21 de diciembre 2005 - 00:00

Ministro de Felipe Solá destaca éxito del canje

A partir de la recuperación que se inició en el año 2003 en la economía del país, con asistencia del gobierno nacional tomamos medidas tendientes a normalizar la deuda, en el contexto de un plan de saneamiento de las finanzas que incluyó un notable esfuerzo por combatir la evasión impositiva. Así realizamos una primera reestructuración que abarcó a casi la mitad de la deuda, que consistió básicamente en el estiramiento de los plazos y la baja de las tasas de interés. Incluso 10% de los bonos emitidos en el mercado internacional fue ingresado a ese canje. También se normalizaron los pagos de las obligaciones domésticas, incluyendo a las contraídas con proveedores y contratistas, se rescataron los patacones y se compensaron deudas con el gobierno nacional. Quedó pendiente de refinanciación la deuda constituida por los eurobonos emitidos durante los ’0, que ascendía a cerca de u$s 4.200 millones, representada en 16 bonos denominados en euros, dólares, francos suizos y yenes, y legislaciones aplicables de Alemania, Suiza y EE.UU. La mayoría se encontraba en poder de inversores minoristas concentrados en Europa, particularmente en Italia, Suiza y Alemania; en menor proporción en los Estados Unidos y una porción muy pequeña en nuestro país.
 Reestructuración
El proceso de reestructuración se inició a mediados de 2003. Dada nuestra adhesión a la política del gobierno nacional de lograr una reprogramación de las obligaciones financieras dentro de un plan
de desarrollo sustentable, desde el inicio seguimos sus pasos, buscando avanzar paralelamente,
ajustando el cronograma de modo de no afectar las negociaciones de los dos niveles de gobierno.
La primera etapa se inició a mediados de 2003 con la contratación, a través de una licitación pública, de
Citigroup Global Markets Inc. como asesor financiero de la provincia. Desde el principio, la interlocución con los acreedores fue un matiz distintivo y uno de los aspectos que contribuyó al éxito del proceso. Se estableció una comunicación constante, destacándose las giras consultivas realizadas -que encabezó el ministro de Economía- en las que dialogamos con los inversores, los informamos sobre la situación provincial y recibimos sus inquietudes. Ello nos permitió diseñar la propuesta que lanzamos en noviembre, la que perseguía el objetivo de lograr un perfil de deuda sostenible, alineando los términos y condiciones de los nuevos instrumentos a la capacidad de pago de la provincia; y obtener el mayor porcentaje de adhesión posible. Para ello, y teniendo en cuenta la composición de la base de inversores que teníamos, incentivamos
la participación rápida y de protección de las tenencias chicas, haciendo que quienes ingresaron durante los primeros días del canje tuvieron preferencia en la elección de las opciones.
El exitoso canje nacional constituyó una lección fundamental para nosotros de cómo se debe encarar este tipo de negociaciones. Pese a las diferencias -el monto adeudado, los instrumentos, cantidad de jurisdicciones involucradas- el proceso desarrollado por la Nación
dejó un aprendizaje aprovechado en beneficio de los bonaerenses. El diálogo con los funcionarios nacionales fue muy positivo y, en un trabajo conjunto, copiamos las cosas que funcionaron bien y descartamos las que no.
 Desafío
Como el gobierno nacional, afrontamos el problema con responsabilidad, mirando -en especial- las necesidades de los bonaerenses que precisan del Estado para paliar su situación y mejorar sus perspectivas a futuro -gasto en asistencia social y educación, por ejemplo- balanceándolas con el reclamo de los acreedores. Sin descuidar la salud de las finanzas de la provincia. La propuesta fue coherente con esta idea: se les pidió a los acreedores mejores condiciones, más plazo para pagar y menores tasas de interés a las que se asumieron en los ’0. Sostuvimos y sostenemos que los recursos que la provincia destine al pago de su deuda deben ser acordes con las reales posibilidades, teniendo muy en cuenta la atención de las necesidades de la población -incluyendo a los empleados públicos- y una pauta de inversión en infraestructura que permita hacer frente al desafío de crecimiento
que habrá en los próximos años.
Comunicamos la propuesta de una manera muy clara: sería la única que haríamos; la que podríamos afrontar; y que se cumplirá de acuerdo con el compromiso asumido. Un aspecto sustancial fue la sustentabilidad en el tiempo: no hay supuestos de acceso al mercado en el corto plazo; no es nuestra intención volver a reestructurar.
Los acreedores entendieron el mensaje.
El 93% de aceptación global y 99,7% de aceptación local, así lo indican. Son los frutos del diálogo que se mantuvo en todos el proceso con los actores involucrados, la articulación con los lineamientos políticos del gobierno nacional y la credibilidad generada por el manejo de las cuentas públicas.
La dimensión del resultado lo dan algunas comparaciones; un ahorro de más de $ 7.000 millones entre la deuda original y la nueva, equivalente a más de cuatro veces el gasto en Salud Pública de este año; superior al presupuesto de Educación del año y más del doble del gasto en Seguridad y Justicia.
Es más, en los próximos 5 años los servicios de los nuevos bonos no afectarán más de 2% de los ingresos provinciales netos, y representarán sólo 10% de los servicios totales de la deuda.
El efecto combinado del éxito de la provincia con el obtenido por la Nación, despeja para el país un horizonte en el que deberían incrementarse las inversiones productivas, que nos permitirán mantener esta senda de crecimiento del PBI con ahorro fiscal, que es el modelo que caracteriza la gestión del presidente Kirchner.
El desafío que se abre es asegurar que esa corriente de capitales se vuelque a actividades productivas de largo plazo y mano de obra intensivas. La provincia jugará un papel importantísimo en ese sentido. Esta administración debe asegurar que cada funcionario, en el área que sea, tenga este objetivo claro: deben venir inversiones a la provincia, para beneficio de los bonaerenses.
(*) Ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires.



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