicanos no lo apoyaron- han minado la confianza sobre los planes económicos anunciados. Ni qué hablar de la promocionada reforma fiscal. Todo condujo al retroceso del dólar, donde sin duda se ha destacado el euro, que ya le sacó en lo que va del año más de un 10%.En las últimas jornadas la divisa norteamericana recuperó algo al operar entre 1,155 y 1,1528 dólares ante el posicionamiento de fondos de cobertura.
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Hoy todos mirarán a Bruselas donde se reúne el BCE y el mercado espera señales sobre los próximos pasos que dará Mario Draghi, sobre todo luego de los dichos del jefe del banco central europeo en Sintra (Portugal) sobre el retiro de los estímulos. Si se mantiene callado, el euro, se descuenta, irá tras los 1,16 dólares.
Según señaló Bloomberg, el BCE estuvo evaluando posibles escenarios frente a un anuncio de reducción de los estímulos. En ese caso podría ir por una baja gradual o por una prórroga de las compras de activos pero a un menor ritmo o bien una combinación de ambas. Lo que sí está claro es que el BCE hará todo lo posible por no patear el tablero de la incipiente recuperación económica. Algunos operadores dan cuenta que el sorpresivo furor del euro podría generar cierta inquietud en el seno del BCE, sin embarg hasta ahora las especulaciones sobre el fin de la política expansiva no se trasladó a los spread de los bonos soberanos de la periferia de la UE, que siguieron bajando.
A todo esto vale recordar que el dólar no tiene muchas chances de batallar frente al euro. Dado que por un lado la Fed no muestra apuro por acelerar el ritmo de suba de las tasas de interés en EE.UU. Por eso el mercado bajó la probabilidad de la tercera suba para antes de diciembre de 2017 al 50%. Algo de esto señaló días atrás la jefa de la Fed, Janet Yellen, al comparecer ante el Congreso, al referirse en la baja inflación para justificar que la suba de las tasas sea gradual. En línea con esto, el último dato del índice de precios al consumidor de EE.UU., confirmó las preocupaciones sobre la inflación que expresó Yellen, al desplomarse en términos anuales a un mínimo de ocho meses. Se sumó a esto la caída de las ventas minoristas de junio por segundo mes consecutivo.
Como si fuera poco el ambiente político tampoco ayuda y las reformas prometidas por Trump tendrán más escollos que bandera a cuadros. Todo esto potencia la depreciación del dólar aún más. Aunque en la vereda de enfrente, algunos como el JPMorgan consideran que la debilidad del dólar no se prolongará en la segunda parte de 2017. Detrás de este pronóstico de rebote del dólar está la apuesta de que la inflación repuntará y la Fed subirá la tasa antes de fin de año.
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