3 de junio 2005 - 00:00

Estatales se suman a paro

Los reclamos se iniciaron de la mano de trabajadores municipales del norte de Santa Cruz, que exigen la incor-poración al salario básico de
$ 200 otorgados como suba no remunerativa. Las localidades más conflictivas son
Pico Truncado -que tiene el edificio comunal sitiado y dos cortes de ruta, que generan signos de desabastecimiento en materia de algunos comestibles- y Caleta Olivia, donde se encuentra tomada la Municipalidad desde la noche del lunes.
Pero en un encuentro que concluyó en la noche del miércoles,
gremios provinciales decidieron reclamar junto a los activistas municipales una suba del básico. No es un dato menor, si se tiene en cuenta que en la provincia el principal empleador es el Estado. Según lo reseñado por Tiempo Sur de Río Gallegos, además se acordó concretar una movilización en las distintas localidades, hasta concluir en la capital provincial la próxima semana.
En paralelo, ayer trabajadores municipales de esa ciudad -que gobierna el radical
Héctor Roquel- acordaron sumarse a los reclamos, con medidas de fuerza graduales hasta el miércoles, que se iniciarán con quites de colaboración de dos horas por turno.
Sin embargo, el gobierno del justicialista
Sergio Acevedo ya adelantó que no está dispuesto a otorgar una nueva recomposición salarial para no «hipotecar» la provincia, y que no negociará mientras se lleven adelante medidas de fuerza.
En paralelo,
al escenario de malestar de trabajadores públicos se sumaron reclamos del sector pesquero. Ayer desembarcaron en Río Gallegos cerca de cien empleados de la empresa Antonio Barillari SA, de Caleta Olivia, en el marco de una tensa situación que incluye denuncias de supuesta discriminación disparadas por esa firma contra el gobierno de Acevedo.
La empresa -la que, aseguran, genera mayor mano de obra en la provincia- se queja de que no fue recibida aún por el mandatario.
Los fileteros -que piden al gobierno que intervenga- exigen a la empresa
una suba en los precios de materia prima procesada, que la firma condiciona a la obtención de nuevos permisos de pesca.
Tras recorrer cerca de 900 kilómetros, no pudieron ingresar a la ciudad por problemas de «papeles» de los micros, por lo que optaron por caminar los 28 kilómetros que los separaban del centro de la ciudad. Anoche mantenían un encuentro en la subsecretaría de Trabajo con el ministro de Economía,
Luis Villanueva, y con la subsecretaria de Pesca, Liliana Scioli.




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