El tren bala a Rosario y la comunicación ferroviaria con Chile, dos de las más auspiciadas promesas hechas por el ex presidente Néstor Kirchner comienzan poco a poco a inscribirse en la lista de rimbombantes anuncios destinados al fracaso. En el país trasandino ya condenan al olvidó al proyecto tan promocionado por Kirchner y la presidente chilena Michelle Bachelet en diciembre de 2006. De hecho, es oficial que comenzarán a construir una nueva carretera sobre el trazado de las vías. En tanto que desde el gobierno del socialistas Hermes Binner asumieron públicamente que existen otras prioridades mucho más realistas que el tren soñado por el santacruceño -presentado con bombos y platillos- para comunicar Rosario y Buenos Aires en apenas una hora. Alguna vez fue Carlos Menem, con el vaticinio de que desde la Argentina comenzarían a realizarse viajes espaciales para llegar a Japón en una hora. Mal que le pese al matrimonio presidencial, la era K parece tener muchos puntos de contacto con demonizada década del '90 En el caso del Trasandino, pensado para cruzar hacia Chile desde Mendoza, Eduardo Bitrán, ministro de Obras Públicas del vecino país -en breve será reemplazado por Sergio Bitar- fue muy claro: «En vista del fracaso de la licitación, se resolvió construir una carretera de 30 kilómetros paralela a la actual vía internacional y en el mismo lugar en que se encuentra la actual vía férrea en desuso», dijo días atrás. Aseguran que la nueva ruta de cruce a Los Andes sólo quedaría cerrada 12 días al año (el cruce actual permanece cerrado al menos 50 días). Las declaraciones dejan descolocadas a las figuras políticas locales que, además de los Kirchner, dieron respaldo al proyecto, como el vicepresidente Julio Cobos -que tuvo al Trasandino como uno de sus caballitos de batalla para conseguir apoyo de la Casa Rosada- y el actual mandatario mendocino Celso Jaque.
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El cambio de rumbo del vecino país desaira el llamado a licitación conjunta argentino-chilena acordado en diciembre de 2006 por Kirchner y Bachelet. De este modo, la realización de la obra queda ahora completamente en manos privadas, a cargo de las únicas firmas oferentes del proceso licitatorio: CASA (de Eduardo Eurnekian), las mendocina Cartellone y Tecnicagua, la chilena Petrolera del Sur, la brasileña Camargo Correa y la ferroviaria argentina Cometrans. Desde el consorcio Eurnekian no se dan por vencidos, pero prefieren «no hablar del tema hasta marzo», según indicaron a este diario. Aun así, también reconocieron que «hasta fines de enero tenemos plazo para la presentación de la oferta económica», tal como publicó el diario mendocino Los Andes. El otro proyecto ferroviario que encuentra objeciones es el tren de alta velocidad que uniría Buenos Aires, Rosario y Córdoba, una obra que aún no fue licitada formalmente, costaría alrededor de u$s 1.200 millones y es muy criticada por sectores de la oposición, que acusan manejos turbios por parte del Ministerio de Planificación conducido por Julio De Vido. En este escenario, el ministro de Obras Públicas de Santa Fe, Hugo Storero, se sinceró advirtiendo que el proyecto es «un despropósito» sin una previa reactivación previa de ramales ferroviarios de carga y de la Hidrovía. «Es un emprendimiento a estudiar si contempla un análisis a fondo de los ingresos a Rosario y a Córdoba, donde deberán ubicarse las estaciones, entre otras cuestiones. Si hablamos de acá a diez años, entonces sí estamos de acuerdo», señaló Storero al diario La Capital.