La inminencia de los comicios legislativos del 28 de este mes potenció previsiblemente en los últimos días en las provincias el calendario de medidas de fuerza de estatales, docentes, judiciales y trabajadores de la salud, además de las embestidas de sindicatos ligados a la producción y al transporte, en pos de nuevas recomposiciones salariales.
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En todos los casos, los dirigentes explotan la imperiosa necesidad de los oficialismos locales de evitar en lo posible escenarios de escalada de protesta social que puedan espantar votos.
La postal de efervescencia se vio fogoneada semanas atrás, luego de que Cristina de Kirchner anunciara una suba del 15,5 por ciento para los empleados estatales nacionales.
La estocada generalizada -todo un clásico en tiempo de elecciones- viene a generar mayor presión salarial sobre las alicaídas arcas locales, castigadas por la desaceleración de los envíos de coparticipación y de las recaudaciones provinciales, producto del impacto de la crisis financiera internacional.
Multisectoriales
En algunos distritos, las protestas asumen carácter multisectorial. Esa postal se vive por caso en Jujuy, que gobierna el justicialista Walter Barrionuevo, y en Corrientes, donde este año buscará su reelección el mandatario -ex radical K y hoy cobista- Arturo Colombi.
Las huelgas son múltiples también en Catamarca, tierra del también ex radical K Eduardo Brizuela del Moral y donde en las próximas horas volverán a parar los trabaja-dores de la Salud y de la Educación.
Los docentes se encuentran a la cabeza de los planteos gremiales. Por caso, en Santa Cruz el combativo Adosac desplegará mañana una nueva huelga de 24 horas, mientras que en territorio bonaerense los maestros anticiparon que exigirán formalmente la reapertura de la discusión salarial al justicialista Daniel Scioli.
La grilla de protestas, en rigor, no se da sólo en el ámbito del Estado, ya que sindicatos de los más diversos sectores privados también incomodan el normal desenvolvimiento del interior -con paros, cortes de ruta y tomas de fábricas- tanto para exigir nuevos incrementos de sueldos como para enfrentar el fantasma de los despidos.
Por caso, los trabajadores nucleados en el Sindicato Unión Obrera de Estaciones de Servicios, Garages, Playas de Estacionamiento y Gomerías de Cuyo decidieron desplegar desde las 0 de hoy un paro en Mendoza, San Juan y San Luis, en reclamo de un salario mínimo de bolsillo de 2.400 pesos.
Ómnibus
Por su parte, choferes del transporte de pasajeros de distintas provincias -entre ellas, Santiago del Estero, Catamarca y Chaco- también paralizaron la prestación del servicio con consignas salariales en los últimos días.
Las perspectivas para lo que resta del año en materia de incandescencia gremial en el interior no parecen ser buenas.
Por caso, el secretario de Trabajo de Córdoba, Omar Sereno, ya admite que «es posible que se profundice la conflictividad en el segundo semestre» en el distrito me-diterráneo, que gobierna el díscolo justicialista Juan Schiaretti.
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