9 de septiembre 2003 - 00:00
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La Ley de Lemas permitió a Obeid imponerse como gobernador, a pesar de haber obtenido 245 mil votos menos que Hermes Binner. Se repitió así la suerte del radical Horacio Usandizaga -mentor de ley-, quien en 1991 y 1995 fue el postulante a gobernador más votado y, sin embargo, terminaron triunfando Reutemann y Obeid. Ante esta distorsión, ayer Obeid sostuvo que promoverá un debate en la Legislatura para modificar el sistema electoral y adoptar «el que la ciudadanía decida».
Horas antes de proclamarse ganador Obeid con 43,48% de los votos contra 38,40% del Partido Socialista, los hombres y mujeres fuertes del peronismo local con Carlos Reutemann a la cabeza acordaron «comunicar» al Presidente el deseo de que PJ no se divida.
En el pequeño cónclave reunido en el viejo edificio gubernamental, todos estuvieron de acuerdo en ser cautos, buscar apoyos a nivel nacional e impulsar un debate en el partido quizás oportuno cuando esté definido el mapa de poder en las provincias el próximo 10 de diciembre.
A las 5.30, los datos del escrutinio provisorio eran irreversibles, y los peronistas de Santa Fe se decidieron a celebrar manteniendo la discreción. Obeid, del sublema Frente para la Victoria, volvió a recordar que era el candidato oficial del Presidente, pero se le escaparon un par de frases cortantes. «Si no es presidente en 2007, espero devolverle la banda de gobernador a Reutemann. Sabe que en su momento yo lo apoyé. El no quiso, pero si él quiere, lo volvería a apoyar», dijo el diputado nacional cuando el cansancio de la larga noche corrió el velo de las represiones inconscientes. Todos sabían en aquel Salón Blanco donde hacía las declaraciones públicas que, con la victoria, Reutemann se transformaba automáticamente en el candidato ideal de centroderecha para ocupar algún día la Casa Rosada. Justo en las antípodas de las aspiraciones de Kirchner con quien el gobernador santafesino tiene mala relación.
De hecho, Reutemann fue el gran ganador de la elección. Obtuvo 56,88% de los votos para senador nacional, 13,4 puntos arriba del resto de los postulantes peronistas y casi 3 puntos mejor posicionado que en la última elección de 1999. Además, los mejores números los consiguió en los barrios que estuvieron inundados por la catástrofe hídrica, donde alcanzó casi 70% de los sufragios.
Indirecta
Otra indirecta al presidente Kirchner lanzó Obeid, quien jura ser un partidario a muerte del patagónico. «Sólo los peronistas apoyan las leyes que pide el gobierno nacional, los socialistas jamás lo hicieron y seguirán poniendo trabas», aseguró cuando se le venían imágenes del Presidente en Entre Ríos apoyándolo oficialmente para la Gobernación, pero agregando, sin que nadie lo preguntara, que sentía un profundo respeto por Binner.
Los números, de todas formas, fueron contundentes y obligaron al intendente rosarino Binner a reconocer la derrota sin una sola denuncia de fraude tal como lo hubieran hecho prever sus acusaciones de campaña.
Desde el gobierno nacional las felicitaciones llegaron a través de Alberto Fernández, quien consideró «muy bueno para el gobierno» el triunfo de Obeid. Kirchner, según Obeid, lo hizo con dos llamados: uno a las dos de la mañana y otro cerca del mediodía.
Esta coincidencia de Reutemann y Obeid en reclamar una discusión al interior del peronismo nacional sobre los peligros de apoyar candidatos fuera del partido no quita, sin embargo, que sobre la relación entre ambos referentes de Santa Fe sigan existiendo las mismas dudas de siempre. Obeid es un político hábil, el único de la vieja militancia que sobrevivió electoralmente a la aparición del ex piloto de Fórmula 1 en el universo peronista local.
Según el resultado electoral, de la mayoría obtenida en diputados de la provincia por el peronismo -28 de las 50 bancas-, el sublema de Obeid logró 13 y el resto responderá a Reutemann.
En tanto, 18 diputados serán del lema socialista y 4 del ARI.
En el Senado, la mayoría será peronista con 15 legisladores, mientras el socialismo contará con 4. Pero el verdadero poder lo manejará Reutemann desde los cargos nacionales. El propio mandatario es el senador nacional electo, junto a Roxana Latorre, al tiempo que por la minoría irá el socialista Rubén Giustiniani.
Para la Cámara de Diputados de la Nación, el PJ batió un récord al lograr 6 bancas, mientras 3 serán para el socialismo y 1 para el ARI. Sólo resta esperar que el tiempo decante las mutuas promesas.




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