7 de febrero 2003 - 00:00
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Estructural
Según Juan De Marco, gerente general de Transba, transportadora controlada por Transener, « el problema es estructural» ya que la red está dispuesta en forma « radial», pendiendo todo el sistema de un único nodo desde donde parte la energía.
El funcionario de Transener sostuvo que son las distribuidoras las que debieran realizar inversiones aunque admitió que el problema reside fundamentalmente en que, desde que estalló la crisis financiera nacional, quedó detenido el Plan Federal de Transporte de Energía Eléctrica. El programa preveía obras por unos 500 millones de dólares para interconectar los diferentes eslabones del disperso sistema eléctrico nacional (esto es: Patagonia-Cuyo, Cuyo-Noa y Noa-Nea).
Comisión
Sin embargo, trascendió ayer que la Secretaría de Energía de la Nación dispuso la conformación de una comisión para analizar las obras prioritarias en materia energética. Una medida que estiman será un tímido primer paso en la materia.
Desde las empresas distribuidoras, en tanto, retrucan que la cuestión no es tan simple. Fuentes del sector aseguraron a este diario que las inversiones en transporte de energía deben ser definidas por todos los actores, es decir, generadores, transportistas, distribuidores y entes reguladores.
Además la financiación puede trasladarse a las tarifas, un camino que dejó abierto, vía decreto, el presidente Eduardo Duhalde.
Admiten las distribuidoras que hoy en día «las empresas recaudan para operar y mantener el sistema» cuando se requieren, en rigor, inversiones constantes.
Por caso, una línea para transportar la energía entre Resistencia (Chaco, región NEA) hasta Güemes (Salta, región Noa) costaría unos 195 millones de dólares, un monto difícil de recolectar, según las empresas, en la situación económica del país.
Por otra parte, las distribuidoras consultadas en el NOA aseguraron que por el corte sufrido en esa región se aplicarán sanciones y que, por lo tanto, son las primeras en querer que se hagan las inversiones.
Es por eso que los transportistas temen que el problema de Tucumán se repita en otras zonas del país, entre las que De Marco señala la provincia de Buenos Aires, sobre todo la costa atlántica, el norte provincial -la zona de San Nicolás y Ramallo están consumiendo mucha energía por reactivación de las exportaciones y, por ende, aumento de la actividad industrial- y el oeste bonaerense. También se teme por la Patagonia, uno de los pilares del frustrado plan federal de obras.
Además, los actores del servicio eléctrico chocan en varios aspectos. Las transportadoras se quejan porque pagan sus insumos en dólares y cobran en pesos.
Las distribuidoras, a su vez, porque pagan en pesos pero, en muchos casos, cobran en bonos provinciales los que no son aceptados como forma de pago por sus proveedores. Y los usuarios no quieren aumentos en sus tarifas que repercutan en sus flacos bolsillos.




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