En la carta divulgada ayer, la organización humanitaria remarcó que la cárcel mendocina, donde se han producido numerosos motines, padece de «falta de atención médica, condiciones insalubres en los patios e inodoros, carencia de actividad de rehabilitación y encierro continuo en las celdas». «Amnistía Internacional se permite recordar al gobernador que los derechos humanos de una persona no terminan al ser enviada a la cárcel. El preso tiene derecho a un trato digno. Pero parece que estos derechos básicos han sido rutinariamente violados en la cárcel de Mendoza», advirtió.
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