Buenos Aires - La crisis social y política provocada por el nuevo paro del campo hizo naufragar la intención del gobierno de Buenos Aires de impulsar en los próximos días una reforma fiscal, tendiente a eliminar las exenciones en ingresos brutos que existen hoy en la industria y el sector productivo. «En medio de otra etapa de tensión en el conflicto con el campo, no se pueden tomar medidas que afectarían impositivamente a sectores rurales y también al comercio y los servicios de la provincia», reconoció un hombre del entorno del gobernador Daniel Scioli, según publicó el diario «El Día». El borrador del proyecto que ahora queda suspendido prevía gravar con Ingresos Brutos actividades rurales -hoy exentas-, como los tambos y la cría de cerdos y pollos.
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La decisión de postergar hasta nuevo aviso la reforma fiscal -con la que Scioli pretendía sanear el problema financiero- también alcanzó a la suspensión de la emisión de un nuevo bono en el mercado financiero internacional por unos 300 millones de dólares. De esta manera, la provincia deberá encarar una nueva estrategia para compensar el ingreso de $ 3.000 millones provenientes de la generalización de Ingresos Brutos. Además, se preveía uniformar las diversas alícuotas de este impuesto en 4%, ya que el comercio y los servicios actualmente tributan 3% y 3,5%, respectivamente. Scioli había comunicado al gobierno nacional los ejes centrales de su reforma fiscal y, tras conseguir el aval de Cristina de Kirchner, comenzó una etapa de diálogo con los diversos sectores que se verían alcanzados para tomar el pulso del consenso. Las rondas de diálogo incluyeron a algunos legisladores, que en los últimos días enviaron un mensaje claro a la gobernación: «Si la reforma impositiva sale en estos momentos, en el interior de la provincia se incendia todo». Por de pronto, la reforma fiscal de Buenos Aires deberá esperar hasta que, por lo menos, el conflicto con el campo termine de ser resuelto.
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