Alberto Fernández en Roma: persuasión a Kristalina Georgieva, encuentros bilaterales y a esperar a Joe Biden

El Presidente arribó a la capital italiana para asistir a la cumbre del G20. Se trabajan en varias bilaterales. Expectativa por el encuentro con la titular del FMI.

Enviado especial a Roma.- El presidente Alberto Fernández llegó este viernes a la ciudad de Roma, la capital de Italia, donde se realizará a partir del sábado el decimosexto encuentro de los jefes de Estado de los países miembros del G-20 entre los cuales se encuentra la Argentina. Aquí, en Roma, se entrevistará con la canciller alemana Angela Merkel. Además, hará lo propio con Pedro Sánchez, el titular del ejecutivo español y la Reina Máxima de Holanda, entre otros referentes de la política internacional.

Sin embargo, el Gobierno también apuesta a generar resultados en el contexto de la negociación que mantiene con el FMI. Según trascendió, en las últimas horas, se redoblaron los esfuerzos para que el presidente argentino pueda mantener un encuentro con su par de Estados Unidos Joe Biden, quien arribará en las próximas horas a Italia. No obstante, hasta ahora, las fuentes sostuvieron que no ha habido avances. Las probabilidades quedarán reducidas, en principio, a algún cruce fortuito en el marco de la cumbre climática COP26 de Naciones Unidas que se llevará a cabo a partir del 1 de noviembre en Glasgow, Escocia, de la cual también participará Alberto Fernández y su comitiva. Hay que recordar que Estados Unidos es el principal accionista del FMI.

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La idea del Gobierno es avanzar en varios frentes en las próximas 72 horas. Primero en el marco del G20 en Roma y posteriormente, como se dijo, en Glasgow. La Casa Rosada quiere obtener el apoyo del mayor número de estados en dos cuestiones relevantes para la agenda financiera y la prospectiva política y económica de los próximos dos años en la Argentina. Por un lado, que el G20 reconozca y se expida a favor de solicitarle al FMI que lleve al análisis de su board la posibilidad de un recorte en la sobretasa que pagan los países que han tomado un crédito con el FMI por encima de lo que marca el estatuto del organismo, como es el caso argentino.

Por otro, el pedido por parte del G20 al FMI para que avance en la creación de una tercera línea crediticia de resiliencia de la pandemia, que permita eventualmente a la Argentina suscribir el repago de su préstamo en tiempos más largos y, consecuentemente, con montos más pequeños. Hasta ahora, el FMI tiene sólo dos tipos de créditos: los Stand By, que es el que ostenta la Argentina y los Extended Fund Facility, con plazos de hasta 10 años. Como el Gobierno considera que ninguna de las dos variantes permitiría hacer el repago del préstamo en tiempo y forma y, a la vez, asegurarse las condiciones mínimas para conducir el ciclo económico hacia un crecimiento y desarrollo para los próximos años, entonces toda la presión está puesta ahí.

Donde también se espera que haya algún avance es en el encuentro formal que mantendrá Fernández con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, en la embajada argentina en Roma. La reunión está agendada para mañana sábado a las 17 (hora local). De esa reunión participarán también el canciller Santiago Cafiero y el ministro Martín Guzmán. A la vez, será de la partida el secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Beliz. Precisamente allí se discutirá sobre la posibilidad de impulsar la discusión de una reducción en los sobrecargos que Georgieva podría llevar al board.

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Fuentes del Gobierno le dijeron a Ámbito que en el cónclave con el organismo se reforzará la misma estrategia que en otras ocasiones, esto es, que el FMI reconozca no sólo su participación decisiva y discrecional en la concesión del mega-préstamo, sino también el carácter de excepcionalidad. Para ponerlo en los términos que suele utilizar uno de los artífices de la negociación, el Gobierno considera que sólo será viable una propuesta de equidad de punto de partida en la negociación: en criollo, que si el gobierno de Fernández se hace cargo de la deuda que tomó el ex presidente Macri, la burocracia del FMI y, quizás, en menor medida el gobierno de EEUU, reconozcan la inédita e irregular gestión en la concesión del préstamo que llevó a cabo Christine Lagarde por recomendación del ex representante de los EEUU en el FMI, Mauricio Claver Carone (hoy titular del BID).

Según trascendió en los últimos días, hasta ahora, las ideas del Gobierno no habrían impactado de lleno en la agenda del board del Fondo, que liderado por Estados Unidos, Alemania y Japón, pareciera no estar dispuestos en lo inmediato a rebajar los sobrecargos o sobretasas. En esa línea, sostiene que los plazos que exige Argentina tampoco están previstos en los estatutos del organismo. A esa pantanosa ecuación hay que sumar que Georgieva, de buena relación con Alberto Fernández, pareciera ahora menos predispuesta a dar lugar en la negociación a cuestiones que no sean estrictamente ordinarias para la burocracia del organismo, algo afectada políticamente por su investigación con China.

También hay que agregar que éste será el segundo encuentro de Guzmán con la titular del FMI en dos semanas, después del cónclave en Washington. Guzmán llegó a Roma el miércoles último y ayer fue parte de la reunión de ministros de Finanzas y banqueros centrales. Hoy se reunirá con el presidente Fernández donde, entre otros aspectos, deberán pasar vista de la crisis económica que enfrenta la Argentina.

En los últimos días, la economía pareció reforzar su estatus crítico. Por un lado, los números de pobreza no ceden del todo mientras que las mejoras del rebote económico no llegan en forma homogénea a todos los sectores. Existen, cada vez más, presiones cambiarias con tinte electoral que llevaron ayer el dólar blue muy cerca de los $200. Y pese a que parte del “plan” es anclar el dólar oficial y las tarifas, la inflación se mantiene en torno al 52% interanual, lo que deprime el poder adquisitivo de los ingresos y hace muy difícil la recomposición del consumo, básico en el esquema económico de estímulo vía demanda agregada que quiere implementar el Gobierno.

Al margen de lo exigido de las reservas del Banco Central (en diciembre se usarán para pagar u$s1.880 millones al FMI) pero también de un incremento del riesgo país por encima de los 1600 puntos, y de que en los últimos días el designado embajador de EE.UU en Argentina, Marc Stanley, pidió “un plan macroeconómico” al Gobierno consultado por el tema del FMI, la pregunta que subyace es por la microeconomía.

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