La asunción de la presidente Cristina de Kirchner fue acompañada por la llegada de nuevos gobiernos provinciales que se esfuerzan por aplicar su impronta al ritmo político del país. Se observan algunos enérgicos movimientos y, de a poco, se va conociendo el estilo de los que llegan y la forma en que encastran las piezas en el mapa general. Por caso, se vislumbra un dúo de mandatarios «compinches» en Cuyo, unido por un espíritu «anticoncertador»; mientras que también se aprecia la formación de otra pareja, en este caso mixta, de dos que son vistos como «los progresistas» del elenco de mandatarios. En plan de duplas, podría agregarse la de los «jóvenes K» que ahora mandan en Chaco y Salta. En cualquiera de los tres casos, la Casa Rosada teje un vínculo interesado y particular. En tanto, al cronograma de asunciones se sumó esta semana un caso religioso: el de un arzobispo norteño que se lució hablando guaraní.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Compinches en el aire El mendocino Celso Jaque recién se está acomodando en su nuevo despacho de gobernador, pero ya detecta algunas carencias en el legado que le dejó el ahora vicepresidente Julio Cobos. Uno de los rubros que más parece incomodarlo es el de movilidad, por lo que confirmó que quiere tener un avión oficial. El nexo con la Casa Rosada le exigirá viajes permanentes y el malargüino no quiere quedar a merced del impredecible mercado aerocomercial. La decisión está tomada, especialmente luego de que durante la primera semana de gestión el gobernador sanjuanino José Luis Gioja lo endulzara haciéndole probar su propia aeronave provincial, con la cual aterrizó en Buenos Aires, San Juan y Malargüe. Se trata, en rigor, del circuito que más trajinará Jaque en los próximos años. La camaradería con Gioja es palpable desde los tiempos de campaña, cuando el sanjuanino se convirtió en uno de los principales promotores del ahora gobernador mendocino. Ahora, desde sus cargos, ambos «compinches» peronistas demuestran tener en Cobos una suerte de enemigo común, al cual hostigan y se encargan de hacer sentir como un «colado» en la Casa Rosada. Para colmo de males, Cobos no sólo le heredó a Jaque una provincia sin movilidad propia, sino también carente de una residencia oficial, algo que el nuevo mandatario también apunta a remediar.
Los «progre» del momento El nuevo mapa de mandatarios encuentra otras sociedades de gobernadores. Si bien en gestación, se vislumbra un nexo entre el socialista santafesino Hermes Binner y Fabiana Ríos, del ARI. Ella participó de los actos de asunción en Santa Fe y él envió emisarios para la ceremonia fueguina de ayer. En el vocabulario de ambos se repite mucho la palabra «progresismo» y también comparten sentimientos encontrados respecto de la titular del ARI Elisa Carrió, de quien toman prudente distancia pese a la inevitable conexión política (Ríos integra el ARI y el Socialismo se junto con «Lilita» en los últimos comicios, aunque más no haya sido para satisfacer al titular del partido, Rubén Giustiniani). Los dos son rosarinos y comienzan procesos inéditos: por un lado un socialista gobernando y, por el otro, Ríos abre el camino para el ARI y para el sexo femenino. En su primera semana de gobierno, Binner ya se encarga de mostrar ejecutividad y perfil propio: en su primera semana se autolimitó para nombrar jueces, quitó el vallado de protección de la Casa de Gobierno y lanzó un plan de $ 30 millones para recuperación edilicia de 3.100 escuelas. Este «progresismo en ascenso» es seguido de cerca por el kirchnerismo, que no desea que le florezca un foco de poder a su izquierda. La táctica de Nación apunta las demostraciones de amistad, dejando en claro que «no habrá rispideces», como dijo el propio Alberto Fernández. Por ahora, los provinciales parecen confiar en las caricias K.
''Jovenes K'' en el poder En plan de emparejamientos, otro que surge del presente año electoral lo integran los gobernadores de Chaco, Jorge Capitanich y de Salta, Juan Manuel Urtubey. Ambos jóvenes (promedian los 40 años) están revisando medidas de sus antecesores y rivales políticos -nombramientos de personal, por caso-, aprovechando el viento de cola y la buena sintonía que han alcanzado con la Casa Rosada en forma inesperada. Vale recordar que el kirchnerismo recién «descubrió» a estos dos gobernadores en los últimos meses. El 16 de setiembre, Capitanich dio el golpe al desbancar al radicalismo ortodoxo. Se ganó la membrecía del club K y encendió la lamparita de Alberto Fernández, que se dio el gusto de repetir el modelo en Urtubey, que derrotó al PJ de Juan Carlos Romero.
Asuncion religiosa Entre tanto ascenso político ocurrió este fin de semana el de un representante de la Iglesia. Fue el del nuevo arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, sexto prelado de esta Arquidiócesis, quien reemplazó a Domingo Salvador Castagna. La ceremonia se realizó en la noche del sábado en la Catedral correntina, con gran marco de público y la participación del nuncio apostólico Adriano Bernardini, representante del papa Benedicto XVI. Estuvieron allí, además, el gobernador Arturo Colombi y figuras como el embajador de Eslovenia, Agustín Vivod, amigo de Stanovnik. La jornada gozó de un apacible y bucólico clima, aunque tuvo alguna cuota de «realismo» en el breve mensaje del representante laico que tuvo la ceremonia de asunción: «Ya lo verá, monseñor. Este es un pueblo manso y respetuoso, pero bravo ante la injusticia», le advirtieron a Stanovnik.
Dejá tu comentario