Desde el inicio de la pandemia, el gobernador bonaerense Axel Kicillof y sus funcionarios hicieron hincapié en los problemas que conlleva una mayor circulación para un virus con gran fuerza de contagio. Debido a las diferentes situaciones, se dispuso desde Nación la implementación de una serie de fases que, pese a ser claras, no todos cumplen por igual.
Los casos de Ezeiza y Mar del Plata son claros exponentes de dos situaciones diferentes. Para empezar, el intendente del municipio donde se emplaza el aeropuerto más importante del país, Gastón Granados (a cargo del distrito en reemplazo de su padre, ausente por prescripción médica) aseguró la semana pasada que “desde el lunes” llevaría adelante una reapertura progresiva de comercios. Lejos de quedarse en una declaración, los comercios locales no esenciales reabrieron esta semana sus puertas contrario al decreto vigente y dejaron al intendente local muy mal parado ante el gobernador y ante sus localidades vecinas que no ven con buenos ojos este accionar.
El accionar sorprendió al concejal y excandidato a intendente de Juntos por el Cambio, Rubén Barabani, quien aseguró que “ellos (por los Granados) suelen ser muy obedientes al gobierno de turno”. Y aseguró que “siempre tienen la misma metodología. No participan a nadie de sus acciones”.
Se trató de una decisión sin decreto. De una declaración que se hizo eco en los vecinos y que no contó con los controles locales para imposibilitar este plantón al gobierno provincial.
Por su parte, Mar del Plata refleja la situación de diferentes ciudades del interior que, pese a no conseguir los avales necesarios desde la gobernación, avanzan en la habilitación de actividades que no están permitidas en la fase competente, en este caso la cuatro.
Tras la apertura de cafés y actividades deportivas, la ciudad pasó de 15 activos locales a 236 en cuatro días. Debido a la fuerte crecida, el intendente Guillermo Montenegro brindó ayer una conferencia de prensa y se apoyó en los especialistas y el comité local para dejar en claro que, por el momento, Mar del Plata no volverá atrás.
Pese a que se dijo que no hubo relación epidemiológica entre los contagiados y la apertura de bares, lo cierto es que la ciudad atraviesa una fuerte alza que, en caso de no mermar, conllevará medidas más drásticas. Que, de no ser tomadas por el propio municipio, serán decididas por la Provincia. “Se analiza lo cuantitativo y lo cualitativo. El foco es un geriátrico y un centro de salud. Eso hablar de un foco controlado. Pero todo puede cambiar”, aseguran desde el Ministerio de Salud bonaerense.
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