OBISPO MISIONERO LO ACUSA DE MALVERSAR FONDOS Crece polémica por sospecha sobre Piña Misiones - La polémica por el cruce de acusaciones entre el actual obispo de la diócesis de Iguazú, Marcelo Martorell, y su antecesor, monseñor Joaquín Piña, llegó ayer a su máxima tensión. «Me sorprende que un obispo mienta tanto», disparó Carlos Di Marco, mano derecha de Piña, luego de que el propio Martorell denunciara un «desfalco descomunal» en la anterior administración de la Pastoral Social. El actual obispo también acusóque la situación les valdrá «una denuncia penal por malversación de fondos que involucraría a casi todos» los que formaron parte de la gestión de Piña. A esa acusación Di Marco contestó ayer: «Que lo hagan, porque todo lo que digan habrá que probarlo». Por su parte, Di Marco, ex titular de la Pastoral Social y Cáritas de la diócesis de Iguazú, dijo no sorprenderse con las denuncias de Martorell. «Sé que estas personas buscan cualquier modalidad para dañar a la gente y crear sospechas», manifestó en una entrevista publicada por «La voz de Cataratas». «Yo creo que ellos se sienten con culpa porque no pueden conducir una Iglesia al servicio de los pobres como monseñor Piña, ahora sus amigos son los que le dan empleo. Esto no es contra mí, es contra don Joaquín, porque a él nadie lo molesta, tiene libertad y no cumple órdenes de ningún gobierno o grupo económico», indicó Di Marco, ex candidato a vicegobernador por el Frente por la Dignidad. Por otra parte, Di Marco admitió que trabajó en negro con Piña durante 14 años. Dijo que responderá las acusaciones del obispo con una demanda laboral, dejando en evidencia que trabajó en negro cuando su titular era Piña. Asimismo, Di Marco desestimó las denuncias de supuesta malversación de fondos para uso de la campaña de Piña contra la reelección indefinida del ex gobernador Carlos Rovira. «La maldad está en decir que usamos fondos que no debíamos», dijo, y refirió que Cáritas nacional otorgó 3 mil pesos durante la campaña que fueron utilizado en la educación ciudadana. «Lo que no dice Martorell es que hay una maniobra clara de enmascarar este cambio de rumbo que tiene la pastoral actual de la diócesis de Iguazú», agregó. El ex compañero de fórmula del camionero Adolfo Velázquez consideró que «la Iglesia, como toda institución humana, es santa y prostituta. Nosotros vivimos 20 años de Iglesia santa con monseñor Piña, y ahora nos tocan otros años de prostituta con Martorell. La intención del poder que tiene Martorell, nuevamente está en que don Joaquín salga de la provincia», disparó. Además, señaló: «Es probable que ellos comiencen con la querella, pero yo tengo todas las pruebas para presentar. Este prostituto nuevo de la Iglesia de Iguazú tendrá que probar las cosas que dice», advirtió. Por su parte, la ex convencional constituyente de la lista que encabezó Piña, Adela Helguera, también salió a defender al ex obispo. «Acá tenemos una Iglesia imperial con el obispo Marcelo Martorell», declaró a «Radio del Plata». Agregó que el obispo «se cree que es toda la Iglesia y quien marca la línea, aliada con el poder y con los capitalistas», sostuvo al marcar la diferencia con Piña, cuya línea -agregó- «es estar junto a los pobres y así poder hacer el bien». «La mejor forma de aclarar la denuncia del obispo Martorell es el camino de la Justicia», expresó por su parte Mariano Díaz, quien el año pasado fue convencional constituyente por el Frente de la Dignidad y actual diputado provincial por el mismo frente que apoyó Piña.
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