Una providencial rotación del viento llevó un temporario alivio ayer a los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires y del conurbano, al disipar durante el día el humo desatado por la quema de pastizales, y dejar paso así a un domingo radiante. En cambio, la humareda -producto de cerca de 300 focos que arrasaron más de 70 mil hectáreas- se trasladó en las últimas horas al sudoeste de la provincia de Buenos Aires -a cerca de 700 kilómetros del fuego- y hacia el centro y sur de Santa Fe y Entre Ríos. Por caso, Rosario resultó invadida el sábado por la oscura nube. Para esta madrugada, en tanto, se esperaba un nuevo cambio de vientos que hará retornar al temido humo a los barrios porteños y del conurbano, aunque con menor intensidad. Más allá de las mejoras temporarias por efecto del viento, es probable que al menos hasta el miércoles -hasta cuando rige la alerta- continúe el fenómeno en la región, con la consecuente falta de visibilidad y los trastornos anexos en materia de transporte y salud. «Como el viento va a continuar soplando del norte, es muy posible que siga el humo sobre nosotros», advirtieron desde el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), además de ratificar la alerta para la región. En paralelo a estos vaivenes, ofreció alguna buena noticia el epicentro entrerriano de las llamas, que recibió dos nuevos helicópteros de Nación para trasladar brigadistas y que fue sobrevolado por la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, quien habló de «tragedia ambiental». «Se combatieron focos esporádicos y se está logrando apagar uno de los núcleos de incendios más importantes, ubicado en la isla La Argentina, en el departamento entrerriano de Gualeguay», aseguró el ministro de Gobierno, Adán Bahl. Sin embargo, Picolotti advirtió: «Mientras estamos apagando y arriesgando la vida de nuestros brigadistas, hemos detectado que prenden otros focos, lo que implica que se sigue con la actitud realmente bárbara de la quema». La funcionaria enfatizó, además, que el gobierno nacional está «haciendo todo lo que se debe hacer» para hacer frente al flagelo, y que «los medios que están en el lugar son los adecuados». En paralelo, recalcó que esta situación «no tiene nada que ver» con las negociaciones que lleva adelante el gobierno y con el campo por las retenciones, aunque advirtió que «si están quemando de manera intencional e irresponsable, es algo totalmente negligente, por lo que tenemos la responsabilidad de denunciar».
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Por la mañana, los ciudadanos porteños y del Gran Buenos Aires se despertaron con la novedad de que, virtualmente, por primera vez en los últimos días, pudieron ver con nitidez el cielo celeste. Durante el día, los sitios de esparcimiento -sobre todo, los que se encuentran libres- se vieron desbordados por miles de personas deseosas de disfrutar de un merecido respiro entre tanta humareda. La percepción fue confirmada por estudios del Ministerio de Ambiente porteño sobre los valores de monóxido de carbono y de material particulado, que se redujeron drásticamente ayer y «llegaron a los niveles habituales». En este marco, operaron con normalidad el Aeroparque metropolitano y los subterráneos. Hasta el mediodía, sin embargo, once rutas, autopistas y caminos bonaerenses continuaban con visibilidad reducida. El fenómeno -que incluyó en algunos puntos caída de cenizas- afectó la visibilidad en la Ruta 36 y la rotonda Alpargatas, los caminos Centenario y Belgrano; la Autopista Buenos Aires-La Plata, tramo del peaje Hudson a La Plata; las autopistas Ezeiza-Cañuelas, Riccheri, Jorge Newbery y del Oeste, y la Autovía 2, hacia la costa. Pese al alivio, el malestar no cesa. Por caso, hoy cerca de 300 personas presentarán demandas judiciales en la Ciudad de Buenos Aires por un total de 15 millones de pesos contra los responsables de iniciar los incendios. Sin embargo, el viento del este y nordeste que favoreció a esa zona -y también al vecino país de Uruguay- no brindó igual panorama para el sudoeste de la provincia de Buenos Aires. «Lugares como Junín fueron muy afectados, con visibilidad de menos de 500 metros», aseguró la difusora del SMN, Ana Gómez. También se vieron afectadas localidades como Pehuajó, Pigüé, Sierra de la Ventana, Tres Arroyos, Monte Hermoso, Coronel Pringles, Coronel Dorrego y Bahía Blanca por efecto del viento del Este y Norte.
DESDE EL AIRE En lo que respecta al foco de las llamas, el sábado, la presidente Cristina de Kirchner recorrió -junto al gobernador Daniel Scioli; al ministro del Interior, Florencio Randazzo, y a Picolotti- la zona de los incendios y aseguró que «alguien debe hacerse responsable» por la quema de pastizales. Por su parte, Randazzo confirmó la existencia de dos detenidos y de un hasta anoche prófugo -un productor agropecuario, identificado por el gobierno nacional como Antonio Pazzaglia y propietario de los terrenos en los que se inició la quema- en el marco de la causa que, en un juzgado de Campana, investiga las responsabilidades en los incendios. «Los delitos están tipificados como incendio, daño ambiental y delitos contra la propiedad, y no son excarcelables», enfatizó. En este marco, en las últimas horas sumó suspicacias una nota que circuló por Internet -firmada por un presunto ingeniero agrónomo Juan Benito Matteauda- en la que se denuncia un supuesto inicio intencional del fuego, ya no por parte de productores, sino de «extraños» ligados a fuerzas de seguridad. Allí sostiene: «Para esta época, procedemos al quemado de pastos, pajas y material leñoso que el vacuno no ingiere en el proceso de engorde primavera-verano». «Siempre hemos sido conscientes de que durante dos o tres días las poblaciones aledañas al Paraná sufren las consecuencias -humo, hollín, olores- de este mejoramiento del pastizal, pero nunca han sido de tal persistencia ni magnitud», advierte. Según Matteauda, «a partir de la primera semana de abril se empezó a ver movimiento de gente no conocida», hasta que «el 8 de abril un peón me informó que cerca de la costa había una lancha civil con gente desconocida; cuando me apersoné al lugar, uno de ellos se me presentó diciendo que era Gómez y que traía amigos para pescar, y si era posible que allí lo hicieran». «Todo esto me resultó muy sorpresivo, ya que yo ubicaba al susodicho como un subprefecto de la zona de San Pedro de apellido Guglielmo o Guglielmone y a otro, civil, que en agosto del año pasado se me había apersonado para preguntar por la dirección del propietario o arrendatario del predio, ya que quería pedirle una colaboración para la campaña electoral». Matteauda explicó que «al no tener nada que sospechar», los autorizó a pescar. «Cuando esa noche empezaron los incendios, supuse que por estúpido había permitido a un grupo de irresponsables que después de un asado no tomaron las medidas pertinentes para evitar un problema, pero empleados nuestros que llegaron al lugar me trajeron restos de cubiertas y dos bidones retorcidos por el calor», denunció. En ese marco, advirtió que al día siguiente se presentó ante Prefectura de Zárate «para informar del incendio y que teníamos problemas para apagarlo con nuestros medios, y también para hacer la denuncia de lo que había pasado». «No me tomaron la denuncia y durante tres días no tuvimos ningún tipo de apoyo para extinguir el fuego», se quejó, además de asegurar que también se presentó ante la Policía Bonaerense de Zárate para presentar la denuncia, pero que no «no fue tomada con el pretexto, igual al de Prefectura, de que un incendio en esta época era cosa común».
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