Buenos Aires - El gobernador Daniel Scioli salió a defender ayer el proyecto de ley para volver a instaurar en territorio provincial el régimen de contravenciones.
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Si se aprueba la propuesta legislativa, sugerida por el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, la Policía podrá detener a personas en la calle bajo figuras como la de «ladrón habitual», «merodeo», «vagancia», «ebriedad», «drogadicción» y «patotas en las calles», entre otras.
Con esa idea de reforma, Scioli dijo que no pretende «volver a situaciones que sabemos que generaron más problemas que soluciones», sino que apunta a «acorralar cada vez más las posibilidades de que se lleve adelante un delito».
Por otra parte, el mandatario indicó que antes de llevar el proyecto a la Legislatura, planea hablar con los ministros de Justicia, Ricardo Casal, y de Seguridad, con el objeto de pulir los detalles de la iniciativa. «También, hablaremos con los intendentes sobre la necesidad de poder estar luchando contra delitos, que a veces parecen chicos, pero después se transforman en un dolor de cabeza cuando no se toman recaudos», puntualizó Scioli.
Por su parte, Stornelli consideró que la modificación de las contravenciones las transformaría en «más eficientes y acomodaría los tiempos» para contribuir a que la Policía «recupere la calle». A decir del ministro, la provincia necesita «instrumentar un sistema que revitalice el régimen de contravenciones vigente, que es muy laxo, ha caído en desuso y entró en crisis durante los 80 por excesos de la Policía», completó.
A contramano, el fiscal de instrucción penal platense, Marcelo Romero, desestimó la eficacia de la propuesta de Stornelli y dijo que «llenar las comisarías de vagos y borrachos, sólo servirá para la estadística y para los sondeos de imagen». «No se trata de ganarle la calle a los de mal aspecto, sino de prevenir el delito, desarticulando previamente su organización, y la logística y operatividad de los criminales», consideró.
Con la misma meta de poner tope a la inseguridad, Scioli instó al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para que controle las ventas «en la calle conocida por todos (Warnes)». «Si los ladrones de autos ven que no tienen la posibilidad de comercializar los repuestos, se van a desalentar», sugirió el gobernador.
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