El último paso en este sentido lo dio la semana pasada al vetar dos nuevas normas y marcó un récord sin precedentes en el período democrático. Los últimos vetos recayeron sobre leyes vinculadas a deudas de productores apícolas y hortícolas con la Caja Popular de Ahorros. De esta manera, amén de las justificaciones oficiales, el malestar ya se instaló incluso entre los legisladores que responden al propio gobernador. Sostienen los opositores, por su parte, que la actitud casi maníaca de Alperovich «no respeta las bases de la organización institucional» y se quejan porque de esa manera «desconoce el rol de este poder del Estado». «Si el gobernador va a vetar todas las leyes por las que nosotros trabajamos, ¿entonces por qué no cierra la Legislatura y nos vamos todos a casa?», preguntó con ironía un legislador referente del radicalismo tucumano.
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