14 de julio 2003 - 00:00

¿Ameghino tenía razón?

En épocas de Ameghino, el padre de la paleontología argentina, los científicos discutían si esta capa verdosa era más cercana en el tiempo a la que se ubica sobre ella, conocida como bonaerense (entre 150.000 y 500.000 años atrás) o a la que está debajo, llamada ensenadense (entre 500.000 y 2.000.000 de años atrás).Faltaba entonces descubrir en la capa geológica en cuestión un fósil que fuera exclusivo de uno de los períodos que la antecedieron o precedieron. Esto pudo concretarse en el sudeste de la provincia, pero en el norte se carecían de estudios pormenorizados.
El descubrimiento de los hombres del
Museo Paleontológico de San Pedro Fray Manuel de Torres tiene el aspecto de un carpincho gigante, pieza típica de la época ensenadense. Por lo tanto, finalmente, Ameghino tenía razón, y esa capa verdosa del suelo bonaerense pertenecería a una época tardía de aquel período que comenzó hace 2 millones de años.
Ameghino llamaba a este período «
ensenadense cuspidal» y la databa en 500.000 años, a diferencia de otros científicos que lo hacían en épocas más cercanas.
Por otra parte, según explicó a
Ambito Nacional José Luis Aguilar, uno de los fundadores del museo paleontológico local, de tener éxito las excavaciones en la cantera sanpedrina (a 8 kilómetros del casco histórico), podría rescatarse el primer esqueleto completo de mesoterio.
De todas formas, para que el descubrimiento adquiera rango científico, aún falta que expertos del
Museo de Ciencias Naturales de La Plata revisen las piezas y pormenoricen el estudio. Una vez limpio y rescatado, el material será estudiado por el profesor e investigador platense Eduardo Tonni, quien aseguró a este diario que no ha habido, hasta ahora, investigaciones modernas sobre el suelo del norte de la provincia de Buenos Aires que pudieran datar la capa geológica en cuestión.
La ciudad de San Pedro es ideal para este tipo de hallazgos debido a que en las
barrancas del río Paraná quedan expuestas las edades geológicas por las que atravesó la llanura pampeana.
El extinto mesoterio era un
notoungulado, es decir, un animal con pezuñas, con el aspecto de un carpincho y el tamaño de un oso negro de unos 2 metros de largo.

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