Carrió subió a un avión de la estatal LADE rumbo a Río Gallegos, pero cuando sobrevolaba la ciudad de Viedma el comandante anunció un desperfecto técnico. Imaginó la jefa espiritual del ARI que desde esa ciudad podría embarcarse en otra nave o hasta completar el viaje por tierra. No, dijo el comandante: el vuelo vuelve a la base de El Palomar, en Buenos Aires. Nadie la podrá convencer de que no fue víctima de un avión privado.
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