La decisión fue formalizada en un acuerdo suscripto entre los representantes de AMET, del gobierno provincial y de Tomada. De este modo, a partir de hoy se volverá a dictar clases en las escuelas técnicas, de la mano del regreso a la actividad de cerca de 700 docentes de distintas especialidades. En paralelo, las asperezas de fondo en torno a la oferta salarial dilatan la resolución del grave conflicto en el caso del resto del arco docente, que ahora analizaba suspender las medidas de fuerza por 60 días mientras sigue discutiendo con el gobierno. Ambiguamente, la combativa Asociación de Docentes de Santa Cruz (ADOSAC) decidió el domingo a la madrugada aceptar «con correcciones» la oferta oficial concretada la semana pasada, que contempla la elevación del salario básico de 161 pesos a 500 pesos. En ese marco, votaron presentar una suerte de «contrapropuesta» y dispararon otro polémico paro de 48 horas, que arrancó ayer. Sin embargo, el titular de ADOSAC, Pedro Muñoz, no voló a Buenos Aires -donde se sustancian las deliberaciones, con mediación nacional-, ni en la noche del domingo ni ayer. Lo haría en cambio hoy, con la intención de volver a sentarse en la sede laboral nacional. Según fuentes gremiales, fue la falta de entendimiento en las conversaciones extraoficiales lo que dilató el nuevo desembarco en la cartera de Tomada, y no las complicaciones en los vuelos, que en las últimas horas volvieron a pegar de lleno en la campaña de Elisa Carrió. El clima es de tensión en la provincia, ya que hoy se reunirá en Río Gallegos un nuevo congreso de ADOSAC, en el cual no se descarta la aprobación de nuevas medidas de fuerza, ante la falta de un acuerdo definitivo. Ayer, por de pronto, fuentes del oficialismo aseguraron que menguó en Río Gallegos el acatamiento a la huelga -«bajó de 90% a 60%, dijeron-, mientras que en otras localidades, «donde las asambleas aprobaron la propuesta salarial, los maestros volvieron a las aulas». Sin embargo, fuentes gremiales lo desmintieron. La falta de consenso entre los maestros y el gobierno gira en torno a la discusión sobre la manera en que serán recuperados los días de clase perdidos, ya que el gremio se niega a trabajar los sábados o durante las vacaciones de invierno y verano, aunque sea de forma «rentada». El debate está ligado, además, a la forma en que se pagarán las jornadas no trabajadas y el presentismo y a arrancar al gobierno plazos de concreción de otros reclamos. Por la mañana, Peralta se mostró «sorprendido» por la decisión del gremio de «aceptar a medias» una oferta salarial que triplica el salario básico y «responder» con otras 48 horas de paro. Además, señaló no haber recibido aún una «contrapropuesta» docente y pidió un «gesto para empezar a generar confianza». En paralelo, aseguró que su provincia continuará «con las negociaciones con los maestros» una vez que se hayan restablecido las clases, en lo que se leyó en principio como un endurecimiento en la postura del mandatario, que hasta el momento asumió un perfil conciliador. Sin embargo, un allegado aseguró que las conversaciones continuarán pese a las medidas de fuerza y, de hecho, el propio Peralta aclaró que las deliberaciones seguirán instaladas en el ámbito del Ministerio de Trabajo Desde Buenos Aires, también por la mañana, Tomada calentó la jornada al insistir en que «no hay posibilidades de modificar» la propuesta oficial.
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