Luego de haberse reunido con el gobernador José Alperovich en la Casa de Gobierno, Picolotti insistió en que, más allá del tiempo que pueda demandar, «lo importante es que se terminó la impunidad en la Argentina, porque se está instando a las empresas a que se pongan al día» en materia de saneamiento ambiental. Empresas La funcionaria anunció que, para el Plan de Reconversión Industrial, la Nación aportará 100 millones de pesos, de manera que puedan sumarse las empresas (azucareras, cítricas y papeleras) que hoy arrojan desechos industriales a los ríos, arroyos y afluentes de la cuenca del Salí, que desemboca en el dique El Frontal, en Termas de Río de Hondo (Santiago del Estero). Picolotti evitó hablar de plazos, porque «la gente está cansada de las promesas y sólo quiere soluciones», tras lo cual subrayó que «lo más importante es la publicidad de los actos, para que cada ciudadano pueda exigir que se vayan cumpliendo los plazos establecidos con cada empresa con las que se firmará un convenio». «Hoy contamos con diferentes herramientas (sobre la materia) que antes no estaban sobre la mesa. También hay otra realidad económica en el país, que permite a las empresas que emprendan esta reconversión», destacó la funcionaria. La secretaria, que ayer también visitó Santiago del Estero, recalcó que «hay un cambio de tecnología, de tiempo y en el modo de tratar la cuestión», para hacer compatible el respeto por el medio ambiente «con el desarrollo económico sustentable». Por su parte, el ministro de la Producción provincial, José Manuel Paz, manifestó que «cada empresa establecerá sus propios tiempos para iniciar la reconversión, lo cual será supervisado oficialmente y por las Organizaciones No Gubernamentales». «Atendiendo cada caso en particular, podremos lograr un plan razonable y progresivo, que dé solución al problema a partir de reglas claras y de un equipo de fiscalización centralizado, que contará con el poder de policía necesario para hacer cumplir cada convenio», expresó el funcionario. Finalmente, Paz prometió que, en materia de saneamiento ambiental, las empresas tucumanas «seguirán las pautas que fije la Nación a fin de que se cumplan las normas, se sancione a las que no lo hagan y se aliente a las que las cumplan». La visita de Picolotti se produjo en el momento en que existe una polémica entre Tucumán y Santiago del Estero por la contaminación del dique El Frontal y de la cuenca del Salí-Dulce, que desemboca en Mar Chiquita, Córdoba.
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