El cofundador de General Water Company, Pablo Martelli, analizó la importancia de la tecnología en plena transición energética al participar del panel de cierre de Ámbito Debate sobre Energía y Minería, moderado por el periodista de Ámbito y Energy Report, Sebastián D. Penelli.
Sobre la firma, Martelli indicó que General Water “es una empresa argentina que nace hace casi 20 años y empezó solucionando un problema concreto, el del arsénico en agua para consumo humano, que se da por un fenómeno geológico, no por contaminación”.
“Empezamos con eso y luego tuvimos demanda de pequeña y gran industria y terminamos tratando pasivo minero”, expresó.
El cambio de paradigma de la inteligencia artificial
Al observar el futuro del sector, Martelli consideró que “la oportunidad está en el nuevo cambio de paradigma y en el viento de cola que tenemos con la IA, que es la industria más pesada de todas, porque necesitás data centers, energía, minería, frío y agua”.
“Mucha gente compara con la revolución industrial, pero para mí es más parecido a lo que pasó en 1602 en Amsterdam, con la creación de la bolsa, que sería hoy el software del mundo”, observó y planteó: “Tenemos el hardware y estamos en camino de aflojar un poco el tema del software, es decir liberalizar la economía para ser competitivos”.
El RIGI y el sistema bancario
Con respecto al RIGI, destacó que “todos los beneficios impositivos para seducir al inversor de que invierta aquí y no en otro lado”, mientras apuntó que retener esos capitales depende en gran medida de “un buen desarrollo bancario”.
“Si el sistema financiero mejora, ¿por qué me voy a llevar el dinero a otro país si en Argentina me dan la seguridad jurídica, económica y financiera que necesito?”, se preguntó, planteando la necesidad de optimizar el sector.
El camino de cara al futuro
Finalmente, Martelli precisó que se trata de “una industria pesada”, por lo que observó: “El derrame en la sociedad se va a ir dando lentamente, porque una operación minera no se monta de un año para el otro. Tarda años y quizás más de una década en llegar a la parte más dulce de la veta de algún mineral”.
De todos modos, llamó a “seguir por este camino” y pidió “que se den debates para encauzar al privado y lo público”. “Todo esto hay que hacerlo sin ponerle la pata sobre la cabeza a la persona que está invirtiendo su capital. El mundo es muy grande y hay muchos países más fáciles para invertir, así que Argentina debería ser la puerta de entrada”, concluyó.