18 de octubre 2017 - 23:35

El Gobierno entre dos noticias que cambian la política

• FINAL QUE NO DEBERÍA SORPRENDER

El Gobierno entre dos noticias que cambian la política
A menos de 3 días de la veda electoral, el gobierno sumó impacto a la campaña con dos hechos que, separados y de distinto tenor, marcarán el futuro inmediato de la política. En ambos casos, es decir la aparición de un cadáver en el Río Chubut y el pedido de desafuero con detención que hizo el juez Luis Rodríguez sobre Julio De Vido, los errores que cada tramo de la oposición cometió en el pasado pasarán a engrosar el haber político del gobierno. Más sería imposible.

El radical Mario Negri estaba convencido ayer que dentro de una semana, diga lo que diga la elección del domingo, tendrá un recinto de Diputados con suficientes votos como para avanzar con el desafuero de De Vido que todo Cambiemos pidió, que el kirchnerismo resistió y que la Izquierda terminó frenando al exigir el requisito de un pedido judicial previo. Como si la inhabilidad moral sobreviniente que se tenía registrada hasta ese momento no hubiera sido suficiente.

Con ese "requisito" cumplido Negri, Elisa Carrió y Emilio Monzó tienen toda una versión taquigráfica completa con las promesas de la izquierda y el peronismo de aprobar la destitución de De Vido si media un pedido judicial. El miércoles el exministro de Infraestrcutura deberá meditar seriamente si concurre o no a esa sesión para defenderse. Al cierre de la votación, si gana la propuesta del desafuero, estará la policía en la misma rotonda del recinto esperando para llevarlo detenido. Ni el cine podría haber guionado un final como ese.

Esa última escena no tendrá impacto solo para De Vido. El exministro fue arquitecto también de la columna central del kirchnerismo. Aunque Cristina de Kirchner, en uno de los párrafos más políticamente obscenos de su forma de reescribir la historia, haya negado a De Vido (como Pedro a Jesucristo tres veces antes que cante el gallo) es imposible pensar en el movimiento político que lideraron ella y su marido desde el frío Río Gallegos sin la existencia del exministro.

Cada paso que dio Néstor Kirchner en su aprendizaje del manejo de las grandes cajas que comprenden la administración provincial o nacional estuvo guiado por De Vido. El les enseñó sobre petróleo y les presentó a los protagonistas de ese negocio y les abrió las puertas del desarrollo vial y las empresas públicas. Hasta convenció al kirchnerismo que Roberto Dromi era el hombre para asesorar técnicamente al gobierno en esos temas. El mismo Dromi que fue arquitecto del desguace del Estado durante el gobierno de Carlos Menem. Todo eso se pondrá en juego en el recinto de Diputados en una semana, además del desvío de fondos en el caso de económica y técnicamente imposible central y mina de Río Turbio.

Habrá desafuero entonces pero con impacto que alcanzará mucho más que al exministro. Como colateral, además, todo ese debate en el recinto será un ejercicio de construcción de una nueva mayoría en Diputados que se adelanta, incluso, a la renovación de las bancas.

Queda otro plano para analizar, es cierto, especialmente por el propio gobierno que tanto insistió con una reforma en la Justicia que en partes no pudo lograr, y es la velocidad con que se movieron los jueces federales en el último mes en torno a causas que habían mantenido congeladas durante buena parte de la era K. Como sea, los vicios del kirchnerismo judicial del pasado ahora se le vuelven en contra de una forma inexorable.

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